Pactos de Letrán

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Portada del suplemento del Corriere della Sera del 24 de febrero de 1929, mostrando una imagen de la firma de los pactos.

Los Pactos de Letrán o Pactos lateranenses fueron una serie de acuerdos firmados el 11 de febrero de 1929 por el cardenal Pietro Gasparri, secretario de Estado de la Santa Sede, en nombre del papa Pío XI, y por el primer ministro de Italia Benito Mussolini. Proporcionaron el reconocimiento mutuo entre el entonces Reino de Italia y la Santa Sede, reconociendo a esta como un Estado soberano y sujeto de Derecho Internacional.

Origen[editar]

Los Estados Pontificios, en los que había gobernado el Papa hasta 1870, habían sido absorbidos por el Reino de Italia en el proceso de Reunificación italiana y, como consecuencia de ello, el Papa y la Santa Sede habían quedado sometidos a la soberanía italiana para todos los efectos prácticos, generando un ambiente de hostilidad entre la Iglesia Católica y el Estado italiano, situación denominada la «Cuestión romana».

Los acuerdos[editar]

En los acuerdos de 1929, el gobierno de la Italia fascista, dirigido por Benito Mussolini, admitió reconocer a la Santa Sede como Estado independiente, dotado de facultades de autogobierno y con opción a establecer relaciones diplomáticas. Con ello se restauraba el carácter de Estado soberano para una porción territorial de Roma ocupada físicamente por la Santa Sede y, por ende, para la Iglesia Católica. Los pactos de Letrán fueron negociados entre el Secretario de Estado (Cardenal Pietro Gasparri) en nombre de la Santa Sede y el primer ministro italiano (Benito Mussolini), en nombre del rey Víctor Manuel III.

Existen tres pactos diferentes:

  • Un pacto que reconoce la independencia y soberanía de la Santa Sede y que crea el Estado de la Ciudad del Vaticano.
  • Un concordato que define las relaciones civiles y religiosas entre el gobierno y la iglesia en Italia, y que se resume en el lema «Iglesia libre en Estado libre».
  • Una convención financiera que proporciona a la Santa Sede una compensación por sus pérdidas en 1870.

A través del concordato, el Papa acordó enviar a los candidatos para el obispado y el arzobispado al gobierno de Italia, requerir a los obispos que jurasen lealtad al Estado de Italia antes de tomar el cargo y prohibir al clero tomar parte en la política. Italia acordó acomodar las leyes sobre el matrimonio y el divorcio a las reglas de la Iglesia católica y declarar a los miembros del clero exentos de cumplir el servicio militar obligatorio.

Consecuencia[editar]

Estos pactos garantizaron a la Iglesia católica el estatus de iglesia oficial del Estado de Italia, así como un poder sustancial en el sistema educativo italiano[cita requerida], pudiendo imponer la enseñanza de la religión católica inclusive en los centros escolares de propiedad estatal[cita requerida]. Los pactos fueron revisados y modificados en 1984, principalmente para eliminar al catolicismo como la religión de Estado en Italia y admitir la igualdad legal de otros credos religiosos (como el protestantismo y el judaísmo)[cita requerida].

Bibliografía[editar]

Franco Savarino y Andrea Mutolo, Los orígenes de la Ciudad del Vaticano. Estado e Iglesia en Italia, 1913-1943, México, IMDOSOC-ICTE, 2007.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]