Constitución de Weimar

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Portada de la Constitución de Weimar.

La Constitución de Weimar fue una constitución de Alemania sancionada el 11 de noviembre de 1919, que estableció una república federal con nueve estados y la elección de un presidente por votación popular, el cual a su vez tenía la facultad de elegir al canciller para que formara un gobierno. El presidente podía disolver el gabinete y vetar las leyes del poder legislativo. Además, con el fin de mantener el orden y la seguridad pública, el presidente podía suspender las libertades públicas[1] y obligar a los estados federados, por la fuerza llegado el caso, a cumplir con sus obligaciones.

La Constitución de Weimar junto a la Constitución de México sancionada dos años antes, dieron origen al constitucionalismo social, que estableció el Estado de bienestar y reconoció los derechos de los trabajadores.

Contexto político[editar]

A pesar de todo el poder del presidente, la República de Weimar mantuvo principios democráticos conservadores. Además se establecieron los colores negro, rojo y dorado como símbolos de la Gran Alemania, que en teoría debía incluir a Austria, aunque esto no se hizo inmediatamente debido a que el Tratado de Versalles no lo permitía.

La República de Weimar estuvo siempre muy ocupada tratando de mantener a raya a los bolcheviques, mientras tanto los socialdemócratas se iban aliando con los veteranos de la guerra. La República de Weimar tuvo una votación de 38%, muy buena, pero no era suficiente para emprender acciones en contra de los partidos extremistas.

Derecho Social[editar]

Las cuestiones sociales fueron una novedad tratada en la Constitución de Weimar, pues se rompe la idea de la igualdad social absoluta, tomando en consideración que, para efectos prácticos, los trabajadores vivían en una situación económica inferior y deprimida. Este reconocimiento supone que el "derecho social" se redefina y establezca que la justicia se realiza únicamente en el caso que se establezca un tratamiento igual para situaciones iguales, pero desigual para casos desiguales. Es así, como tanto la Constitución de Weimar como la Organización Internacional del Trabajo, en 1919, establecen los principios del derecho social y reconocen los denominados "derechos de segunda generación" o derechos económicos, sociales y culturales, ampliando el campo de derechos fundamentales que ya había sido trazado en las leyes europeas a lo largo del siglo XIX.

Si bien la nueva Constitución reconocía a los alemanes diversos derechos que ya estaban plasmados en la antigua constitución del Imperio Alemán, se amplió el rango de derechos básicos para abarcar cuestiones como la libertad de culto, el derecho a la educación, el derecho a la libre empresa y a la libre afiliación a clubes y asociaciones, etc. Tales elementos reconocían los cambios sociales que la industrialización había generado en la sociedad alemana durante los últimos 40 años, al punto que era necesario ajustar la ley constitucional para servir a una comunidad muy diferente a la que existía cuando en 1871 se dictó la Constitución Imperial.

Aplicaciones prácticas[editar]

La Constitución reconoció la autonomía de los antiguos estados alemanes unificados en 1871, considerándolos como provincias (Länder) con ciertas competencias a nivel interno pero cuyas interrelaciones quedaban reguladas por un gobierno central en Berlín. Del mismo modo se instituyó el Reichstag como parlamento nacional elegido por sufragio universal, mientras que para corregir desproporciones de población entre los Länder se creó el Reichsrat, como un consejo de estado donde los miembros de los parlamentos provinciales podían intervenir para participar en la promulgación de normas.

El rol de jefe de gobierno quedó encargado al canciller del Reich, mientras que el papal de Jefe de Estado se confió a un "Presidente de la República" que en la práctica desempeñaba una serie de poderes políticos bastante similares a los que poseía el káiser en el régimen monárquico. En base a ello, se permitió que el "Presidente del Reich" pudiera destituir válidamente a un canciller aún si el Reichstag mantenía su confianza en dicho canciller. La situación especial de Alemania tras el fin de la guerra, causó que la Constitución de Weimar, aunque considerada como liberal y de avanzada, no fuese popular entre las masas, y los adelantos democráticos establedidos en la nueva Constitución fueron tachados como una "imposición del enemigo".

Notas y referencias[editar]

  1. David M. Luebke. «The Weimar Constitution» (en inglés). The Holocaust in History: perpetrators, bystanders, victims. Archivado desde el original el 19 de enero de 2013. Consultado el 15 de abril de 2013.

Enlaces externos[editar]