Principio del tercero excluido

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El principio del tercero excluido o principium tertium exclusum es un principio de la lógica tradicional formulado canónicamente por Leibniz como: o A es B o A no es B. Ahora lo leemos del siguiente modo: o bien P es verdadera, o bien su negación ¬P lo es. Entre dos proposiciones que juntas forman una contradicción no hay una tercera posibilidad, la tercera está excluida.

También se conoce como "tertium non datur" ('Una tercera (cosa) no se da'). Clásicamente se considera que es uno de los principios o leyes fundamentales del pensamiento (junto con el principio de identidad, de no contradicción y de razón suficiente).

Otra formulación del principio de tercio excluso es: Toda proposición es verdadera o falsa, y entre estos dos valores de verdad no se admite nada intermedio o “tercero”; o, en términos semánticos, si dos proposiciones son contradictorias, al menos una de ellas es falsa.

Su representación simbólica corresponde a la contradicción: A¬A

Este principio pertenece a los llamados principios racionales, pues son proposiciones evidentes por sí mismas y por ende indemostrables, que están implícitas o presupuestas como norma absoluta en todas las operaciones intelectuales. Se llaman racionales porque están inmediatamente constituidos por la razón y son a la vez constitutivos de ella.

El principio de tercio excluso es considerado por muchos como derivado del principio de identidad. Nótese que, en este supuesto, aquél no tendría la consideración de primer principio. Se enuncia diciendo: una cosa es o no es (quodlibet aut est aut non est) –versión ontológica- o bien: ente dos cosas contradictorias no cabe termino medio, (inter duo contradictoria non este médium)-versión lógica-, lo cual quiere decir que de dos proposiciones contradictorias, necesariamente la una es verdadera y la otra falsa, y que ambas no pueden ser ni verdaderas ni falsas a la vez.

Obsérvese que en la enunciación de este principio el término contradictorio se toma en su sentido técnico estricto, debiendo distinguirse por lo tanto del término contrario, puesto que, en la teoría del juicio, entre dos juicios contradictorios no puede darse término medio, y sí en cambio entre dos juicios contrarios.

Así cuando decimos Juan es bueno o Esta afirmación es verdadera, entre estas proposiciones y sus contradictorias, Juan no es bueno y Esta afirmación no es verdadera, no hay posibilidad de un término medio; pero si decimos Juan es bueno o Esta afirmación es verdadera, y contrariamente se sostiene Juan es malo o Esta proposición es falsa, entre estos juicios contrarios cabe la posibilidad de otros juicios, relativos a una rica gama de valores morales, intermedios entre la bondad y la maldad, o de valores lógicos interpuestos entre la verdad y la falsedad (duda, probabilidad, etc.)

Según Stuart Mill, sin embargo, esto no es cierto. La frase: "Abracadabra es una segunda intención" no es ni verdadera ni falsa: carece de sentido, simplemente.[1]

[editar] Referencias

  1. Carlos Vaz Ferreira. Lógica viva. Editorial Técnica, 1983. Montevideo, Uruguay. (pag.92)
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