Catavinos

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Antigua taza de degustación de principios del siglo XX.

El catavinos, taza para prueba de vino, collar sumiller, tastevin o tâte-vin es un adminículo o utensilio metálico o de vidrio que sirve para colocar una muestra de vino extraída de la piquera de una barrica, para luego ser degustada o catada.

Historia[editar]

El origen de este instrumento se remonta a más de 200 años en Borgoña. Fue desarrollado por los maestros bodegueros, quienes lo crearon para catar los vinos en los oscuros sótanos de las bodegas. El material elegido para su elaboración fue la plata, para reflejar mejor la luz con la ayuda de una vela y así poder comprobar el color y la claridad del vino. En la actualidad, con la luz eléctrica, ya no es necesario utilizarlo, y el catavinos tiene poca utilidad práctica.

El catavinos es el resultado de la evolución en el uso de recipientes relacionados al consumo del vino. Inicialmente el vino se consumía en recipientes de barro cocido o de metales como el hierro, estaño, cobre o bronce. Durante la Edad Media el empleo de arcillas y vidrio pasó por una etapa de declive y las maderas nobles y los metales adquirieron mayor protagonismo. Posteriormente el uso del vidrio volvió poco a poco a ser mayoritario, floreciendo toda una industria en varias regiones (Venecia, Francia, Inglaterra) en torno al vidrio ricamente tallado y ornamentado.

Antiguo plato catavinos de cerámica español de los siglos XVI-XVII.

Los catavinos fueron ampliamente utilizados desde el siglo XVI, sobre todo por los tratantes o negociantes de vino franceses e ingleses, que hacían un uso rutinario de ellos y formaban parte de su maletín o attaché-case de trabajo. Por entonces la observación de la limpidez y el color del vino era lo que más interesaba en muchos tratos comerciales. También facilitaba el beber el vino para degustar su sabor.

El catavinos fue popularizado por la Cofradía de los Caballeros del Catavinos (Confrérie des Chevaliers du Tastevin), donde se originó el nombre en francés.

Características[editar]

Tiene forma de copa o taza redonda muy achatada o de tronco de cono truncado. Su interior está jalonado de relieves cóncavos y convexos alternando con espacios planos y su fondo es granulado y en relieve, todo lo que hace que la luz se refracte en varias direcciones, permitiendo apreciar mejor el brillo, el color y la limpidez de los vinos. Posee una pequeña asa donde se introducía parcialmente el dedo índice y un pequeño soporte plano donde se apoyaba el dedo pulgar.

Por lo general está fabricado en estaño, plata, alpaca, peltre u otros metales que no transmiten olores ni sabores y, con ello, se garantiza la inalterabilidad de las características del vino.

Su ornamentación puede ser muy sencilla, con escasos relieves o incluso llegar a constituir símbolos de grado en la especialización profesional, por los adornos de piedras semipreciosas engastadas o antiguas medallas y monedas. En algunos casos poseía todo tipo de inscripciones alegóricas de la honradez en el ejercicio profesional o de la virtud y calidad de los caldos que se probaban.

Actualidad[editar]

Actualmente, funge mas como un emblema que como una herramienta. Muchas veces es portado por los sumillers de restaurantes para ser distinguidos como tales. Significa tradición para el catador profesional.

En estos días el catavinos fue reemplazado por la copa de degustación. Igualmente se consiguen catavinos en algunas tiendas especializadas.

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Referencias[editar]