Concentrador de oxígeno

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Un concentrador de oxígeno es un equipo médico que por medio de la electricidad logra administrar a un paciente una mayor relación de dioxígeno por volumen,[1] para compensar alguna deficiencia (debido a una lesión o enfermedad, por ejemplo) en la captación de este gas y aumentar la eficiencia de la respiración.

Funcionamiento[editar]

El aparato, a través de varios filtros (para partículas en suspensión, antibacteriano), por medio de una bomba neumática capta el aire circundante, y lo almacena en una cámara de retención. Electrónicamente se configura la relación de concentración de dioxígeno y se gradúa el volumen (en litros) por unidad de tiempo a ser administrado al paciente por medio de una cánula nasal.

De un aproximado 20 % de promedio presente en la atmósfera, provee una concentración de hasta el 95 %.

No requiere de ningún procedimiento especial para su funcionamiento, más allá de una regulación apropiada según las necesidades de cada paciente.

Los "portátiles" son los más comunes, alimentados con una batería recargable con una autonomía de entre 3 y 8 horas (dependiendo del modelo), que permiten al paciente salir de casa llevándolo como bolso o mochila.[2]

También existen otras versiones de más potencia y por tanto más voluminosos que son "fijos". Se conectan directamente a la red eléctrica. Son de uso extendido en hospitales y clínicas.

Notas y referencias[editar]

  1. «¿Qué es un concentrador de oxígeno?». Consultado el 31 de enero de 2012. 
  2. «Concentradores de Oxígeno».