Secularización

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La secularización es el paso de algo o alguien de una esfera religiosa a una civil o no-teológica. También significa el paso de algo o alguien que estaba bajo el ámbito o dominio de una doctrina religiosa (siguiendo sus reglas o preceptos), a la estructura secular, laica o mundanal.[1][2]

La secularización también se refiere al proceso que experimentan algunos Estados o territorios cuando diversas instituciones y bienes pasan de la esfera religiosa a la civil. Con la secularización, lo sagrado y lo religioso se hacen más privados y ceden su preeminencia pública a la sociedad en general.

Etimología y significados

Proviene del latín saeculare, que significa «siglo» pero también «mundo». De ahí que secular se refiera a todo aquello que es mundano, por oposición a lo espiritual, lo santo, o lo divino. De saeculum también deriva la palabra «seglar», con la que se designa a los miembros de la Iglesia que no son clérigos. Así pues, «secular» se opone a «religioso», como «profano» se opone a «sagrado».

  • El término ha servido para designar la pérdida de propiedades de la Iglesia y su paso a manos del Estado o de la sociedad civil.[3]​ Para referir a tal hecho actualmente se utilizan las expresiones "desamortización" o "expropiación eclesiástica".
  • El término «secularización» también designó la progresiva independencia del poder político respecto al poder eclesiástico. En este sentido, secular equivale a laico, es decir, a no-confesional. Con la secularización el Estado deja de ser confesional, se emancipa de cualquier tutela religiosa y se convierte en un Estado laico.
  • En un tercer sentido, «secularización» se refiere a la pérdida de influencia de la religión en la cultura. Si en alguna época estuvieron sometidas a la influencia de grupos religiosos, con la secularización la ciencia, la moral, el arte y otras expresiones humanas recobran su papel al margen de lo religioso.
  • En cuarto lugar, la «secularización» designa la autonomía de la sociedad en general y de sus instituciones (enseñanza, sanidad, asistencia social, etc.) frente a las instituciones religiosas que, tradicionalmente, habían tenido mucho más peso.
  • Finalmente, la «secularización» es una manera de hablar de la decadencia de las prácticas y creencias religiosas que se observa en las sociedades modernas.

Historia política e ideológica y consecuencias

Si bien no se puede determinar un momento exacto en la historia del primer caso de secularismo (habría que buscar la primera sociedad en relación con una religión y como su relación se desmorona), podemos remitirnos a los inicios de movimientos autodeclarados seculares, así como a la aparición del término mismo. En Occidente, entre los siglos XV y XVI, el panorama político en Europa estaba mezclado en gran medida con el religioso dentro de una sociedad de tipo monárquico, de manera tal que muchos gobiernos hacían cumplir sus normas con justificativos religiosos de por medio, incluso aunque estos contradijeran y no fueran norma respetada o establecida por la misma Iglesia católica o protestante. Por ello mismo muchos grupos de poder económico y miembros de la nobleza contrarios a los mandatos establecidos por el estado comenzaron a idear reformas para cambiar la forma en la que se hacia política, así también con la forma de hacerse con el poder.

De esta forma nace el movimiento de la Ilustración francesa y alemana del siglo XVIII, el cual se presentaba como un movimiento en contra de la ignorancia y el misticismo, a los que había que acabar por medio de la difusión de las ciencias y el empleo de la razón. Si bien este movimiento tuvo muchos exponentes cristianos en sus inicios (Blaise Pascal, Gottfried Leibniz, Galileo Galilei), también aparecieron críticos de la religión proponiendo tratados que establecían los límites entre lo que la religiosidad impone y la vida civil, identificando esta última con la mayoría de edad o madurez del ser humano. Estos últimos enseñaban que frente a un mundo regido por las creencias y normas religiosas, era posible una sociedad de individuos racionales, guiados por principios laicos y máximamente universales.

Desde el punto de vista ideológico de un secularista de la Ilustración, la secularización es el cumplimiento del ideal kantiano de la "mayoría de edad" del hombre. Éste "ya no necesita" la tutela de la religión, sino que puede pensar y decidir por sí mismo.

George Jacob Holyoake, considerado el padre del secularismo inglés, gran activista de la secularización, definía lo secular como aquello que en esta vida podía ser controlado por la experiencia.[4]

Esta forma de pensamiento fue utilizada ya a finales de la Ilustración y a comienzos de la Revolución industrial como vehículo para acabar con las monarquías y la nobleza, y beneficiada por varios grupos económicos fue llevada a cabo en 1789 con la Revolución francesa, así como iniciando una cadena de independencias revolucionarias que si bien tuvieron una razón política y económica, terminaron subvencionando a mucha gente que estaba contra la Iglesia en ese momento.

De esta forma a comienzos del Siglo XX empiezan a aparecer los movimientos de separación anexional de la Iglesia y Estado, ya dictaminados dentro del margen de las constituciones, así como a favorecer el derecho a muchos medios de comunicación y movimientos a dictaminar ideologías en contra de las mismas religiones.

Aún así en la actualidad, desde el punto de vista moral y estadístico parece precipitado creer que se está llegando al final de la religión dentro de la sociedad. Si bien es cierto que una mentalidad desacralizada y pseudoracionalista se ha estado extendiendo en la sociedad moderna, en muchos casos por favorecer a ciertos movimientos políticos y económicos, estas no parecen tener resueltas todas las inquietudes humanas fundamentales. En donde las ciencias no dan explicación, ciertas religiones o el misticismo continúan proponiendo la respuesta para millones de personas, como sería el caso de las congregaciones protestantes. No obstante, la inquietud espiritual, no ligada a una religión concreta existe, y como fuerza más o menos dispersa se manifestó, por ejemplo, en los últimos años del siglo XX en la llamada Nueva Era o "new age". Así también, algunas religiones como la Iglesia Católica y el Islam proclaman que la ciencia no es contradictoria con la fe, religiones que en la actualidad son las corrientes de pensamiento con mayor cantidad de creyentes en el mundo, así como las mayores expositoras en contra de los movimientos de secularización.

Así también debe considerarse los resultados negativos ofrecidos desde el punto de vista de muchos creyentes que viven en regímenes de gran secularización, los cuales en países como la República Popular China ven limitadas y hasta prohibidas cualquier actividad relacionada con su fe y costumbres. Debido a ello queda en duda y como tema controversial en la actualidad si el secularismo cumple las funciones idílicas y utópicas que proponían muchos de sus expositores en la Ilustración.

Otros sentidos del término «secularización»

La secularización es también una autorización dada a un religioso con votos solemnes y por extensión a aquellos con votos simples, para vivir por un tiempo o permanentemente en el “mundo”, fuera del claustro y su orden, aunque manteniendo la esencia de la profesión religiosa. Es una medida de favor hacia el religioso y debe por tanto ser distinguido de la “expulsión” del religioso con votos solemnes, y del “despido” del religioso con votos simples, que son medidas penales hacia sujetos culpables. Por otra parte, como la secularización no anula el carácter religioso, es distinta de la dispensa absoluta de los votos; esta es también una medida indulgente, pero anula los votos y sus obligaciones, y el dispensado no es más un religioso. Como regla general la dispensa es la medida que se toma en caso de religiosos con votos simples mientras la secularización es empleada cuando hay votos solemnes. Sin embargo hay excepciones en ambos casos. La secularización se divide en temporaria y perpetua; la primera es simplemente la autorización dada a un sujeto para poder vivir fuera de su orden, ya sea por un tiempo fijo, e.g., uno o dos años, o mientras duren circunstancias particulares, condiciones de salud, familia, negocios, etc., pero no hay cambio ni en las condiciones ni en los deberes del religioso.

La secularización perpetua por otra parte, saca completamente al sujeto de su orden, los hábitos de la cual se quita, y de la que no tiene más derecho a pedir apoyo sin acuerdo previo. Pero el secularizado no cesa de ser un religioso; sus votos quedan como una permanente obligación y por tanto continúa observando las cosas esenciales de la vida religiosa.

Véase también

Referencias

  1. Roberto Blancarte, Los Retos de la Laicidad y la Secularización en el Mundo Contemporáneo, ver págs. 9 y ss., El Colegio de México, 2008
  2. Secularizar, en Buscon - DRAE, consultado el 9 de septiembre de 2012
  3. Habermas, Jürgen (2002). El futuro de la naturaleza humana ¿Hacia una eugenesia liberal?. Barcelona: Paidós. p. 131. ISBN 9788449312496. «Al principio, la palabra «secularización» tenía un significado jurídico y se refería a la transmisión obligatoria de los bienes eclesiásticos al poder secular del Estado. Por extensión, este significado designa el surgimiento de la modernidad cultural y social en su conjunto.» 
  4. Librepensamiento y secularización en la Europa contemporánea, Pedro F. Álvarez Lázaro, pág. 196

Bibliografía