Choro (personaje popular)

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El Choro es un sujeto social de la cultura popular de Chile. No es un personaje en específico, sino más bien un constructo social e histórico del país. Si bien el término puede referirse a una persona ocurrente y con chispeza, más frecuentemente se identifica con alguien de personalidad fuerte y sobre todo asertiva, en su mayoría perteneciente a los sectores populares del país.

Etimología[editar]

La palabra choro proviene del quechua churu[1], que significa "persona elegante" o "persona audaz" y es utilizada en la mayoría de los países de América Latina, con diversas acepciones; en Chile se puede referir a varios conceptos: monedero, a algo notable y digno de admirar e incluso a un molusco comestible.

Historia[editar]

La génesis histórica de esta figura se sitúa en el Chile Colonial, como lo retratan las novelas de Alberto Blest-Gana; Martín Rivas,[2]​ personaje de la novela homónima representa fielmente las características sociales y humanas del Roto chileno, el "predecesor" del choro actual. Del mismo autor destacan también las novelas El loco estero[3]​ y Durante la conquista.[4]

La escritora chilena Alejandra Araya Espinoza en su libro Ociosos, vagabundos y malentretenidos; en Chile colonial[5]​ rescata la mirada que Diego Barros Arana tenía sobre estos personajes: “...entre los mayordomos i vaqueros de las haciendas, los sirvientes domesticos i peones que en los campos y en las ciudades se ocupaban en los mas minimos y penosos trabajos industriales, había gran diferencia de posición; i eran los mas menesterosos i desamparados, porque eran también jeneralmente los mas insconstantes en el trabajo los más viciosos i los más inclinados a la vagancia. Las jentes de esta consición, i sobre todo los últimos, eran designados jeneralmente con el apodo depresivo de "rotos", como espresión de la miseria en que vivían i el desaseo i pobreza de sus trajes. Esa palabra, en el lenguaje vulgar del país, era sinónima de plebe"

Más tarde, en 1920, y bajo el alero de las influencias naturalistas, Joaquín Edwards logra situar al roto chileno en el mundo urbano, específicamente en la comuna de Estación Central en Santiago de Chile, en su novela El Roto.[6]​ Esta expone un modo de vida y valores de la que la sociedad acomodada de la época buscaba alejarse e ignorar, ampliando la brecha de marginalidad existente. En "Nota referente al Prólogo" de la misma novela se expone de esta manera al personaje, mostrando el sincretismo cultural del que era evidencia y producto:

"...el roto es el minero, el huaso, el soldado, el bandido; lo más interesante y simpático que tiene mi tierra; es el producto del indio y el español fundidos en la epopeya de Arauco; es el pueblo americano, fuerte y fatalista, muy semejante en toda la América española, desde el pelao de Méjico hasta el criollo de las provincias argentinas."


Como exponen VIviana Gallardo, José Luis Martínez y Nelson Martínez en "Indios y Rotos: El surgimiento de nuevos sujetos en los procesos de construcción identitaria latinoamericana",[7]​ el Roto incrementa y afianza la identidad chilena generada en el discurso de las élites dominantes que le asignan características diversas e incluso antagónicas. Citando a Rolf Foerster, el roto nace con la república, aunque su fuerza simbólica viene del indio.

Entrados ya en medio del siglo XX, se empieza a gestar lo que hoy conocemos como un choro o un flaite. En "El Flaite: Entre la exclusión y la pertenencia" de González y Vásquez se describe que los acontecimientos sociales ocurridos en este periodo son sus antecedentes directos. La dictadura, el neo-liberalismo, la posmodernidad y la globalización; siendo esto último clave en la identidad que este personaje adquirió en los inicios del siglo XXI.

Tipos de Choro[editar]

Charles Aránguiz, ejemplo de un Choro Piola

Como se menciona con anterioridad, estos personajes traen consigo una fuerte herencia social del Chile Republicano del siglo XX, por lo que son en su mayoría hombres heterosexuales los que son reconocidos por sus pares con el epíteto de Choro. Además, salvo contadas excepciones, todos pertenecen a sectores conocidos también como "populares".

Es importante mencionar que el Choro es distinto al Flaite, en tanto que este último es un término derivado del primero; así mismo se desprenden otras sub-categorías que en base a características en común agrupan las distintas especies de Choros.

Por gusto musical[editar]

Casi en el inicio del nuevo milenio, y de la mano con la explosión de la nueva música urbana, en especial del reguetón, se gestó un movimiento que tuvo su cúspide con el auge de las tribus urbanas a fines de la década de 2010, y que dividió a los jóvenes (entre otras cosas) en torno a sus gustos musicales. Es así como el concepto de flaite comienza a ser utilizado para quienes escuchaban cierta música o vestían de cierta manera, por ejemplo. Se sumaron así a los choros de mediados de los 90's que eran afines al Rap o a la cumbia e incluso a los de fines de los 80's afines al Heavy Metal. Actualmente está todavía en discusión si los individuos afines al Trap pueden ser considerados choros.

Por grupo etario[editar]

Divididos por edades, los choros pueden ir desde niños menores de 10 años, identificables por su gusto de juegos battle royale gratuitos como free-fire o PUBG. Los choros adolescentes y adultos comparten el gusto por los artefactos clásicos como los PlayStation o el Messenger, y recuerdan con gran nostalgia el llamado "reguetón viejo". Y al final están los choros de más de 40 o 50 años, con un gusto predilecto por las pilsen y la cumbia de antaño.

Por personalidad[editar]

Adriano Castillo, presidente encargado de la República de Chile y actor

Por su personalidad, los choros pueden pertenecer a dos grandes segmentos (no necesariamente inmutables); los Piola, de un carácter serio o relajado, pero firme y estoico en sus decisiones. Generalmente son muy queridos por sus pares y por el resto de la gente por su nobleza y bondad a la hora de defender a los suyos y lo que ellos creen que es correcto. Por otro lado, aquellos choros que tienen un carácter más agresivo o colérico se les conoce con muchos apodos, aunque usualmente se suele decir refiriéndose a él "Es malo ese hueón", en lenguaje coloquial chileno, o simplemente Malaya. Este personaje puede ir desde solamente la irrespetuosidad con sus pares, hasta la delincuencia.

Por consenso popular[editar]

Por su carisma, su personalidad y su manera de expresarse algunos personajes han sido elevados a esta categoría de choro, de la mano absolutamente con las redes sociales. Son personajes que no necesariamente cumplen con las condiciones anteriores que definían a un choro, pero se lo ha ganado. Adriano Castillo es un ejemplo de estos.

Referencias[editar]

  1. «Choro (quechuismo)» |url= incorrecta con autorreferencia (ayuda). Wikipedia, la enciclopedia libre. 22 de enero de 2018. Consultado el 23 de abril de 2019. 
  2. Blest Gana (1861). Martín Rivas. 
  3. Blest Gana (1909). El Loco Estero. 
  4. Blest Gana (1897). Durante la Reconquista. 
  5. Araya Espinoza (1999). Ociosos, vagabundos y malentretenidos; en Chile colonial. 
  6. Edwards (1968). El Roto. 
  7. Gallardo, Martínez y Martínez (2002). «Indios y Rotos: El surgimiento de nuevos sujetos en los procesos de construcción identitaria Latinoamericana». Revista Universum.