Prueba del espejo

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Perro mirándose al espejo.

La prueba del espejo, aplicada con animales, es una medida de consciencia de sí mismo desarrollada por Gordon Gallup Jr en 1970.[1]

Mide la capacidad de consciencia de sí mismo determinando si el animal puede reconocer su propio reflejo en un espejo como una imagen de sí mismo. Esto se consigue marcando de manera inadvertida al animal con un tinte inodoro, y observando si el animal, al enfrentarse al espejo, reacciona como si reconociese que la marca se encuentra situada en su propio cuerpo. Estas reacciones pueden incluir el mover su cuerpo para poder ver mejor la marca en el espejo o tocársela con un dedo mientras la observa en el reflejo.

La prueba ha sido pasada por chimpancés comunes, bonobos, orangutanes, delfines, elefantes, seres humanos y posiblemente palomas. Sorprendentemente, los gorilas no han superado el test, aunque al menos un individuo específico, Koko, sí lo ha pasado; probablemente es debido a que los gorilas consideran el contacto directo de la mirada como un gesto agresivo y normalmente tratan de evitarlo. Los bebés humanos tienden a fallar el test hasta el primer año y medio o dos. Los perros y niños de un año, por ejemplo, suelen reaccionar con miedo o curiosidad ante el espejo, o simplemente lo ignoran, mientras que los pájaros con frecuencia atacan a su propio reflejo.

Los monos capuchinos reaccionan de una manera que indica una situación intermedia entre ver en la imagen reflejada a otro individuo y el reconocimiento de la imagen como sí mismo.

[editar] Crítica

Hay cierto debate en la comunidad científica sobre el valor y la interpretación de los resultados de la prueba del espejo. Mientras que el test ha sido llevado a cabo extensamente en primates, se debate el valor de la prueba en animales que confían primeramente en otros sentidos distintos a la visión, como por ejemplo los perros. Los perros tienen una muy pobre agudeza visual y sufren una especie de daltonismo, por lo que tienen pocas posibilidades de reconocerse a sí mismos. Sin embargo, los perros son invariablemente capaces de reconocer su propio olor, con más de 40 neuronas dedicadas al procesamiento del olor por cada una que tienen los humanos. La crítica de mayor peso al test del espejo postula que es una medida de una habilidad estrechamente asociada a los humanos y no una medida de consciencia de sí mismo. Además, como se ha mencionado con los gorilas, muchos animales pueden considerar el contacto directo de la mirada como un gesto amenazador, por lo que la aplicación del test del espejo es dudosa. Algunos mamíferos carecen de vista estereoscópica, como los conejos y los ciervos, lo que podría ser un factor importante a la hora de determinar la validez del test.

En 1981, Epstein, Lanza y Skinner publicaron un ensayo en el que argumentaban que las palomas también pasaban el test, siendo así el único animal no mamífero en superar el test. Sin embargo, la metodología del experimento ha sido criticada debido al entrenamiento dado a los individuos para efectuar la respuesta positiva (p. ej: picotear la marca).

[editar] Referencias

  1. American Psychologist Mayo de 1977

[editar] Enlaces externos

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