Serafín

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Representación de un Serafín
por Víktor Vasnetsov.

Los serafines son, de acuerdo a teología cristiana, el primero de los nueve coros o tipos de "espíritus bienaventurados" de la angelología cristiana. Pertenecen al orden más alto de la jerarquía más elevada, junto con querubines y tronos, ya que no están hechos a imagen y semejanza de Dios, sino que son parte o esencia de Él, como "hijos" o "parte" suya. Según la biblia, el profeta Isaías vio serafines durante una visión.

Etimología[editar]

Saraph es el término #8314 en el Diccionario Hebreo Strong’s y significa “ser ardiente”, o simplemente “ser de fuego”. Sin embargo esta palabra originalmente significaba "(serpiente) de picadura ardiente". Así aparece en Deuteronomio 8:15:

"que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de ser, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal". (traducción de Reina Valera Gómez).

Estas serpientes parecen tener origen en las serpientes erguidas de los antiguos egipcios llamadas "iaret", los áspides preparados para atacar que llevaban los faraones en la cofia como atributo sobre su frente y que los protegían de todo mal. El caso es que en la Biblia hebrea aparece muchas veces la palabra "seraphim" para denominar ángeles, y de las traducciones de la Biblia salió el término transcrito al latín somo "seraphim" y del latín el español "serafín", que como "querubín" es un plurar hecho singular.

Las visiones bíblicas describen a la divinidad rodeada de ángeles guardaespaldas llamados "seraphim", como serpientes de fuego voladoras. Se decía que tienen tres pares de alas, con el par superior se tapan la cabeza, con el inferior se tapan los pies y con el del medio vuelan. De ahí que los sesudos teólogos, cuando la tradición de los serafines se trasmuta al cristianismo, disimulan su origen reptil, hacen de los serafines unos ángeles de singular belleza, tanta que se tapan la cara para que sólo la contemple Dios.

(Etimología obtenida de http://etimologias.dechile.net/?serafi.n, la opinión de Joaquín).


Rodean el trono de Dios y están en constante alabanza cantando el trisagio hebreo «Kadosh, Kadosh, Kadosh» («Santo, Santo, Santo es el Señor de los Ejercitos, la tierra está llena de su Gloria».[1]

Según cita J.S Rottner en su Libro de los Ángeles: "Los regentes de los serafines son Serafiel o Serafín, Jahoel, Metatrón, Miguel y Lucifer antes de la caída.''

Características e iconografía[editar]

Los serafines se caracterizan por el ardor y la pureza con que aman las cosas divinas y por elevar a Dios a los espíritus de menor jerarquía. Se les conoce como "las flameantes llamas del rayo", "rayos de fuego del amor" o, simplemente, "Llamas ardientes". Cantan sin cesar la música de las esferas, regulan el movimiento de los cielos y son la vibración primordial del amor.

Archivo:Depo Croix séraphique de Cimiez, Nice, France.jpg
Cruz Seráfica de Cimiez, Niza, Francia. Un serafín crucificado, muy rara imágen esculpida en 1477.

Los serafines son seres que pueden ser vistos solo por quienes son “elevados” a una dimensión superior, es decir, un estado en el que el cielo “se abre para ellos” (Ezequiel 1:1; Ap 4:1,2; 19:11).

En los contados casos en que eso ocurre, la descripción zoomórfica que se hace de esos “ministros” de Dios [serafines (semejantes a animales con seis alas —Isaías 6:2—), querubines (semejantes a animales con cuatro alas —Ez 1:6—), o arcángeles (seres en forma de antorchas —Ap 1:4; 4:5—)] es representativa de las diferentes funciones que esos seres celestiales cumplen ante el Creador.

Los gnósticos refieren que fueron los serafines en su forma de elohines o llamas quienes destruyeron Sodoma y Gomorra, bombardeando la ciudad con bolas de fuego, y son mencionados por primera vez en Hebreos, uno de los libros más antiguos del Nuevo Testamento.

La iconografía cristiana representa a los serafines como seres alados, pero con la peculiaridad de poseer tres pares de alas, el primero de los cuales tapa su rostro ya que, al ser los seres más bellos del universo, sólo Dios tiene derecho a contemplarlos. Con el segundo par de alas vuelan y el tercero cubre sus pies, pues simbolizan así la eterna humildad y amor debidos sólo a Dios. En el judaísmo se presentan como serpientes doradas con seis alas que tienen el poder de sanar, acorde a la etimología de la palabra.

Referencias[editar]

  1. Rottner, J.S (2004). J.S Rottner. ed (en Español). Libro de los Ángeles (1 edición). Barcelona: Abraxas. p. 121. ISBN 84-96196-56-9.