Poliamor

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El corazón infinito es un símbolo frecuente del poliamor.[1]

Poliamor es un neologismo que significa tener más de una relación íntima, amorosa, sexual y duradera de manera simultánea con varias personas, con el pleno consentimiento y conocimiento de todos los amores involucrados. El individuo que se considera a sí mismo emocionalmente capaz de tales relaciones se define a sí mismo como poliamoroso, a veces abreviado como «poli».

Con frecuencia se describe como "no-monogamia consensual, ética, y responsable."[cita requerida] La palabra se usa a veces en un sentido más amplio para referirse a relaciones sexuales o románticas que no son sexualmente exclusivas, aunque existen desacuerdos acerca de qué tan ampliamente se aplica el término; la característica definitiva más ampliamente aceptada es su énfasis en la ética, honestidad y transparencia con todos los involucrados. Siendo el término poliamor usado de forma general para describir varias formas de relaciones múltiples ya que las prácticas poliamorosas son diversas, reflejando las elecciones y filosofías de los individuos involucrados.

El término "poliamoroso/a" se puede referir a la naturaleza de una relación en algún punto en el tiempo o a una filosofía u orientación relacional que marca una identidad.

Historia del término[editar]

Dos manifestantes portando una pancarta del grupo de poliamor en la marxa LGBTI de Madrid.

Poliamor es una palabra híbrida: del griego poli: ‘muchos’, y del latín amor. Fue acuñada separadamente por varias personas: Morning Glory, en su artículo «A bouquet of lovers» (1990) alentó la popularización del término, y Jennifer Wesp, quien en 1992 creó un grupo de noticias en Internet: alt.polyamory. Sin embargo, el término apareció ocasionalmente desde los años sesenta, e incluso fuera de la cultura poliamorosa en infinidad de relaciones anteriores al surgimiento del término; por ejemplo, en los años veinte con William Moulton Marston, así como en la tradición de muchas etnias y culturas que todavía prevalecen.[cita requerida]

El concepto procede originalmente del ámbito angloparlante, donde se designa mediante polyamory. Su correcta traducción al español es poliamor, y no poliamoría, ya que la supuesta palabra «amoría» no existe.

Definición[editar]

Las personas que se identifican como poliamorosas típicamente rechazan la visión de que la exclusividad sexual y relacional son necesarias para tener relaciones amorosas profundas, comprometidas y a largo plazo. Aquellos abiertos a, o emocionalmente compatibles para el poliamor pueden embarcarse en una relación poliamorosa siendo solteros o estando ya en una relación monógama o abierta. El sexo no es necesariamente un interés primario en las relaciones poliamorosas, que usualmente consisten en la búsqueda de construcción de relaciones a largo plazo con más de una persona basados en acuerdos mutuos, donde el sexo es solamente un aspecto de las relaciones. En la práctica, las relaciones poliamorosas son bastante diversas e individualizadas de acuerdo a aquellos que participan en ellas. Para muchos, estas relaciones se construyen idealmente sobre valores como la confianza, lealtad, la negociación de límites y la compersión, al tiempo que se superan los celos, la posesividad, y se rechazan las normas culturales restrictivas. Puede darse una íntima unión profunda muy poderosa entre tres o más personas. Las habilidades y actitudes necesarias para manejar relaciones poliamorosas agregan retos que no se encuentran frecuentemente en el modelo tradicional de relaciones a largo plazo de "parejas y matrimonios". El Poliamor puede requerir una aproximación más fluida y flexible a la relación amorosa, y al tiempo operar en un complejo sistema de límites y reglas. Adicionalmente, los participantes de una relación poliamorosa pueden no tener, ni esperar que sus compañeros tengan, preconceptos acerca de la duración de la relación, en contraste con los matrimonios monógamos donde la unión de por vida es generalmente la meta. Sin embargo, las relaciones poliamorosas pueden y a veces duran muchos años.


Los dos ingredientes esenciales del concepto poliamor son «más de uno» y «amor», esto es, se espera que más de dos personas puedan, en un mismo tiempo, estar relacionadas amorosamente e involucradas en sus vidas y cuidado mutuo, en dimensiones múltiples. Este término no se aplica a las meras relaciones sexuales sin compromiso, orgías anónimas, pernoctas, amoríos, prostitución, monogamia seriada u otras definiciones populares de intercambio de pareja (swinging, en inglés).

El término pretende ser incluyente. En este sentido, incluye todas las orientaciones sexuales (heterosexuales, homosexuales, bisexuales, transexuales, etc.), y no intenta excluir particularmente a los adeptos al «intercambio de pareja», si estos acogen el término para incluirse en él.

Formas de poliamor[editar]

Algunas formas de poliamor son las siguientes:

Polifidelidad[editar]

Involucra múltiples relaciones románticas donde el contacto sexual se restringe a los miembros específicos del grupo.

Relaciones jerárquicas[editar]

Distingue entre relación «primaria» y «secundaria» (por ejemplo la mayoría de los matrimonios abiertos).

Poligamia[editar]

Donde una persona se casa con varios esposos (poliandria) o varias esposas (poliginia), los cuales pueden estar o no casados o mantener relaciones entre sí.

Relación grupal y matrimonio grupal[editar]

Donde se considera que todos los miembros están igualmente asociados unos entre otros. El término fue popularizado por algunos novelistas como Robert Heinlein (en Forastero en tierra extraña y La luna es una cruel amante), Robert Rimmer y Valentine Starhawk.

Redes de relaciones conexas[editar]

Donde cada persona puede tener varias relaciones, en diversos grados de importancia, con varias personas.

Relaciones mono-poliamorosas[editar]

Donde uno de los integrantes es monógamo pero acepta que el otro no lo sea y sostenga relaciones externas.

Arreglos geométricos[editar]

Se describe por el número de personas involucradas y su relación de conexión. Por ejemplo, «tríada» o «cuadra», tanto como en geometrías V, N y W, donde el vértice (llamado «pivote») corresponde al individuo que tiene dos conexiones. Cuando mantienen relaciones todos entre todos se denomina triángulo o trieja en caso de ser tres, cuadreja en caso de ser cuatro y así sucesivamente.

Clan o tribu[editar]

Donde las relaciones de amistad, amor y sexualidad obedecen a redes complejas entre sus miembros, manteniendo entre todos una identidad y cuidado común.

Algunas personas pueden describirse como poliamorosos incluso manteniendo relaciones exclusivas, al mantener lazos afectivos con más de una persona.

Diferencias entre poliamor y poligamia[editar]

Existe una cierta superposición entre las definiciones de poligamia y poliamor que a veces ha llevado a errores: cualquier relación amorosa polígama podría ser considerada también como poliamorosa, y muchos poliamorosos se consideran a sí mismos como casados con más de una persona. En la práctica, sin embargo, el uso distingue los términos: la palabra «poligamia» es más frecuentemente usada para referirse a una manera codificada de matrimonio o unión múltiple (especialmente aquellos que tienen una base religiosa o tradicional), mientras que el término «poliamor» implica una relación definida por acuerdos entre los miembros, más que una norma cultural.

Así, aunque poligamia y poliamor son a menudo tratados por neófitos como conceptos similares, los dos términos están basados en diferentes filosofías e ideales, y poca interacción ocurre entre los que se dicen «polígamos» y «poliamorosos». En cambio, el poliamor está ligado a grupos e ideologías que favorecen la libertad y preferencia individual en asuntos sexuales (por ejemplo, homosexuales). Los valores poliamorosos de respeto, honestidad, comunicación y negociación son afines con estos grupos, y muchos de los problemas encontrados en las relaciones poliamorosas tienen paralelos, y pueden encontrar solución por métodos o ideas similares, en un mutuo enriquecimientos.

Sin embargo, las actitudes individuales varían ampliamente; dentro de cada uno de estos grupos, algunos miembros encuentran otros grupos objetables.

Relación abierta[editar]

Denota una relación (usualmente entre dos personas) donde los participantes son libres de tener otras relaciones; cuando dichas personas están casadas, se denomina matrimonio abierto.

La «relación abierta» y el «poliamor» son términos diferentes, aunque a veces una o varias relaciones abiertas pudieran desembocar en relaciones poliamorosas.

  • Algunas relaciones ponen restricciones estrictas para sus miembros (por ejemplo: la polifidelidad); tales relaciones son poliamorosas, pero no son abiertas.
  • Algunas relaciones permiten sexo fuera de la relación primaria, pero no amor o romance; tales relaciones son abiertas pero no poliamorosas.
  • Algunos poliamorosos no ven dicotomías entre «relacionados y no relacionados», entre «amores y no amores»; sin estas divisiones, pierde sentido clasificar las relaciones como abiertas o cerradas.

El término «relación abierta» es comúnmente usado por personas que desconocen el término «poliamor», pues existen puntos en común entre los dos términos.

Amor libre[editar]

No marca ninguna restricción a la hora de relacionarse entre varias personas.

  • Algunas relaciones ponen restricciones estrictas para sus miembros (por ejemplo: la polifidelidad); tales relaciones son poliamorosas, pero no son basadas en el amor libre.
  • Algunas relaciones permiten sexo fuera de la relación primaria, pero prohíben el amor o romance; tales relaciones son abiertas pero no poliamorosas ni tampoco basadas en el amor libre.
  • Algunas relaciones permiten sexo y el amor o romance fuera de la relación primaria, pero prohíben el hecho de hacerlo público; tales relaciones son abiertas y poliamorosas pero no basadas en el amor libre.

Valores dentro del poliamor[editar]

Se observa que los valores discutidos aquí son ideales. Como sucede con cualquier otro ideal, algunas veces sus seguidores se quedan cortos en alcanzarlos. Pero el quebranto sustancial de un ideal dentro de una relación poliamorosa se toma tan serio como cualquier otro quebranto en otro tipo de relaciones.

Fidelidad[editar]

La mayoría de los poliamorosos definen la fidelidad como «honestidad con sus amores respecto a sus relaciones, cumpliendo los compromisos establecidos con cada uno de ellos», en contraposición a la definición clásica en la monogamia «el compromiso con un solo amor exclusivo, con prohibición mutua de relaciones sexuales o amorosas con otras personas».

La fidelidad es la capacidad de no engañar, no traicionar a los demás. Es un valor moral que brota del amor a una persona valiosa, que se hace valer por su riqueza interna, y en quien se puede confiar. La fidelidad es entonces no solo la emoción y el gusto de estar con esa persona, sino el cumplimiento de la palabra dada, y la lucha por negarse a pensar únicamente en beneficio propio.

Una actitud hedonista lleva a confundir el amor personal con la mera pasión, que presenta una condición efímera. El egoísmo y el placer se han convertido en dos gigantes que impiden tener una relación sana, estable y de beneficio para las personas. Una relación poliamorosa exige menos esfuerzo en entender una relación de pareja indisoluble (matrimonio) como un modo de unidad que merece respeto incondicional, quedando de manifiesto el temor de comprometerse por la vida, lastimando así a otros individuos, a la familia y finalmente a la sociedad entera, pues hay una tendencia a pensar que una persona puede disponer arbitrariamente de todos los seres con los que trata, como si fueran meros objetos.

Así pues, vivir la fidelidad se traduce en la alegría de compartir con alguien la propia vida y esta a su vez nos otorga identidad personal, autoestima, dignidad, honorabilidad y armonía.

Honestidad y respeto[editar]

La mayoría de los poliamorosos resalta la importancia del respeto y la comunicación con todos sus amores. Ocultar información ―incluso en un acuerdo del tipo «no cuentes mientras no te pregunten»― parece algo engañoso, ya que la persona difícilmente puede manejar la verdad o confianza ante sus amores. El amor debe aceptarse como parte de la vida de la persona, más que como algo relegado.

Comunicación y negociación[editar]

Ya que, por su propia esencia, no existe un «modelo estándar» de relación poliamorosa, los participantes de cada relación establecen libremente cómo debe funcionar su relación. Lo importante es que se defina claramente entre todos los miembros implicados, porque si no se definen las reglas del juego las expectativas fallidas pueden ser extremadamente dañinas a la relación. Por esta razón, muchos poliamorosos se esfuerzan explícitamente en decidir con todos los involucrados las reglas básicas de la relación. A diferencia de otras formas de relaciones negociadas (po ejemplo, un acuerdo prenupcial) los poliamorosos comúnmente toman la negociación como un proceso continuo a lo largo de la vida de la relación.

En relaciones convencionales, los participantes pueden establecer un conjunto de expectativas comunes sin tener que negociarlas conscientemente, simplemente siguen estándares sociales (un esposo y esposa esperan apoyo financiero uno del otro, por ejemplo.) Ya que las relaciones poliamorosas no se basan en estándares sociales como punto de partida, dentro de la relación se tiene que acordar mucho más por medio de la comunicación, el mutuo respeto y la comprensión.

Los poliamorosos usualmente toman una visión pragmática en sus relaciones: aceptan que algunas veces ellos y sus amores cometerán errores y faltas a sus ideales. Cuando esto sucede, la comunicación es el canal importante para reparar los daños causados.

Desapego[editar]

Las personas en relaciones convencionales a menudo acuerdan no buscar otras relaciones en ninguna circunstancia, ya que pondrían en peligro la relación primaria, ya fuera diluyéndola o sustituyéndola. Los poliamorosos creen que estas restricciones no son de hecho lo mejor en una relación, ya que tiende a reemplazar la confianza por prohibiciones posesivas, y ponen las relaciones en un marco de propiedad y control («tú eres mío»). Esto refleja suposiciones culturales donde las restricciones parecen necesarias para frenar «deslizamientos» de la pareja, o donde la otra relación cercana pudiera ser una seria amenaza a la dilución del vínculo.

Los poliamorosos perciben al amor de su pareja como un enriquecimiento de la vida de su pareja, más que una amenaza para su vínculo. El viejo dicho «Si amas algo, déjalo libre; si regresa es tuyo, si no, nunca lo fue» describe una visión similar. Por esta razón, muchos poliamorosos ven la visión posesiva de las relaciones como algo que se debe evitar. Esto requiere una buena labor de confianza. (Una simple prueba: ¿Al ver que tu amor encuentra otro socio o socia sería causa de felicidad para ti (comprensión) o alarma?.).

Aunque el desapego es una parte importante de muchas relaciones poliamorosas, no es universal como los otros valores discutidos arriba. Algunas alternativas incluyen arreglos en los cuales una relación primaria posesiva es combinada con relaciones secundarias desapegadas (común en el matrimonio abierto), y relaciones asimétricas en las cuales la «posesión» solo se aplica en un sentido.

Compersión[editar]

La compersión [sic] es un estado emocional de felicidad empática experimentado al ver a otro individuo experimentar felicidad y alegría. El término surgió de las comunidades que practican las relaciones abiertas y la poligamia para definir un estado opuesto a los celos cuando su pareja salía con otra persona.[2] Pero una persona monógama puede sentir compersión también por ejemplo ya sea un padre que siente felicidad al ver los logros de sus hijos o bien cuando estos se casan.

Las sociedades que practican el poliamor definen la compersión como un término comúnmente usado para describir «cuando una persona experimenta sentimientos positivos al ver a su pareja disfrutando de otra relación. Algunas veces llamado algo totalmente contrario a los celos».[3]

Críticas al poliamor[editar]

Objeción psicológica[editar]

Afirmar su ausencia total, es ya sea una ilusión, o bien, una manifestación de la falta de aprecio por el valor singular del otro (un tipo de falta de empatía).

Algunas teóricos de la personalidad consideran que el poliamoroso no es una persona bien equilibrada, [cita requerida] y la mayoría que los argumentos que estas personas puedan dar para justificar su conducta, son meras racionalizaciones de un «yo» dividido.

Objeción religiosa[editar]

La mayoría de las denominaciones religiosas (incluyendo todas las cristianas) esperan que una persona elija una pareja sexual o marital. Incluso aquellas que permiten relaciones polígamas comúnmente las limitan a una forma rígida definida de matrimonio (usualmente poliginia). Los líderes religiosos cristianos no ven al poliamor como una forma propia del amor, sino como una secuencia de relaciones utilitarias, donde en cada una de ellas y en el mejor de los casos, dos personas se usan mutuamente en calidad de objetos desechables, sin otro objeto real que el gozo erótico, en la que ignoran la calidad de ambos como personas únicas e irrepetibles, dignas ambas de todo respeto y consideración.

División del amor[editar]

Una crítica común al poliamor está basada en la evidencia que al dividir el amor entre varias parejas, ese amor se disminuye. Por supuesto que el amor no parece algo físicamente tangible como para ser divisible. Sin embargo, toda relación implica tiempo, espacio, bienes materiales, y dedicación. Los cuales solo puede una persona dar a otras varias de manera dividida.

Por el contrario, el recíproco no es cierto, ya que una persona puede tomar recursos físicos de varias tanto como tenga capacidad de acumulación.

Pues aunque el amor como concepto abstracto sea indivisible, cuando se concreta no existe un solo tipo de amor, y lo primero para clasificarlo y entenderlo, es considerarlo como un intercambio, hay «algo» que se da y «algo» que se recibe, entre dos o más personas que son a la vez donantes y receptoras. Importa pues, para entenderlo, quienes son los participantes de la relación, que se da, que se recibe, y cual es el balance del flujo.

Los poliamorosos rechazan esta visión del amor, argumentando que el amor no se disminuye por la división. Un argumento usualmente sostenido es que una persona que tiene dos hijos no ama menos a cualquiera de ellos por la existencia del otro. Al hacer esto, primero, confunden diferentes tipos de amor, puesto que el amor de padres a hijos es de una naturaleza mucho más oblativa que el amor sexual. Y, segundo, entienden el amor como algo conceptual sin ver que, al materializarse, se convierte en recursos finitos y divisibles, por ejemplo: El tiempo que le dedico a X es tiempo que ya no podré dedicarle a Y.

Aquellos que valoran la monogamia a menudo ven la fuerza y confianza que puede construirse en parejas duraderas por estar enfocados no tanto al otro como a unos fines comunes, tal como la formación y desarrollo de una familia, la creación de un patrimonio e historia común, el cuidado mutuo y la lucha conjunta por lograr que la relación sea justa, satisfactoria y duradera. Los practicantes de la monogamia pueden tener otras relaciones enriquecedoras aparte de la que tienen con la pareja sexual, pero estas distintas relaciones excluyan los intereses sexuales, pues no consideran que la única manera de relacionarse con otro sea a través del sexo. De hecho, reservar el compromiso sexual a una pareja exclusiva, fomenta la liberación del resto de las relaciones de intereses sexuales, en especial cuando la relación es plenamente monogámica. Por ejemplo, a un profesor universitario que viva una relación marital monogámica satisfactoria, le será relativamente sencillo mantener sus intereses sexuales apartados de las alumnas, quienes por cierto, pudiesen ser menores de edad, y así evitar cualquier conflicto de intereses y problemas judiciales.

Índice de fracaso[editar]

Las relaciones poliamorosas a menudo son criticadas porque no duran. Es difícil llegar a números precisos sobre la longevidad de las relaciones poliamorosas en comparación con las monógamas por varias razones.

Al igual que muchos grupos de relaciones no-tradicionales, los poliamorosos no publicitan su estatus de relación. Comúnmente, solo aquellas que fracasan en público se llegan a percibir. El criterio de «éxito» de sus participantes no siempre coincide con una «meta» establecida por la convención monógama. El poliamor es mucho más fluido que el matrimonio tradicional, así las relaciones poliamorosas cambian o terminan en la medida que sus participantes consideran conveniente. Una relación que enriquece las vidas de sus participantes usualmente se considera «exitosa» incluso cuando llegue a un fin. Ya que esto es parte del flujo del poliamor y puede terminar sin la amargura que acompaña a muchas de las rupturas de muchos matrimonios monógamos.

Ya que sexo y sexualidad conllevan muchos sentimientos en la gente, es difícil para las personas acercarse al parámetro de «éxito» de las relaciones poliamorosas, cuando los poliamorosos y sus opositores cada uno hace aserciones basadas en «selecciones específicas de evidencia» (para apoyar su punto de vista). Por ejemplo, aquellos que no se inclinan a estas relaciones pueden juzgar al tipo de relación apoyados en los fracasos de una particular instancia de estos, incluso cuando no lleguen a juzgar la institución completa del matrimonio como fracaso por el divorcio de una pareja en particular. Otras críticas pueden apoyarse en la observación de relaciones no-tradicionales que carecen del énfasis que el poliamor pone en la honestidad, negociación y respeto.

Se carece de un estudio académico serio en esta área, simplemente no hay un estudio que compare relaciones monógamas con poliamorosas, ya sea en función de duración (en la medida de aquellas relaciones que hacen un compromiso de «vida»), o en función de satisfacer las expectativas de los que participan. Mientras que un observador profano pudiera observar muchas relaciones poliamorosas que terminan, los adeptos al poliamor observan que relativamente pocas relaciones monógamas tampoco son verdaderamente exitosas: citando el índice de divorcio, el número de matrimonios que se mantienen juntos solo por apariencia, o el número en donde hay engaño o infelicidad. Así, hasta que no existan estudios serios, las reclamaciones en ambos sentidos deben tomarse como anecdóticas, con apoyos potenciales, y ciertamente acientíficas.

Indisposición/ineptitud al compromiso[editar]

El poliamor es visto a menudo como una indisposición o ineptitud para hacer compromisos duraderos con uno de los amores, especialmente un compromiso de exclusividad sexual a una persona a lo largo de su vida entera, tal como sucede en el tradicional matrimonio monógamo.

Sin embargo, los poliamorosos comúnmente se ven a sí mismos haciendo muchos más compromisos, tantos como un padre al comprometerse a amar a todos sus hijos. Una expresión común usada por los poliamorosos es: «Somos fieles a todos nuestros amores».

Contracríticas[editar]

Algunas de las críticas de los poliamorosos hacia los monógamos son las siguientes:[cita requerida]

La visión sistémica encuentra que el amor que surge en el grupo poliamoroso puede ser algo inalcanzable por una persona o una pareja en lo particular.

Los poliamorosos consideran que las relaciones monógamas muy frecuentemente están basadas en la aceptación irreflexiva de mandatos sociales y religiosos irracionales y nocivos tales como la posesividad, la dependencia y los celos.

Para ser poliamoroso se necesita trascender esta imposición cultural ―e incluso legal―, a través del uso de la razón, para llegar a una comprensión más profunda y amplia de lo que significa el fenómeno de amar, para finalmente poder experimentar un sincero respeto hacia la libertad individual de la persona amada en su derecho a explorar su propia existencia, en una dimensión humana tan importante como lo es la vida amorosa y sexual.

Por lo anterior, muchos poliamorosos consideran que el poliamor es una forma superior de nuestra capacidad humana de amar, describiendo el poliamor como más evolucionada que la monogamia.

Antropológicamente hablando, se considera la monogamia una norma cultural surgida posteriormente al sedentarismo agrícola y la aparición de la propiedad privada, considerada incluso una norma no natural a nuestra especie humana, tal como lo menciona el antropólogo Christopher Ryan.[4]

Por millones de años, las fuerzas evolutivas configuraron un Homo Sapiens con una sexualidad colectiva y compartida, donde las hembras trataban de copular con todos los hombres. En los chimpancés y bonobos (99 % de los genes de los seres humanos) puede verse esta conducta en su estado puro.

Como respuesta a la crítica de «división del amor» discutida antes, los poliamorosos creen que las personas que tienen un solo amor tienen una capacidad inferior de amar que aquellos que son capaces de amar a más personas a la vez, con todo lo que el concepto de amor implica: amar con libertad y responsabilidad.

En la mayoría de las relaciones monógamas se presenta muy frecuentemente lo que se denomina de manera peyorativa «ser infiel», «poner cuernos» o «engañar». Así, la diferencia entre los poliamorosos y los monógamos no es que los primeros tengan varias relaciones amorosas simultáneas y los segundos no; la verdadera diferencia radica en que los primeros lo hacen de manera abierta y madura, y los segundos lo hacen recurriendo a la mentira.

En el mejor de los casos («mejor» según sus propios valores y según su limitada concepción de fidelidad), los monógamos aman a una sola persona a la vez. Según la visión del poliamor, el amar solo a una persona quiere decir explorar una sola forma de amar, ya que ninguna persona es capaz de proporcionar a otra todas las posibilidades de experiencias que ofrece el Amor. La idea contraria ―idea que se encuentra en la base de la monogamia― deriva de la creencia ególatra y evidentemente errónea de que una sola persona puede dar todo lo que su pareja necesita en cuestiones de ternura, erotismo, comprensión, comunicación afectuosa, apoyo emocional, etc. Por el contrario, los poliamorosos reconocen con humildad y sensatez que una persona solo puede ofrecer al ser amado, y recibir del mismo, una experiencia amorosa única e irrepetible y por lo tanto limitada.

Comúnmente en la monogamia, el hecho de comenzar a experimentar un nuevo amor conduce a comparaciones negativas con el amante actual («este NO tiene, este NO me da, este NO hace, etc., lo que este otro SÍ tiene, SÍ hace, SÍ me da...»), generando conflictos emocionales insolubles y en últimas provocando la desaparición del amor anterior: el reemplazo de uno por el otro. Esto no puede deberse sino a un déficit en la capacidad y «habilidad» de amar.

En síntesis, para los monógamos el amor que se siente por un amante «disminuye» y/o «deteriora» el amor que se siente por otro; para los poliamorosos el amor que se siente y se vive con un amante «alimenta» o «aumenta» el amor que se siente por todos los amantes.

Cabe añadir que esta visión del poliamoroso implica que el amor es algo que se disfruta y no algo que se da, y de ninguna manera es compatible con el concepto romántico del amor como «entrega total», pues la donación de tiempo, espacio, y dedicación de la actividad personal solo puede darse dividida a varias personas, mientras que uno puede tomar de varias personas, acumulativamente, todo lo que se le ofrezca, por la simple razón de que somos uno, y los demás son varios.

Los celos propios de las personas partidarias de la monogamia ―además de proceder del instinto más básico de perpetuación de la especie― se justifican por el hecho de que efectivamente en las relaciones monógamas, si bien se mantienen relaciones simultáneas clandestinamente, es muy frecuente que al cabo de un tiempo una de las parejas sea abandonada y reemplazada por la otra, dada la prohibición moral de mantener ambas relaciones a la vez.

Por su parte, los poliamorosos convencidos no temen ser abandonados por el hecho de que el ser amado ame a otras personas. Esto no quiere decir que en el poliamor no se presenten conflictos, enfriamiento del amor y rupturas, pero se asume que los motivos de la separación provienen de la propia relación y no de relaciones ajenas.

Así, vemos cómo en la monogamia el mandato que pretende velar por el mantenimiento de la relación («te prohíbo amar a otra persona»), muchas veces se convierte en el motivo de su ruptura. En contraposición, en el poliamor el respeto a la libertad («puedes amar a todas aquellas personas que despierten en ti el sentimiento amoroso») genera felicidad y la felicidad se revierte en un mayor amor hacia la persona que reconoce esa libertad.

En la práctica, muchos poliamorosos han testimoniado cómo su ser amado (léase «uno de sus seres amados») se torna todavía más amoroso con ellos después de haber compartido con otro(s) amante(s), dado que a través de todas sus experiencias se va enriqueciendo como amante y como persona.

A pesar de estas críticas a la monogamia, es preciso añadir que muchos poliamorosos pueden ver el poliamor y la monogamia como caminos de vida igualmente válidos donde la mejor elección depende de cada individuo.

Población poliamorosa[editar]

Hacia julio de 2009, se calculaba que existían más de 500,000 relaciones poliamorosas en los Estados Unidos.

Poliamorosos famosos[editar]

Películas[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Grinberg, Emanuella. «Polyamory: When Three Isn't a Crowd». CNN Living. CNN. Consultado el 20 de noviembre de 2013.
  2. «10 Psychological States You’ve Never Heard Of — And When You Experienced Them» (en inglés).
  3. «PolyOz» (en inglés).
  4. Promiscuity normal, de Christopher Ryan.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]