Antiguo Colegio de Teólogos de San Isidoro

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Antiguo Colegio de Teólogos de San Isidoro
ColegioSanIsidoroMurcia.jpg
Fachada principal
Información general
Uso(s) Colegio
Estilo Barroco
Localización Bandera de España Murcia, Región de Murcia, España
Coordenadas 37°59′00″N 1°07′42″O / 37.983238888889, -1.1283972222222Coordenadas: 37°59′00″N 1°07′42″O / 37.983238888889, -1.1283972222222
Inicio 1742
Finalización 1767
Diseño y construcción
Arquitecto(s) Martín Solera y Pedro Pagán
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Antiguo Colegio de Teólogos de la Diócesis de Cartagena, está situado en el casco antiguo de la ciudad de Murcia (Región de Murcia, España).

Fundado a principios del siglo XVIII por el obispo cardenal Luis Belluga y Moncada, en el siglo XIX pasó a acoger el Instituto Provincial de Murcia (posterior Instituto Alfonso X). El inmueble que hoy se conseva; que acoge el IES Francisco Cascales, data del siglo XVIII formando un conjunto monumental con otros importantes inmuebles como el Seminario Mayor de San Fulgencio o el Palacio Episcopal de Murcia.

Fue una de las principales instituciones docentes de la ciudad y de la Región de Murcia, sobre todo durante su función como Instituto Provincial. En él estudió el nóbel José Echegaray.

Historia[editar]

Se trata de una de las fundaciones educativas del eminente prelado Luis Belluga y Moncada (1705-1724) (junto al Seminario Menor de San Leandro), sin embargo el Colegio de Teólogos de San Isidoro no se creó de forma definitiva hasta 1733, durante el episcopado de Tomás José Ruiz Montes, aprobado por breve de Clemente XII y con la protección de Felipe V, aunque en la práctica no comenzó a impartir enseñanza hasta varios años después, cuando el edificio actual quedó concluido (en 1767) durante el episcopado de Diego de Rojas y Contreras.[1]

Fue tras la Desamortización de Mendizábal, ya en el siglo XIX, cuando cambió el uso del edificio. Su historia como Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de Murcia, tercero de los fundados en España (tras los de Palma de Mallorca y Guadalajara) comenzó el 22 de septiembre de 1837, cuando el entonces Jefe político de la provincia Agustín Álvarez de Sotomayor remite a la superioridad el expediente donde solicitaba la creación de un Instituto de secundaria en la capital murciana. Entendiendo el Gobernador que debía aplicarse para ello parte de los bienes obtenidos en el proceso desamortizador iniciado poco antes, como era el caso del antiguo Colegio de Teólogos.

Como era de esperar, el Instituto pronto se erigió en el máximo referente académico y cultural de la Región, papel que mantendrá al menos hasta 1915 (cuando se fundó la actual Universidad de Murcia). De hecho, en 1840, aprovechando el vacío de poder acaecido entre las Regencias de María Cristina y Espartero, la Junta Provisional de Gobierno de Murcia no dudó en suprimir el Instituto y convertirlo en Universidad Literaria. Este centro superior, que incluía estudios de Leyes, Medicina y Filosofía (con ciencias auxiliares) apenas funcionó durante un curso.[2]

En cuanto a la pugna social, debe recordarse que los Institutos Provinciales eran uno de los emblemas ideológicos de las fuerzas liberales, que pretendían priorizar un tipo de enseñanza laica y estatal frente a las órdenes religiosas. El centro de secundaria murciano fue siempre visto entonces con recelo desde el bando conservador, quien no dudó en poner trabas para su arraigo.

Vista de la fachada trasera del Antiguo Colegio de Teólogos de San Isidoro (actual puerta principal del IES Francisco Cascales.

La segunda iniciativa para dotar a Murcia de estudios superiores consistió en la implantación, a raíz del Sexenio Revolucionario, de la llamada Universidad Libre de Murcia. Durante cuatro cursos académicos (de 1869-70 a 1873- 74) se impartieron en ella enseñanzas de Derecho, Filosofía y Ciencias. En el plano legal la Universidad dependió siempre de la Diputación Provincial, pero científicamente fue tutelada en todo momento por el Instituto. Y es que la práctica totalidad de los profesores de éste lo fueron también de la Universidad, a la vez que todas sus instalaciones materiales y científicas fueron facilitadas al centro superior.

Importantes personalidades pasaron por las aulas del Instituto Provincial, como el Premio Nóbel de Literatura José Echegaray, el erudito murcianista Andrés Baquero (que llegó a ser director del mismo en 1904), o los ministros Antonio García Alix y Juan de la Cierva y Peñafiel.

En 1939, con la creación de otros Institutos de Enseñanza media públicos en Murcia, se le dio el nombre de Alfonso X el Sabio. A partir de los años 60-70 acabó por trasladarse a una nueva edificación más amplia a las afueras de la ciudad, en la actual Avenida Juan de Borbón, en el barrio murciano de Vistalegre. El inmueble continuó dedicado a la enseñanza secundaria, convertido en IES Licenciado Francisco Cascales desde 1980. Fue restaurado a finales de los años 80.

Arquitectura[editar]

Las obras del edificio, reemprendidas en 1742 bajo el mandato del obispo D. Juan Mateo, acabaron en 1767, con el obispo D. Diego de Rojas, y trabajaron en su diseño y ejecución los arquitectos Martín Solera y Pedro Pagán. Artísticamente destacamos su fachada posterior, que es la que da al río Segura, de estilo barroco civil murciano, de ladrillo visto, con tres plantas y ventanas. Su portada es de cantería, con una gran balconada en la parte superior y los escudos del Cardenal Belluga y del rey Felipe V.

Entre esta portada y el Martillo del Palacio Episcopal está la portada trasera del contiguo Seminario Mayor de San Fulgencio, muy parecida a la anterior, por la que actualmente también se accede al Instituto. La otra fachada, la norte, es la principal, y se asoma a la calle Eulogio Soriano (actualmente Plaza del Cristo de la Salud), junto a la Iglesia de San Juan de Dios; es ya neoclásica, más austera y sobria.

Del interior destacamos el patio central, lleno de equilibrio, sobriedad y elegancia. También de ladrillo visto, con estructura adintelada sobre pilastras sobrepuesta a la de los arcos sobre pilares, tiene orden gigante, que ocupa las dos únicas plantas, y crujías cubiertas con bóvedas de arista. La escalera principal, de mármol, es de una gran nobleza. Pero la joya del conjunto la constituye el Salón de Actos, exquisito ejemplo de la arquitectura y decoración eclécticas (1906). Desgraciadamente faltan los cuadros de Vicente Inglés, pintor valenciano del siglo XVIII, que lo decoraban, hoy en el IES Alfonso X el Sabio.[3]

Referencias[editar]

  1. Emilio Estrella Sevilla, pags. 156
  2. Universidad de Murcia (ed.). «La Universidad Literaria de Murcia (1840)». Consultado el 17 de septiembre de 2009. 
  3. IES Francisco Cascales (ed.). «Instituto Cascales. Apuntes históricos artísticos». Consultado el 30 de mayo de 2014. 

Bibliografía[editar]

  • Estrella Sevilla, Emilio (2007). Dos siglos a la sombra de una torre. Murcia: Contraste Producciones, S.L. ISBN 978-84-612-0451-9.