Armas de destrucción masiva en Argentina

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El Proceso de Reorganización Nacional comenzó un programa nuclear en 1980, que fue desmantelado cuando regresó la democracia en 1983 en la República Argentina.

Armas químicas y biológicas[editar]

Argentina subscribe al Protocolo de Ginebra el 12 de mayo de 1969 y ha participado en las campañas de no proliferación de armas nucleares, ratificado en la Convención de armas biológicas en 1979, y la Conveción de armas químicas el 2 de octubre de 1995.

En septiembre de 1991, Argentina, Chile y Brasil, firman la Declaración de Mendoza, la cual establece el no uso, desarrollo, producción, adquisición, transferencia y déposito - directa o indirectamente- de armas químicas y/o biológicas.

En los Estados Unidos se han aislado varios virus sudamericanos de fiebres hemorrágicas, con condiciones para ser usado como arma biológica, entre ellos el virus Junín, cuya potencialidad está dada por la alta mortalidad, morbilidad, facilidad de contagio usando aerosoles, y antídoto curativo, y vacuna preventiva.[1] Oficialmente no se lo ha estudiado con ese fin, sino que se admite su estudio solo para el uso de vacunas.[2]

Armas nucleares[editar]

En 1991 los parlamentos de Argentina y de Brasil firman un acuerdo de mutua inspección a través de la creada Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares(ABACC). Los 2 países se compromenten a usar la energía nuclear con fines pacíficos.

En febrero de 1995, Argentina subcribe al Tratado de No Proliferación Nuclear, como no poseedor de armas nucleares, continua con el uso de energía nuclear para fines pacíficos e incluso exporta tecnología nuclear para uso civil.

Referencias[editar]

  1. Virus Junín
  2. Acta Bioquímica Clínica Latinoamericana - La producción nacional de vacuna a virus Junin vivo atenuado (Candid #1) anti-fiebre hemorrágica argentina

Fuentes[editar]