Tesoro (Grecia)

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El nombre de tesoro es equívoco. Al referirlo a la Antigua Grecia se alude a pequeños edificios, a veces en forma de templo, construidos en los santuarios como ofrenda de una ciudad donde se guardaban los exvotos que llegaban de ella.

Tesoro de los atenienses[editar]

Tesoro de los atenienses.

Este tesoro fue ofrecido por Atenas a la ciudad de Delfos. Fue el primero que apareció en las excavaciones de esta ciudad en 1893. Entre 1903 y 1906 se procedió a su reconstrucción por cuenta del consejo municipal de la capital.

Era de mármol de Paros y, según Pausanias, se costeó con la décima parte del botín conseguido en la Batalla de Maratón (490 a. C.).

Para la arquitectura y la escultura representa el paso del arcaísmo al estilo severo del arte ático.
Sus famosas metopas, conservadas en el Museo de Delfos (las reconstruidas en el edificio son copias), representan hazañas de Heracles y de Teseo, y una Amazonomaquia, esto es, un combate entre los atenienses y las legendarias amazonas, en el que acaso se simbolizaba la reciente victoria sobre los persas.

No hay acuerdo entre los arqueólogos acerca de la realización de estas metopas. Para Ernst Langlotz, algunas, por su estilo, parecen anteriores al 490 a. C., por lo cual los investigadores franceses piensan que pudo realizarlas un equipo integrado por artistas ancianos y jóvenes.

Otros autores como Pomtow y Dismoor, opinan que tal vez Pausanias estaba confundido, y dicen que el tesoro debió alzarse a finales del siglo VI a. C. para conmemorar algún otro acontecimiento histórico, como quizá la victoria de Atenas sobre la ciudad eubea de Calcis (505 a. C.), o incluso antes, bajo Clístenes, el reformador de la constitución ateniense tras la caída de los Pisistrátidas en 510 a. C.

La investigadora norteamericana Evelyn Harrison, ha propuesto para el tesoro y para sus metopas el 500-490 a. C., lo que significa que, al igual que el Tesoro de los sifnios, el tesoro de los atenienses no se habría erigido para conmemorar una victoria o algún otro acontecimiento histórico, sino tan sólo para manifestar en el sagrado recinto de Delfos la devoción y la riqueza de la ciudad que lo donaba.