Ética laica

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La ética laica o ética secular, es una concepción de la filosofía moral en la que la ética se basa únicamente en facultades humanas como la lógica, la razón o la intuición moral, y no deriva de una supuesta revelación o guía sobrenatural (que es la fuente de la ética religiosa). La ética laica puede ser vista como una amplia variedad de sistemas morales y éticos basados en gran medida en el humanismo, el laicismo y librepensamiento.

La mayoría de los conceptos morales seculares consisten, a gran escala, en la aceptación de los contratos sociales, y a una escala más individual, ya sea en algún tipo de atribución de un valor intrínseco a las cosas, en el intuicionismo ético, o en una deducción lógica que establezca una preferencia por alguna cosa sobre otra, como ocurre con la navaja de Occam. Enfoques como el utilitarismo y el egoísmo ético son considerados bastante más radicales.

Cabe mencionar que el concepto de ética laica no se opone necesariamente ni es inherentemente contrastante con la ética religiosa. Ciertos conjuntos de creencias morales, como la regla de oro o un compromiso para la no violencia, podrían ser tomados por cada posición y ser acordados mutuamente. Asimismo, debe mencionarse que la ética laica se ha desarrollado de manera diferente dadas las diferentes épocas y las diferentes situaciones enfrentadas.

Principios de la ética laica[editar]

A pesar de la amplitud y diversidad de sus puntos de vista filosóficos, los éticos laicos generalmente comparten uno o más principios:

  • Los seres humanos, a través de su habilidad de empatizar, son capaces de determinar fundamentos éticos.
  • Los seres humanos, a través de la lógica y la razón, son capaces de inferir principios normativos de comportamiento.
  • Esto puede conducir a un comportamiento preferible de otro que se propague o acepte en base a textos religiosos. Alternativamente, esto puede conducir a la promoción de un sistema de principios morales en el que un grupo amplio de personas, tanto religiosas como no religiosas, puedan estar de acuerdo.
  • Los seres humanos tienen la responsabilidad moral de garantizar que las sociedades y los individuos actúen basados en estos principios éticos.
  • Las sociedades deben, si es posible, avanzar desde una forma menos ética y justa hacia una forma más ética y justa.

En Cómo las personas buenas toman decisiones difíciles: Resolviendo los dilemas de la vida ética, Rushworth Kidder identifica cuatro características generales de un código ético:

  1. Es breve
  2. Por lo general no es aclaratorio
  3. Puede ser expresado de diversas formas (por ejemplo, afirmativa o negativamente, en palabras sueltas o en una lista de sentencias)
  4. Se centra en los valores morales[1]

Ética humanista[editar]

Los humanistas aprueban la moral universal basada en el carácter común de la naturaleza humana, y en que el conocimiento del bien y del mal se basa en el mejor entendimiento de nuestros intereses individuales y colectivos, más que derivarse de una fuente trascendental o arbitrariamente local, por lo tanto rechaza por completo la fe como una base de acción. El objetivo de la ética humanista es la búsqueda de principios de conducta individual, social y política viables, juzgándolos por su capacidad de mejorar el bienestar humano y la responsabilidad individual, fundamentalmente, eliminando el sufrimiento humano.

La Unión Internacional Humanista Ética (IHEU) es la organización mundial con la que cuentan aquellos que se adhieren a la filosofía de la vida humanista.

El humanismo es una filosofía de vida democrática y ética, la cual afirma que los seres humanos tienen el derecho y la responsabilidad de dar sentido y forma a sus propias vidas. Invita a la construcción de una sociedad más humana mediante una ética basada en los valores humanos y en otros valores naturales dentro del espíritu de la razón y la libre investigación a través de las capacidades humanas. No es teísta, y no acepta visiones sobrenaturales de la realidad.[2]

El humanismo es conocido por adoptar los principios de la regla de oro, como en la cita de Oscar Wilde: «El egoísmo no es vivir como uno desea vivir, es pedir a los demás que vivan como uno desea vivir». Esta cita enfatiza el respeto a la identidad y los ideales de otras personas mientras minimiza los efectos que uno tiene sobre los demás.

Ética laica y religión[editar]

Hay quienes afirman que la religión no es necesaria para el comportamiento moral en lo absoluto.[3] El Dalái Lama ha dicho que la compasión y el afecto son valores humanos independientes de la religión: «Necesitamos estos valores humanos. Yo llamo a estos ética laica, creencias seculares. No hay relación con ninguna religión en particular. Incluso sin la religión, incluso como no creyentes, tenemos la capacidad de promover estas cosas».[4]

Aquellos que están descontentos con la orientación negativa de la ética religiosa tradicional creen que las prohibiciones sólo pueden establecer los límites absolutos de lo que una sociedad está dispuesta a tolerar de las personas en el peor de los casos, sin guiarlas hacia alguna forma de ser mejores. En otras palabras, alguien que siguiera todas estas prohibiciones apenas evitaría ser un criminal, sin actuar como una influencia positiva para el mundo. Ellos llegan a la conclusión de que la ética racional puede conducir a una vida ética plenamente expresada, mientras que las prohibiciones religiosas no son suficientes.[cita requerida]

Ello no significa que la ética laica y la religión sean mutuamente excluyentes. De hecho, muchos principios, como la regla de oro, están presentes en ambos sistemas, y algunas personas religiosas, así como algunos deístas, prefieren adoptar un enfoque racional a la ética.

Naturaleza y ética[editar]

Si las relaciones entre animales encontradas en la naturaleza y entre personas durante la evolución humana temprana pueden o no proporcionar una base para la moral humana es una persistente cuestión sin resolver. Thomas Henry Huxley escribió en Evolución y ética en 1893 que las personas cometen un grave error al intentar crear ideas morales a partir de la conducta animal en la naturaleza. Él comentó:

La práctica de lo que es éticamente mejor —lo que llamamos bondad o virtud— consiste en una línea de conducta que, en todos los aspectos, se opone a lo que conduce al éxito en la lucha cósmica por la existencia. En lugar de una despiadada autoafirmación exige autocontrol, en lugar de hacer a un lado, o de pasar por encima de todos los competidores, requiere que el individuo deba no sólo respetar, sino que deba ayudar a sus semejantes... Repudia la gladiatoria teoría de la existencia... Las leyes y los preceptos morales tienen como fin frenar el proceso cósmico.[5]

El famoso biólogo y escritor Stephen Jay Gould ha declarado que «las respuestas no serán descifradas pasivamente desde la naturaleza» y «el estado factual del mundo no nos enseña cómo nosotros, con nuestra capacidad del bien y del mal, debemos alterarlo o preservarlo de la forma más ética». Así, él concluyó que las ideas sobre moralidad deben venir de una forma de razón mental superior, con la naturaleza vista como un fenómeno independiente.[5]

Pensamiento filosófico[editar]

Holyoake[editar]

Holyoake, secularista.

La publicación de English Secularism por George Jacob Holyoake en 1896 define al secularismo así:

«El secularismo es un código del deber que es propio de esta vida, fundado en consideraciones puramente humanas, y destinado principalmente a aquellos que encuentran a la teología como indefinida, inadecuada, poco fiable o increíble. Sus principios esenciales son tres: (1) La mejora de esta vida por medios materiales. (2) Que la ciencia es la Providencia disponible para el hombre. (3) Que es bueno hacer el bien. Ya sea que haya otro bien o no, lo bueno de la vida presente es bueno, y es bueno buscar lo que es bueno».[6]

Holyoake sostuvo que el secularismo no debe tener ningún interés en absoluto sobre cuestiones religiosas (ya que no eran relevantes), y por tanto, debía distinguirse del librepensamiento y del ateísmo fuertes. En esto no estaba de acuerdo con Charles Bradlaugh, y el desacuerdo dividió el movimiento secular entre quienes sostenían que los movimientos antireligiosos y el activismo no eran necesarios ni deseables y los que argumentaban que sí lo eran.

Nietzsche[editar]

Nietzsche, secularista.

Friedrich Nietzsche basó su trabajo sobre ética en el rechazo al cristianismo y a la autoridad en general, o por otro lado, en el nihilismo moral. Muchas obras de Nietzsche hablaban de una moral de señores y esclavos, de la voluntad de poder, o algo más fuerte que vence lo más débil, de la adaptación darwinista y de la voluntad de vivir. Nietzsche expresa su filosofía moral a través de toda su colección de obras, siendo las más importantes de ellas sobre ética laica La gaya ciencia (en donde la famosa frase «Dios ha muerto» fue utilizada por primera vez), Así habló Zaratustra, Más allá del bien y del mal y La genealogía de la moral.

Kant[editar]

Immanuel Kant.

Sobre ética, Kant escribió obras donde tanto se describía la naturaleza de los principios universales como se trataba de demostrar el procedimiento de su aplicación. Kant sostenía que sólo la «buena voluntad» es moralmente loable, de manera que hacer algo que parezca ser ético por razones equivocadas, no es un acto moralmente bueno. El énfasis de Kant en la intención o en las razones para actuar suele ser contrastado con el principio utilitarista de que la bondad de una acción debe ser juzgada por sus resultados. El utilitarismo es un imperativo hipotético, si se quiere ______, se tienen que hacer ______. Contrastado con la ética kantiana del imperativo categórico, donde el acto moral se realiza por su propia bondad, y es expresado: Se debe hacer ______ o, alternativamente, no se debe hacer ______.

Por ejemplo, en virtud de la ética kantiana, si una persona fuera a dar dinero a la caridad, porque de no hacerlo, daría lugar a algún tipo de castigo de un dios o ser supremo, entonces la donación caritativa no sería un acto moralmente bueno.

Utilitarismo[editar]

John Stuart Mill, utilitarista.

El utilitarismo (del latín utilis, útil) es una teoría de la ética que prescribe la maximización cuantitativa de las buenas consecuencias para una población. Es una forma de consecuencialismo. Este bien a ser maximizado por lo general es felicidad, placer, o preferentemente satisfacción. Aunque algunas teorías utilitaristas podrían buscar maximizar otras consecuencias, estas consecuencias por lo general tienen algo que ver con el bienestar de las personas (o de las personas y los animales no humanos). Por esta razón, el utilitarismo se asocia a menudo con el término consecuencialismo bienestarista.

En el utilitarismo es el «resultado final», el que es fundamental (en oposición a la ética kantiana como se ha observado). Así, utilizando el mismo escenario anterior, sería irrelevante si la persona que da dinero a la caridad lo hace por convicciones personales o religiosas, el mero hecho de que la donación caritativa se esté realizando es suficiente para que pueda ser clasificada como moralmente buena.

Objetivismo[editar]

La mitológica figura de Atlas es un ícono del objetivismo.

De acuerdo con Ayn Rand en su libro Introduction to Objectivist Epistemology, un código moral es un sistema de medición teleológico que clasifica las decisiones y acciones disponibles para el hombre, según el grado en que consigan o frustren un modelo de valores para el mismo código. El modelo es el fin, para el cual las acciones del hombre son los medios. Un código moral es un conjunto de principios abstractos y, en la práctica, un individuo debe traducirlo en acciones adecuados —tiene que elegir los objetivos y valores particulares que vaya a seguir. Para ello es necesario que defina una jerarquía de valores particular de acuerdo a su importancia, y que actúe en consecuencia.[7]

Así, ella afirmó en su libro El nuevo intelectual que su moral está contenida en un solo axioma. Ella lo describió como el hecho de que «la existencia existe, y como una sola elección: vivir. Lo demás proviene de estos». La ética objetivista sostiene que el único modelo moral verdadero es aquel donde una persona debe actuar para hacer lo que está en un autointerés racional en beneficio de sí misma. Ningún otro modelo que juzgue el comportamiento debería existir. Los dos principios relacionados, el de la razón y el del libre albedrío son la clave de un individuo para determinar su propio interés.[7]

Ayn Rand también ha acuñado la frase «Existo, luego pienso» como un condensación del método. En la novela La rebelión de Atlas, el personaje de John Galt dice que el basa sus acciones en la creencia de que «te lo juro —por mi vida y mi amor hacia ella— que nunca voy a vivir por el bien de otro hombre, ni pediré a otro hombre vivir el mío».

Ejemplos de códigos de ética laicos[editar]

Leyes de escultismo[editar]

La ley de los Boy Scouts lista lo que un escultista es: digno de confianza, leal, servicial, amistoso, cortés, bondadoso, obediente, alegre, ahorrativo, valiente, limpio y reverente. [8]

La ley de las Girl Scouts declara:

Yo me esforzaré por:
Ser honrada y justa
cordial y servicial,
considerada y compasiva,
valiente y fuerte, y
responsable de lo que digo y hago,
y por
respetarme a mí misma y a los demás
respetar la autoridad
usar los recursos de manera prudente,
hacer del mundo un lugar mejor, y
ser hermana de cada una de las Girl Scouts.[9]

Código de honor de la West Point[editar]

El código de honor de la West Point afirma que «Un cadete no habrá de mentir, engañar, robar o tolerar a aquellos que lo hagan».[10]

Prueba Cuádruple de Rotary International[editar]

Declaración de ética empresarial y profesional centrada en cuatro preguntas «sobre las cosas que pensamos, decimos hacemos»:

  1. ¿Es la verdad?
  2. ¿Es equitativo para todos los interesados?
  3. ¿Creará buena voluntad y mejores amistades?
  4. ¿Será beneficioso para todos los interesados?

Este documento fue formulado por el rotario Herbert J. Taylor en 1932, y adoptado por Rotary International en 1934. Es el eje de la práctica ética de la Rotary International y actúa como una prueba que cuestiona los pensamientos, así como las acciones.[1]

Principios de Minnesota[editar]

Los Principios de Minnesota fueron propuestos por el Centro de Responsabilidad Corporativa de Minnesota en 1992 como una guía para las actividades de negocios internacionales. Sirven para calibrar la responsabilidad de las empresas en los frecuentes casos de cumplimineto deficiente. Ellos son:

Proposición 1: La contribución específica de la Empresa a la sociedad es el estímulo del crecimiento económico.
Proposición 2: Los negocios deben caracterizarse por la rectitud. Entendemos la rectitud al incluir el tratamiento equitativo y la igualdad de oportunidades para todos los participantes en el mercado.
Proposición 3: Los negocios deben caracterizarse por el respeto a la honestidad. Entendemos la honestidad al incluir la franqueza, la sinceridad y el cumplimiento de promesas.
Proposición 4: Los negocios deben caracterizarse por el respeto a la dignidad humana. Entendemos que esto significa que las actividades comerciales deben mostrar una preocupación especial por los menos poderosos y los desaventajados.
Proposición 5: Los negocios deben caracterizarse por el respeto al medio ambiente. Entendemos que esto significa que las actividades comerciales deben promover el desarrollo sostenible y evitar la degradación del medio ambiente y el desperdicio de recursos.[11]
  • Creemos que nuestros clientes no son sólo quienes adquieren directamente nuestros productos y servicios, sino también quienes los adquieren finalmente a través de los canales regulares del mercado.
  • Proporcionar a los clientes los productos y servicios de la más alta calidad, de acuerdo con sus expectativas.
  • Tratar equitativamente a los clientes en todas las transacciones.
  • Hacer todos los esfuerzos necesarios para garantizar que la salud y la seguridad de nuestros clientes sean sostenidas o mejoradas por medio de nuestros productos y servicios.
  • Respetar la integridad cultural de nuestros clientes.[12]

The Good Book[editar]

En marzo de 2011 el filósofo británico Anthony Grayling publicó la obra The Good Book —El buen libro, en español—, con los subtítulos A Humanist Bible —Una Biblia humanista— y posteriormente A Secular Bible —Una Biblia secular—. El libro fue diseñado como una alternativa secular al texto religioso, y para ser leído como una ilustración narrativa sobre la filosofía no religiosa, entre ellas las de las civilizaciones griega, china, romana, india, árabe, así como del Renacimiento europeo y de la Ilustración. El libro también contiene un resumen de los descubrimientos científicos del siglo XIX hasta la actualidad.

El último volumen del libro presenta su propia versión de los diez mandamientos —The Good 8:11 (Lo bueno)—:

  1. Ama bien
  2. Busca lo bueno de todas las cosas
  3. No dañes a otros
  4. Piensa por ti mismo
  5. Asume tu responsabilidad
  6. Respeta la naturaleza
  7. Da lo mejor de ti
  8. Infórmate
  9. Sé bondadoso
  10. Sé valiente[13]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Kidder 2003. 82
  2. Humanism's Unfinished Agenda
  3. Is Atheism Consistent With Morality?, paper (2001) by Mark I. Vuletic
  4. Interview with the Dalai Lama, revista The Progressive (Enero del 2006), Ir a la pregunta: Aparte del budismo, ¿cuáles son sus fuentes de inspiración? El Dalai Lama: Los valores humanos.
  5. a b Stephen Jay Gould. «Nonmoral Nature». stephenjaygould.org. Consultado el 5 de enero de 2009.
  6. Holyoake, George J. (1896). English Secularism. Chicago: The Open Court Publishing Company.
  7. a b «Morality». aynrandlexicon.com. Consultado el 5 de enero de 2009.
  8. US Scouting Service Project. «Boy Scout Oath, Law, Motto and Slogan and the Outdoor Code». Consultado el 16 de marzo de 2010.
  9. Girl Scouts of America (2010). «The Girl Scout Promise and Law». Consultado el 16 de marzo de 2010.
  10. «Information Paper on "Honor" – A Bedrock of Military Leadership». Consultado el 16 de marzo de 2010.
  11. Kidder 2003. 83-84
  12. Prof. Mario Eugui. «Los principios de Minnesota». Consultado el 9 de septiembre de 2010.
  13. Colls, Tom (5 de abril de 2011). «Una biblia para los ateos». BBC Mundo - Noticias. Consultado el 8 de julio de 2011. 

Bibliografía[editar]

  • Kidder, Rushworth M. Kidder (2003). How Good People Make Tough Choices: Resolving the Dilemmas of Ethical Living. New York: Harper. ISBN 0688175902. 

Enlaces externos[editar]

  • Bernat Ribot Mulet. «Ética laica». Sin Dioses - Sociedad y Religión. Consultado el 10 de septiembre de 2010.