Dulcinea del Toboso

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Dulcinea (1957), escultura de F. Coullaut-Valera en Madrid.

Dulcinea del Toboso, mujer imaginaria y perfecta inspirada en la vulgar lugareña Aldonza Lorenzo,[1] nunca aparece "en persona" en la novela El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, escrita por Miguel de Cervantes. Sin embargo, su nombre aparece tantas veces en la obra, se la discute tanto, que a veces se habla de ella como si fuera un personaje.

Don Quijote, Primera Parte[editar]

Don Quijote, personaje principal, es un hidalgo caballero que decide salir en busca de aventuras. La tradición manda, según su confuso entender, que todo noble caballero tenga una dama en su corazón a quien dedicarle sus victorias.

«Se cree, que en un lugar cerca del suyo había una moza labradora de muy buen parecer, de quien él un tiempo anduvo enamorado, aunque, según se entiende, ella jamás lo supo ni le [en algunas ediciones, "se"] dio cuenta de ello.»[2]

«Llamábase Aldonza Lorenzo, y a esta le pareció ser bien darle título de señora de sus pensamientos; y, buscándole nombre que no desdijese mucho del suyo y que tirase y se encaminase al de princesa y gran señora, vino a llamarla 'Dulcinea del Toboso' porque era natural del Toboso: nombre, a su parecer, músico, peregrino y significativo, como todos los demás que a él y a sus cosas había puesto.»[3]

Es decir, Aldonza Lorenzo es un personaje "verdadero" dentro del mundo ficticio de la novela. Dulcinea del Toboso es una mujer imaginaria, nacida de las lecturas y manías del protagonista, muy vagamente basada en la mujer "histórica".

Además, para aumentar el humor y dejar en ridículo en cuanto se pueda al protagonista, Aldonza no sólo está lejos, sino todo lo contrario de lo que la señora de un caballero debe ser. Es una labradora, fuerte, nada modesta ni limpia, de vida lasciva, y por más señas, morisca. Contrapuesta a la imagen idealizada que Don Quijote tenía de ella, se dice más adelante «dicen que tuvo la mejor mano para salar puercos que otra mujer de toda la Mancha».[4]

Dulcinea y Don Quijote en El Toboso.

A lo largo de la obra Don Quijote describirá a Dulcinea como una joven «virtuosa, emperatriz de La Mancha, de sin par y sin igual belleza»... que, por lo demás, sólo existe en su imaginación. Cuando habla de ella a Sancho Panza, éste la identifica bien pronto ya que la conoce -- la conoce bien, y tiene más interés en ella que en su propia mujer. Sabe que es hija de Lorenzo Corchuelo y Aldonza Nogales.[1] En la acción de la obra cervantina nunca aparece la verdadera Aldonza Lorenzo, aunque la figura de Dulcinea del Toboso es fundamental para la vida caballeresca de Don Quijote.

Don Quijote, Segunda Parte[editar]

En la Segunda Parte de la obra, bastante diferente de la Primera, Dulcinea es tema central. Don Quijote, aunque sabe que no existe, va a El Toboso para visitarle. Está loco. Sancho Panza, que ya se ha dado cuenta de este hecho, y no quiere que sus carnes sufran más a causa de su señor, toma un papel más activo que en la Primera Parte. Dice que ha encontrado a Dulcinea, pero cuando Don Quijote llega a ver a esta dos veces imaginaria Dulcinea inventada por Sancho, lo que percibe es una labradora maloliente y hombruna. Se atribuye a un supuesto "encantamiento". Por toda la Segunda Parte, Don Quijote busca cómo desencantar a su amada. No lo consigue nunca.

En obras posteriores[editar]

La labradora, por el contrario, sí interviene en algunas de las continuaciones francesas del Quijote y en la obra de José Camón Aznar El pastor Quijótiz. Este personaje se considera como la personificación del ideal de amor más conseguida de toda la historia de la literatura.

El personaje ha sido representado por Sophia Loren (en la película Italo-Americana de 1972 "Man of La Mancha") así como por Joan Diener, Hollis Resnik y Vanessa Williams, entre otras.[cita requerida]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]