Plan Hidrológico Nacional

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El Plan Hidrológico Nacional de España fue aprobado por el Congreso en 2005[1] , modificando el Plan del 2001, y sustituyendo el trasvase del Ebro por el proyecto AGUA. El principal proyecto del Plan del 2001 era el trasvase del Ebro, un proyecto para transferir agua desde la cuenca del Ebro a Castellón, Valencia, Alicante, región de Murcia, Almería y Barcelona, que fue aprobado por el Parlamento en la legislatura 2000-2004.

El proyecto AGUA del Plan actual prevé suministrar 600 hm³, de los que 300 hm³ se destinan a regadío. Pero para que los agricultores compren agua desalada es necesario un control estricto de los acuíferos por las autoridades de cuenca, de forma que se elimine la sobreexplotación de acuíferos. Sin embargo, la alternativa de la administración es subvencionar el precio del agua desalada hasta el nivel del coste de bombeo, ya que el control de la sobreexplotación de acuíferos es un desafío que supera ampliamente la capacidad de las autoridades de cuenca.

Parece que el actual gobierno está reconsiderando los trasvases, y se está planteando un trasvase de agua del Tajo desde Extremadura hasta Murcia.[2]

Contenido

[editar] Polémica

El PHN de 2001, como el de 1993, fue muy polémico en España. Sus detractores afirmaban que las alternativas de gestión de demanda podrían ser más baratas que el trasvase, ya que las plantas desaladoras, a pesar de crear menos puestos de trabajo -sin olvidar que los que crean los canales del trasvase son empleos temporales-, aportan una solución a más largo plazo (aunque su vida media es de tan sólo 15 años), si bien contaminan mucho más. Además, los pertenecientes a la cuenca hidrográfica del Ebro habían de entregar una cantidad mínima anual de agua de su cauce, poseyendo la suficiente para las necesidades básicas, mientras que la que se pretendía enviar a las regiones de Murcia, Valencia, Castellón y Almería iban a ser utilizadas para sostener la agricultura. Existe asimismo la problemática medioambiental en el parque natural del Delta del Ebro y en el curso bajo del río (salinización, hundimiento del delta y regresión, introducción de especies no autóctonas, disminución del caudal del río, afectaciones en la pesca costera, pérdida de recursos para el propio desarrollo, etc).

Los defensores del trasvase del Ebro acusaron de insolidarios a los que se oponían al trasvase del Ebro alegándose que la desalación podía no ser viable desde el punto de vista económico ni ecológico. También consideraban elevados los costes energéticos y las emisiones de CO2 de ésta alternativa aunque las desaladoras estaban contempladas en el antiguo PHN sólo de forma complementaria al trasvase. Los detractores del trasvase se ampararon en razones puramente políticas, y de hecho un mismo partido político (PSOE, PP) defiende cosas distintas dependiendo de la región en que se encuentre. Los detractores promulgaron campañas demagógicas y despectivas hacia los defensores del trasvase (véase campaña "Apadrina a un murciano").

El nudo. Símbolo usado en las Tierras del Ebro por la Plataforma en Defensa del Ebro, organización ciudadana en contra del Plan Hidrológico Nacional.
Agua para todos. Símbolo usado para definir la solidaridad entre pueblos, todos con derecho al agua.

[editar] Problemática

Las medidas de gestión de demanda en el regadío, como mercados de agua, subir los precios del agua, o prohibir la sobreexplotación de acuíferos son muy difíciles de implementar desde el punto de vista técnico, político e institucional. El requisito indispensable de cualquier solución de oferta (desalación o trasvase) o de demanda (limitar extracciones, subir precios, mercados) es resolver previamente el desgobierno de los recursos subterráneos en el levante y sureste peninsular, lo que supone un gran desafío para la administración hidráulica como muestra el caso de las Tablas de Daimiel. Los esfuerzos de los anteriores Presidente y Comisario de Aguas del Guadiana para cerrar pozos ilegales fueron desautorizados, lo que supone mandar una señal equivocada a los cientos de miles de responsables de perforaciones ilegales. El Plan Especial del Alto Guadiana prevé unas inversiones de 5.500 millones de euros de las que se han aprobado 3.000 millones, para solucionar la sobreexplotación de 120 hm³ anuales, lo que no parece muy razonable. Si el Plan se amplia a los 500 hm³ de sobreexplotación en el Júcar, Segura y Sur, quizá sería necesario invertir otros 20.000 millones de euros adicionales.[cita requerida]

Además, la presión urbanística está contribuyendo a la degradación de los recursos hídricos y los ecosistemas acuáticos. El objetivo de protección de los recursos hídricos y los ecosistemas es clave, dada la importancia de las actividades turísticas actuales y potenciales en el sureste peninsular.

Las medidas a tomar deben examinarse con cuidado para no perjudicar a la agricultura del sureste, que es la más dinámica del país, y evitar su destrucción y abandono puesto que ello favorece la desertización de la zona, y también hay que tener en cuenta la enorme presión y especulación urbanística así como el precedente de los inconvenientes y malos usos del trasvase Tajo-Segura.

La solución del problema de escasez y degradación de los recursos hídricos en el sureste, requiere la cooperación de los agricultores para conseguir la acción colectiva en la protección de los recursos hídricos. Una carga excesiva sobre los agricultores supondrá el fracaso de cualquier medida.

Es justo también decir, que la modernización llevada a cabo en regadíos, así como la depuración de aguas residuales hacen por ejemplo a la Región de Murcia, ser ejemplo a nivel mundial, tan sólo comparable a las acciones desarrolladas en Israel. Cabe destacar como ejemplo que mientras en toda la cuenca del Segura (que abastece a 2 millones de personas) se consumen 2 hm³ de agua semanales en verano, en el resto de España esta cifra supera habitualmente los 900 (450 veces más). Otro ejemplo es el del consumo medio, mientras que el de un murciano se cifra en 180 l/día en San Sebastián esta cifra llega a 300.[cita requerida]

Sin embargo, estas cantidades, aunque parezcan pequeñas, son todavía mejorables, como muestra el consumo promedio anual en Zaragoza que actualmente es de 100 l/día. En esto influyen factores como la perdida de agua por la red de canalización, que suele ser de un 30 %. También decir que esta habitual escasez de agua determinan que mientras en la Cuenca Hidrográfica del Segura las pérdidas por fugas en canalizaciones sólo es del 7% en la Confederación Hidrográfica del Ebro está calculada en un 4%.[cita requerida]

En cualquier caso, el consumo de agua supone un pequeño porcentaje del total, ya que el 80% del agua que se consume en España se dedica a agricultura. Por lo que las medidas y campañas de ahorro de agua en las ciudades, al final, tienen un impacto muy limitado en el consumo total de agua.

En resumen, se trata de un tema polémico por el simple hecho de que el agua es tratado de forma totalmente distinta al de otros recursos, ya que es el principal medio de desarrollo y prosperidad, además de ser esencial para vivir.

A pesar de todo, España sigue siendo con clara diferencia, el país europeo con mayor cantidad media de agua embalsada.[cita requerida]

También es el país europeo con una mayor tradición de gestión del agua (Bronce de Contrebia Belaisca del 89 a. C., presas de Almonacid de la Cuba, Proserpina y Cornalvo; Tribunal de las Aguas de Valencia en funcionamiento durante los últimos mil años). Las ventajas que tenemos en España y que no tienen los demás países europeos son:

  • Autoridades de cuenca para la planificación y control desde hace casi 100 años.
  • Gestión federal (o central) del agua en lugar de estatal o provincial.
  • Los representantes de los usuarios en las subcuencas (juntas de explotación) al cargo de todas las decisiones de gestión.

El único caso de gestión sostenible de un gran acuífero a nivel mundial se da en Albacete, en el acuífero de Mancha Oriental. Los consultores alemanes y franceses de la Comisión Europea se equivocan en sus recetas de política de gestión del agua para el sur de Europa, basadas en los precios del agua. El agua, en especial para regadío y para medioambiente, es un bien comunal con externalidades medioambientales, por lo que las políticas no pueden basarse en los instrumentos económicos. Es necesario conseguir la cooperación de los agentes para cuidar el recurso hasta alcanzar la acción colectiva.

[editar] Referencias

[editar] Bibliografía disponible

  • Con el agua al cuello. 55 respuestas al Plan Hidrológico Nacional. Josep Maria Franquet. Littera Books SL, 2001. ISBN 84-931725-5-3.
  • El Plan Hidrológico Nacional a debate. Pedro Arrojo Agudo (coord.); Fundación Nueva Cultura del Agua, 2001. ISBN 84-88949-44-8.
  • La lluita per l'Ebre. El moviment social contra el Pla hidrològic nacional (La lucha por el Ebro. El movimiento social contra el Plan Hidrológico Nacional). Diversos autores; Editorial Mediterrània, 2002. ISBN 84-8334-417-3. (lengua catalana)
  • El saqueo del agua en España. Un "paseo militar" por España y Portugal. Josep C. Vergés; Ediciones la Tempestad SL, 2002. ISBN 84-7948-047-5.
  • El Plan Hidrológico Nacional. Una cita frustrada con la historia. Pedro Arrojo Agudo; RBA Libros SA, 2003. ISBN 84-7901-997-2.
  • Avaluació crítica del Pla Hidrològic Nacional i proposta per a una gestió sostenible de l'aigua del Baix Ebre (Evaluación crítica del Plan Hidrológico Nacional y propuesta para una gestión sostenible del agua del Bajo Ebro). Narcís Prats y Carles Ibáñez; Instituto de Estudios Catalanes-Sección de Ciencias Biológicas; Barcelona 2003. ISBN 84-7283-693-2. (lengua catalana)
  • La ciudadanía se moviliza. Los movimientos sociales en España. Josep Pont Vidal; Flor del Viento Ediciones; Barcelona 2004. ISBN 84-89644-91-8.

[editar] Véase también

Gestión del agua en España

[editar] Enlaces externos

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