Desapego

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El loto simboliza el desapego en algunas regiones asiáticas por su capacidad para elevarse sobre las aguas fangosas y producir una flor inmaculada

El Desapego, también expresado como "No-apego", es el estado en el que una persona supera su lazo de unión al deseo por las cosas, personas u objetos existentes consiguiendo una perspectiva más elevada.

Importancia del término[editar]

El desapego como liberación del deseo y en consecuencia del sufrimiento que éste provoca es un principio fundamental para el budismo, hinduismo, jainismo, taoísmo y bahaismo.

En el budismo y los textos hindúes el concepto opuesto se conoce como Upadana, traducido como apego. El apego, la incapacidad para practicar el desapego, se ve como el principal obstáculo hacia una vida serena y plena. Muchas otras tradiciones identifican la falta de desapego con las preocupaciones continuas y la falta de quietud que el deseo y las ambiciones personales producen en las personas.

Budismo[editar]

Los textos budistas en idioma pali mencionan el término nekkhamma, traducida habitualmente como "renuncia". Este término también conviene a la idea del abandono del mundo para dirigirse a una vida sagrada" o la "liberación de la pasión, el ansia y los deseos".[1]

Los escrito de Milarepa, son cánones del budismo Mahāyāna que enfatizan la naturaleza temporal del cuerpo físico y la necesidad del no-apego.

El desapego es también un concepto central en el budismo Zen. Uno de los términos más importantes para desapego es "wú niàn" (無念), que literalmente significa "No pensamiento". Esto no significa la ausencia literal del pensamiento, sino más bien el estado del ser "sin mancha" (bù rán 不染), sin estar manchado por el pensamiento. Así "No apego" habla del desapego hacia los propios pensamientos. Es separarse uno mismo de sus pensamientos y opiniones en profundidad como para no ser dañado mental y emocionalmente por ellos.[2]

Taoísmo[editar]

El capítulo 44 del Tao Te King expresa el concepto así:

:El renombre o la propia persona,

¿qué es más digno de estima?
La propia persona o las riquezas,
¿qué es más importante?
Ganar o perder,
¿qué es peor?
Una gran ambición conduce necesariamente a la ruina,
quien mucho acumula inevitablemente sufrirá grandes pérdidas.
Por eso, quien se contenta
no conoce la humillación,
quien sabe refrenarse no conoce el peligro, y puede vivir largo tiempo.

Referencias[editar]

Véase también[editar]