Dulcinea del Toboso

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Dulcinea (1957), escultura de F. Coullaut-Valera en la Plaza de España (Madrid).

Dulcinea del Toboso es un personaje ficticio de la novela El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha,[1] escrita por Miguel de Cervantes. Mujer imaginaria y perfecta corporeizada en otros personajes e inspirada en la campesina Aldonza Lorenzo, encarnación de «la Belleza y la Virtud»,[2] nunca aparece "en persona" en la novela, sin embargo, su nombre se menciona tantas veces en la obra y se la evoca tanto, que puede ser considerada como un personaje más.[3]

Don Quijote, Primera Parte[editar]

Don Quijote, antihéroe y protagonista, es un hidalgo caballero que decide salir en busca de aventuras. La tradición impone, según sus lecturas de novela de caballerías, que todo noble caballero tenga una dama en su corazón a quien dedicarle sus victorias.

«Se cree, que en un lugar cerca del suyo había una moza labradora de muy buen parecer, de quien él un tiempo anduvo enamorado, aunque, según se entiende, ella jamás lo supo ni le [en algunas ediciones, "se"] dio cuenta de ello.»[4]

«Llamábase Aldonza Lorenzo, y a ésta le pareció ser bien darle título de señora de sus pensamientos; y, buscándole nombre que no desdijese mucho del suyo y que tirase y se encaminase al de princesa y gran señora, vino a llamarla 'Dulcinea del Toboso' porque era natural del Toboso: nombre, a su parecer, músico, peregrino y significativo, como todos los demás que a él y a sus cosas había puesto.»[5]

Es decir, mientras Aldonza Lorenzo es un personaje "verdadero" dentro del mundo ficticio de la novela, Dulcinea del Toboso es una mujer imaginaria nacida de las lecturas y obsesiones del protagonista, y vagamente basada en la mujer "histórica".

El retrato que Cervantes hace de Aldonza es el de una labradora, fuerte, ni muy modesta ni muy limpia, víctima ocasional de la lascivia, y para colmo de lo que se podía esperar en esa época morisca. El escritor la presenta siempre en un entorno humorístico, irónico, casi cruel, con frases como «dicen que tuvo la mejor mano para salar puercos que otra mujer de toda la Mancha».[6] Nada más contrapuesto a la Dulcinea idealizada, que don Quijote imagina como una joven «virtuosa, emperatriz de La Mancha, de sin par y sin igual belleza». Sin embargo, cuando habla de ella con Sancho Panza, su escudero la identificará con la hija de Lorenzo Corchuelo y Aldonza Nogales,[2] que en la acción de la obra cervantina nunca llega a aparecer.

Don Quijote, Segunda Parte[editar]

Esculturas de Dulcinea y Don Quijote en El Toboso.

En la Segunda Parte de la obra, Dulcinea continúa centrando parte de la acción, y don Quijote sigue empeñado en encontrarla.[7] Llegados al Toboso, Sancho, que intenta dulcificar la locura de su amo y dejar de sufrir palizas a causa de ella, le presenta a una supuesta Dulcinea. Don Quijote, que sólo ve allí una labradora maloliente y hombruna, lo atribuye a un supuesto "encantamiento"; pasará el resto del libro buscando cómo desencantar a su amada, sin llegar a conseguirlo.[8]

En obras posteriores[editar]

La labradora, por el contrario, sí interviene en algunas de las continuaciones francesas del Quijote y en la obra de José Camón Aznar El pastor Quijótiz.

En cine y televisión, el personaje de Dulcinea del Toboso ha sido interpretado por Sophia Loren (en la película italo-americana de 1972 Man of La Mancha), Ana Mariscal (1946), Susana Campos (1963), Lupita Ferrer (1969) o Vanessa Williams en la serie de TV Don Quixote (2000), entre otras.[9] [10]

Bibliografía[editar]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]