Pozo de Quilmes

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Archivo:CCD Pozo de Quilmes.jpg
El Pozo de Quilmes, en una foto publicada en el Nunca más.

El Pozo de Quilmes o Chupadero* Malvinas, dependencia de la Brigada de Investigaciones de la Policía de Buenos Aires, fue un centro clandestino de detención y maternidad clandestina argentino que funcionó entre agosto de 1975 y enero de 1979, en el marco del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional que gobernaba de facto el país.[1] Se encuentra ubicado en Pilcomayo 59, cercano a la estación Don Bosco del partido de Quilmes y donde actualmente funciona la Brigada de Investigaciones XIV de Quilmes.

Las víctimas denunciaron la presencia del cura torturador Christian Von Wernich entre noviembre de 1977 y febrero de 1978 y allí fueron secuestradas 251 personas.[2]

(*Nota: "chupar" era el eufemismo que utilizaban las fuerzas armadas y de seguridad para referirse a la privación ilegal de la libertad a que sometían a las personas)

Reconocimiento de Conadep[editar]

El reconocimiento del «Pozo de Quilmes», actualmente ocupado en parte por la Brigada Femenina de la Policía Provincial, fue realizado por la CONADEP el 18 de mayo de 1984, junto con una decena de testigos, quienes ubicaron con precisión los sitios donde habían estado detenidos, tanto más cuanto que algunos guardias les permitían bajarse las vendas de los ojos.

La Sra. María Kubik de Marcoff señaló el lugar donde había visto por última vez a su hija, quien en ese momento había alcanzado a susurrarle:

Me dijeron que si no hablaba, te llevarían a vos y al abuelo

Rubén Shell recordó:

Los calabozos no estaban pintados por dentro como ahora, eran simplemente de cemento gris. Yo había hecho una inscripción en el mío que todavía está allí. Incluso reconozco otras inscripciones que ahora veo en las paredes.

También Alfredo Maly descubre raspando la pintura nueva de la pared de su celda las marcas que él había hecho durante su cautiverio.

Todos los testigos reconocen la entrada por la que se ingresaba al Centro desde el garaje, aunque el portón está actualmente modificado, sin que hayan desaparecido las huellas de los rieles por los que anteriormente corría. Oculta actualmente por un tabique de cemento, está aún la escalera tipo caracol que comunicaba el garaje, la sala de admisión y el «quirófano», con el resto de las instalaciones.[1]

Maternidad Clandestina[editar]

Se investigó muy a fondo el funcionamiento con respecto a las embarazadas detenidas, el trato que recibían y el camino que seguían hasta el momento de parir. El Pozo de Quilmes cumplía funciones específicas dentro del Plan Cóndor. Junto con El Vesubio tuvieron un numeroso caudal de embarazadas detenidas que eran trasladadas a otros centros al momento del parto. Se establecieron conexiones sistemáticas entre el Pozo de Quilmes y el Pozo de Banfield (lógica del circuito "Camps" o "Jefatura de Policía de la Provincia de Buenos Aires"). Todos eran piezas de un plan sistemático: después de parir, las madres eran desaparecidas y sus bebés robados y apropiados.[3]

Testimonios[editar]

En la madrugada del 21 de abril de 1978 irrumpieron en mi domicilio de Lanús Oeste veinticinco personas de civil, fuertemente armadas. Mi esposo y yo fuimos encapuchados, esposados y luego introducidos en una camioneta. Sabemos, por muchos indicios, que estuvimos en el sótano de la Brigada de Investigaciones conocida como «Pozo de Quilmes». Allí fuimos interrogados acerca de nuestra actividad en el Uruguay -de donde provenimos-, y en la Argentina. En este campo pudimos ver a numerosos uruguayos, algunos de ellos en muy mal estado, debido a la tortura. Cinco días después nos dejaron en libertad, previo acuerdo de que debíamos entregar una fuerte suma de dinero. Tanto la extorsión como el secuestro y el interrogatorio estuvieron dirigidos por un individuo que se hacía llamar "Saracho". Fuimos llevados hasta nuestro domicilio, donde debimos entregar una elevada suma de dinero, producto de una indemnización por accidente percibida por mi suegra días antes.

Beatriz Bermúdez -Legajo Conadep N° 3634)[1]

Otro uruguayo, Washington Rodríguez (Legajo N° 4985) declara que a principios de abril de 1978 compartió su detención en este Centro con veintidós compatriotas,- quienes le relataron haber estado recluidos en el Pozo de Banfield donde fueron torturados por oficiales de OCOA. Tanto el tema de los interrogatorios como los métodos de tortura ponen en evidencia que los mismos actuaban también en Quilmes.[1]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d CONADEP (Mayo de 1995). Nunca Más (20ª edición). Eudeba. pp. 90,170. ISBN 950-23-0584-1. Archivado desde el original el 2002-04-20. 
  2. «Un recorrido al circuito del peor de los horrores». Página/12. 17 de septiembre de 2007. http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-91531-2007-09-17.html. Consultado el 9 de julio de 2010. 
  3. Rosso, Laura (28 de septiembre de 2007). «La historia colectiva, en singular». Página/12. http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-3628-2007-10-04.html. Consultado el 9 de julio de 2010.