Consultorio de Elena Francis

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El Consultorio de Elena Francis fue un programa de radio emitido en España entre los años 1947 y 1984.

Esquema[editar]

El espacio dirigido al público femenino, de 30 minutos de duración, se estructuraba en torno a la correspondencia que dirigían las radioyentes a una supuesta experta, Dª Elena Francis, que contestaba a las dudas, consultas y confidencias planteadas. Las cuestiones planteadas iban desde los temas estrictamente domésticos, como cocina o jardinería hasta salud, belleza y problemas sentimentales o incluso psicológicos. Se recuerda especialmente la sintonía del programa: Indian Summer, de Victor Herbert. A lo largo de sus 36 años de vida en antena, el consultorio adoptó diversos formatos y tiempos de duración, que oscilaron entre 30 minutos y una hora. Se ponían canciones dedicadas, se leían autobiografías o vidas de santos, como modelos a imitar, pero el cuerpo principal del programa consistía en leer las preguntas de las oyentes y darles consejo. Algunas cartas, si así se solicitaba, eran contestadas por correo, lo que servía como confirmación de que doña Francis existía y no era una mera leyenda.

Historia[editar]

El espacio surgió en la década de los años cuarenta, un momento de renovación en los contenidos de los programas de radio en España. La idea del consultorio la inspiró Francisca Bes, perteneciente a una familia con intereses en el negocio cosmético. Comenzó sus emisiones en 1947 a través de Radio Barcelona, desde donde emitió hasta 1966. Posteriormente se radiaría por Radio Peninsular y por Radio Intercontinental. Debido al descenso en los índices de audiencia, el programa dejó de emitirse a partir del 31 de enero de 1984.

El equipo[editar]

Desde los inicios del programa las respuestas a las consultas (unas siete en cada emisión diaria) fueron redactadas por un equipo de guionistas, quedando esa labor asignada en exclusiva al periodista Juan Soto Viñolo desde 1966. En cuanto a las locutoras que prestaron su voz a Elena Francis, la primera fue María Garriga, sustituida luego por Rosario Caballé. Sin embargo la más popular y longeva en el personaje fue Maruja Fernández.[1]

Repercusiones[editar]

Auténtico fenómeno sociológico durante décadas en España, en 1982, se publicó el libro Elena Francis, un consultorio para la transición, de Gerard Imbert en el que se desvelaba la inexistencia del personaje. La revelación causó una gran conmoción en una sociedad española aún ingenua ante los artificios de los medios de comunicación y que durante más de 30 años creyó firmemente que Doña Elena Francis era una mujer real. Hasta el último momento, los responsables del programa afirmaron que Elena Francis existe, es un ente físico. Se trata de una señora "muy digna, muy preparada y muy amante de su intimidad", que tendrá en la actualidad entre 68 a setenta años. No es posible hablar con la presunta Elena Francis "porque sigue una norma estricta de no conceder entrevistas ni aparecer en público". [1]

Críticas[editar]

Bajo la ilusión de un personaje se trataba de un montaje que el "Instituto de Belleza Francis" de Barcelona se había inventado para publicitar sus productos. Doña Elena era un ser ficticio y las cartas las contestaba un equipo de asesores, entre los que se encontraban un cura y un psicólogo. Durante 36 años las respuestas del consultorio fueron invariablemente de una ideología y moral conservadoras sobre el modelo de mujer, madre y esposa del franquismo, siempre sumisa. El consultorio recomendaba a las mujeres abnegación, aguante, mirar para otro lado, hacer la vista gorda, tener paciencia, esperar a que las cosas cambiasen o sacrificarse por los hijos y la familia. El programa no fue sino la doctrina del régimen franquista disfrazada de consultorio sentimental, aunque llegó a sobrevivir al propio Francisco Franco –se emitió entre 1947 y 1984- y agonizó hasta su muerte, al negarse a actualizarse y seguir preconizando una moral de posguerra, cuando el destape, el divorcio, el feminismo y la lucha por la ley del aborto campaban a sus anchas por una España con prisas por sacudirse su pasado reciente. Las cartas describían un panorama de amas de casa solas, relegadas al hogar y a las tareas domésticas y con poca conexión con el mundo real. Una vez una niña le preguntó a Elena “las reglas de la actividad sexual”. Francis contestó: “Ligada a esta actividad está la función más importante de la mujer, que es la maternidad”. La homosexualidad según Francis era "un trastorno que las esposas podían remediar". Mientras a una mujer que comprueba que su marido es homosexual y va a bares de gays le aconseja “no hacer demasiado caso de los rumores. Compórtese como si no hubiera ocurrido nada, con el fin de que su esposo recobre la confianza perdida. Extreme sus atenciones pero sin que él advierta nada. Cree un grato ambiente en la casa para que él no sienta la necesidad de salir”. En otros casos de homosexualidad, doña Elena opinaba que lo mejor era acudir al médico para que le curase el "trastorno". En cuestiones de embarazos prematrimoniales la experta es tajante y “la falta” o “el fallo”, es siempre culpa exclusiva de la mujer. “Siendo tú la responsable” o “tu enorme equivocación” son expresiones habituales. El matrimonio era indisoluble y, según Gerard Imbert, “la filosofía del programa era la de proponer un modelo de mujer abnegada, sufridora, entregada enteramente al hogar y capaz de cualquier cosa con tal de salvar la unidad familiar. Infidelidades, malos tratos, alcoholismo… Todo había que soportarlo por el bien de los hijos y su futuro”. El matrimonio era un contrato en el que el hombre podía romper todas las reglas pero la mujer ninguna. En ese sentido, fue un programa imbuido de un profundo machismo que contibuyó a perpetuar estereotipos.

Las cartas del Consultorio[editar]

Las cartas con sus respuestas fueron encontradas en la masía Can Tirell, propiedad de la família Fradera de Cornellá de Llobregat, cuando técnicos del ayuntamiento de ésta ciudad visitaban el edificio para rehabilitarlo y convertirlo en equipamiento municipal [cita requerida]. Dicha masia, desocupada por la familia Fradera desde hacía décadas, fue adquirida por los promotores de la urbanización de la zona, que la cedieron al Ayuntamiento de Cornellá de Llobregat.

Las cartas estaban en pésimo estado de conservación, y después de un tratamiento de desinfección y desinsectación, fueron ingresadas en el Arxiu Comarcal del Baix Llobregat (Sant Feliu de Llobregat) en marzo de 2007 [cita requerida]. Se han conservado una parte de ellas (unas 70.000, grosso modo), comprendidas entre los años 1951 y 1972. Además de éstas se han conservado algunos guiones.

Enlaces externos[editar]

  • La música del programa de Elena Francis [2]
  • Ingreso de los fondos del Consultorio. Consultad la página 10. Recurso en catalán [3]
  • Taller sobre las cartas del Consultorio titulado "Les cartes del Consultorio de Elena Francis: paraules de dones dels anys 50". Contiene imágenes. Recurso en catalán [4]
  • El cantautor catalán Joan Manuel Serrat la nombra en dos de sus canciones: "Temps era temps" (álbum "Tal com raja", Ariola 1980) y "Carta pòstuma a Helena Francis" (álbum "Fa 20 anys que tinc 20 anys", Ariola 1984).

Referencias[editar]

  1. Rita Abundancia, "Elena Francis, consejos para la mujer sumisa", El País, 4-XI-2014: http://smoda.elpais.com/placeres/elena-francis-consejos-para-la-mujer-sumisa/