Meteorología extrema

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Se llama meteorología extrema a la que se sale de los valores estadísticos de una distribución estadística usual de la información de los parámetros atmosféricos obtenidos mediante las estaciones meteorológicas. Si revisamos una distribución estadística normal nos daremos cuenta de que la mayor parte de la información se encuentra en una zona central, es decir, que los valores que más se repiten están en el centro, estando los valores extremos representados por un número pequeño de ejemplos. La representación gráfica de dicha distribución forma lo que se conoce como Campana de Gauss que se obtiene de lo que en álgebra se conoce como función gaussiana.

Lo dicho significa que los valores promedio de temperaturas, lluvias, vientos, presión atmosférica y otros se registran un número muy superior de veces que los valores extremos. De acuerdo con meteorólogos y otros científicos los fenómenos meteorológicos extremos han sido más bien escasos ([1] ).

Así pues, los fenómenos meteorológicos extremos se definen de acuerdo con la distribución climática de los eventos, siendo su ocurrencia de un 5% de los casos o menos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este valor del 5% es hasta cierto punto, algo arbitrario, como se considera en el artículo antes citado.

Meteorología extrema y cambio climático[editar]

Se ha pretendido achacar los ejemplos de meteorología extrema a ideas mal fundamentadas de cambio climático. El problema fundamental en este sentido es que todos los datos de meteorología extrema registrados en un lugar o región determinados deben, necesariamente, incluirse dentro de los parámetros que definen el clima de ese lugar o región. Nunca se debe realizar este proceso, que es inductivo, al revés, que es lo que se ha venido haciendo en numerosos casos, incluyendo la propia Wikipedia en su versión en idioma inglés ([2]) y también en la versión en español ([3].

En el caso del huracán Sandy y en la supuesta relación con el calentamiento global, se pretende plantear en la versión inglesa del artículo que parte de las enormes dimensiones y del mar de fondo que originó en las costas de Nueva Jersey y Nueva York se debe al calentamiento global, lo cual es, en el menor de los casos, una conclusión sesgada, preconcebida y sin fundamento. Es decir, se aprovecha un caso de meteorología extrema para sustentar la tesis de un calentamiento global inexistente según la información obtenida a través de muchas décadas de registro: ese calentamiento global hace referencia a la atmósfera en su totalidad y, por lo tanto, es una idea climática y no meteorológica. Como debemos siempre tener en cuenta, la meteorología es una ciencia inductiva, va de lo particular (fenómenos atmosféricos y sus manifestaciones) a lo general, que son los patrones y procesos meteorológicos predominantes en un sitio o región determinados y que definen el clima de ese sitio o región. Nunca podemos ir al revés al decir que, como existe un calentamiento global, los fenómenos extremos de la meteorología se deben a dicho calentamiento.

En el caso del artículo en la Wikipedia en español sobre la influencia antropogénica sobre el clima se presenta el mismo sofisma: se pretende señalar a la emisión por parte de los seres humanos de gases de efecto invernadero (especialmente, el CO2) como el motivo principal del calentamiento global y, en consecuencia, del cambio climático, lo cual es, en el menor de los casos muy discutible e indemostrable como se indica en el artículo sobre la diatermancia donde, como explica Arthur Newell Strahler en su importante obra sobre Geografía Física, el aire forma en la troposfera una mezcla de gases bastante homogénea a una temperatura y presión determinadas, hasta el punto de que su comportamiento es el equivalente al que tendría si estuviera compuesto por un solo gas ([2] ). Es por ello que no se puede hablar de gases de efecto invernadero y mucho menos, de que el calentamiento global se deba a la emisión de CO2 de origen antropogénico. Por si ello fuera poco, el consumo de CO2 por parte de la vegetación (natural y cultivada) es miles de veces superior (y hasta millones) a la producción de este gas por parte de los seres humanos (en el artículo sobre la fotosíntesis se indica este extraordinario consumo).

Y el caso extremo (para seguir con la tónica del artículo) en la confusión entre climatología y meteorología existente en algunos artículos de la Wikipedia podemos verlo en el artículo sobre Cambio climático en los años 535 y 536 ya que, si definimos a la climatología como el promedio estadístico de las variables meteorológicas durante un lapso de 30 años o más (precisamente para evitar el sesgo de meteorología extrema que se presentaría al tomar datos de un lapso más breve) no se podría llamar a este breve período de menos de dos años como una época de cambio climático. Además, los datos y la bibliografía correspondientes a este breve lapso dejan mucho que desear. Por último, no existe la posibilidad (como nos explica la meteorología) de que una causa volcánica de oscurecimiento de la atmósfera ocurrida en el hemisferio sur oscurezca la atmósfera en el hemisferio norte, de la misma manera que un huracán originado en un hemisferio no puede cruzar el ecuador terrestre para seguir con sus efectos en el otro hemisferio. El caso más extremo registrado de la meteorología en este sentido ha sido, hasta la fecha, el tifón Bopha, originado tan sólo a unos 5º de latitud N tomando después, como es natural en la zona occidental del Océano Pacífico una dirección oeste-noroeste pero, evidentemente, sin ni siquiera acercarse al ecuador a menos de unos 600 km. Y en el artículo sobre el cambio climático en los años 535 y 536 se dice que: la explosión se percibió en un 10% del globo terráqueo viajando hasta la isla de Madagascar y en Australia (ambas islas distan entre sí unos 7.600 km) y ello hace referencia a dos países ubicados en el hemisferio sur, lo que no debió de tomarse como una especulación para ampliarlo a la escala global.

Climatología extrema[editar]

Desde luego, también podemos hablar de climatología extrema en lo que nos podemos referir a tipos extremos de los climas locales o regionales. Para ello tenemos que recordar lo que se entiende por clima y su diferencia con el el concepto de tiempo meteorológico. La climatología es una ciencia de síntesis que se logra a través de una información estadística de la meteorología de un lugar o región a lo largo de una serie suficientemente larga de años. En cambio, la meteorología es una ciencia analítica, en la que el análisis estadístico constituye la columna vertebral en el conocimiento de las variables atmosféricas. Así, cuando nos referimos al clima de Eureka (Canadá) al mostrarlo como el clima extremo de la zona polar ártica, con casi 20º bajo cero de promedio anual, nos estaremos refiriendo al clima más frío de nuestro planeta y no a meteorología extrema.

Analizando lo que se ha dicho con respecto a la diferencia entre meteorología extrema y climatología extrema veremos que el clima más frío representado por la estación de Eureka (isla de Ellesmere en Canadá), con 20º bajo cero de temperatura media anual no llega a tener las temperaturas mínimas absolutas como sucede en Verjoiansk y Oimiakon en Siberia, con menos de -70º. La diferencia está en el hecho de que las estaciones siberianas presentan un clima continental extremado, con temperaturas muy bajas en invierno pero mucho más cálidas en verano, mientras que en Eureka, debido a su elevada latitud, también los veranos son, además de cortos, muy fríos. La temperatura mínima absoluta es un dato meteorológico, mientras que las temperaturas medias anuales durante una serie de años bastante larga forman parte del concepto climático. No son la misma cosa.

Temperaturas extremas[editar]

Olas de calor[editar]

Ola de calor en la parte occidental de Francia en 2003. Puede verse la desviación de las temperaturas, con relación a los promedios europeos. Nótese que, lo mismo que hay lugares o zonas donde las temperaturas máximas se alejan hacia arriba de los valores promedio, también hay otras regiones (como el Sistema Ibérico en España) con las temperaturas muy por debajo de los promedios, por lo que el mapa no representa una ola de calor para toda Europa

Una ola de calor es un periodo prolongado, excesivamente cálido, que puede ser también excesivamente húmedo, aunque ello suele ser muy raro, ya que el propio calor atmosférico hace que el agua se evapore y se condense formando nubes, con lo que disminuye el calor atmosférico al ser en parte absorbido por esas nubes. Precisamente, la zona ecuatorial no presenta las temperaturas más cálidas del planeta por su mayor nubosidad, que mantiene la temperatura sin grandes extremos. El término depende de la temperatura considerada "normal" en la zona, así que una misma temperatura que en un clima cálido se considera normal puede considerarse una ola de calor en una zona con un clima más atemperado.

Algunas regiones son más susceptibles a olas de calor que otras. Por ejemplo, los climas de tipo mediterráneo presentan una canícula en la que si se producen olas de calor, el período puede convertirse localmente en extremadamente cálido.

A grandes rasgos, las olas de calor son más frecuentes en las zonas de clima árido o semiárido cuando se convierten en áreas anticiclónicas durante cierto tiempo (semanas y hasta meses), con lo que la insolación se hace sentir y calienta el suelo y este calor, a su vez, calienta la parte inferior de la atmósfera. Como en un clima árido no hay casi humedad ni agua que puedan absorber el calor irradiado por el suelo, la temperatura atmosférica se eleva considerablemente con consecuencias muy drásticas sobre la vegetación y la fauna, además de los riesgos de incendios y de otros problemas. Esta situación puede producirse en regiones de clima más húmedo y lluvioso, pero las consecuencias no son tan duras por la sencilla razón de que la mayor humedad puede absorber y así disipar una mayor cantidad de calor que en un clima más seco.

Las olas de calor no se presentan a escala global, como puede verse en el mapa de Europa, que nos muestra una ola de calor en la parte occidental de Francia, pero que al mismo tiempo se pueden observar otras áreas del continente (las tres penínsulas del Mediterráneo, Inglaterra Central, Europa Oriental), que están indicadas en color azul, lo que representan zonas con la temperatura más fría de lo normal para el mismo lapso de tiempo.

Olas de frío[editar]

Ola de frío en América del Norte durante la primera semana de diciembre del año 2013. Puede verse, sin embargo, que la extensa zona afectada por la ola de frío (identificada con color azul) se encuentra rodeada por zonas de color rojo (que indica una temperatura superior a lo normal) en el noroeste (NW del Canadá y Alaska) y en el sureste de Estados Unidos.

Por lo general, suele asociarse una ola de frío a los efectos secundarios de un frente frío procedente de latitudes más elevadas, por lo que a veces se habla de un frente polar. La ola de frío, por lo tanto, se refiere a una masa de aire polar continental (latitudes próximas al círculo polar ártico o más elevadas) que, por lo tanto, está formada por aire muy frío y seco lo que lo hace muy pesado avanzando sobre áreas más hacia el sur (haremos referencia al hemisferio norte, ya que en el hemisferio sur, la situación es muy diferente, porque el círculo polar antártico se ubica enteramente en una zona oceánica, donde los verdaderos frentes fríos formados por aire continental seco no se producen). Precisamente, el factor que convirtió al huracán Sandy en el de mayores dimensiones de que se tenga noticia fue una masa de aire frío continental procedente del Norte (del Canadá) que se introdujo como una cuña debido a que era aire muy pesado, por debajo del huracán Sandy, lo cual ocasionó que su radio de acción se extendiera en forma de abanico por una gran parte del territorio de los Estados Unidos. Esas olas de frío son muy frecuentes en el este de los Estados Unidos, donde las temperaturas pueden pasar bruscamente desde más de 20ºC hasta menos de 0º en un lapso muy breve.

Sin embargo, la verdadera ola de frío es un fenómeno atmosférico algo más duradero y estable caracterizado por unas temperaturas más bajas de lo normal, sin precipitaciones y hasta sin nubes debido a la gran sequedad del aire: precisamente, esa gran sequedad es el motivo fundamental de las bajas temperaturas, porque si fuera aire húmedo no sería tan frío, recordemos que la humedad y las nubes en el aire absorben una gran cantidad de calor, aumentando así la temperatura del mismo. A pesar de lo dicho, la duración de una ola de frío no puede catalogarse como un fenómeno climático sino meteorológico ya que suele compensarse espacial y temporalmente, por lo general, durante la misma estación de invierno.

Sequías[editar]

Huracanes, tifones, tormentas tropicales[editar]

El año 2012 correspondió con una temporada de huracanes bastante intensa en el Atlántico y el Caribe, como nos lo muestra la información recopilada en el artículo Temporada de huracanes en el Atlántico de 2012. Destaca la formación del huracán Sandy, que constituyó el huracán más extenso (más de 1800 km de diámetro a finales de octubre) de los que se tiene conocimiento. También el huracán Nadine es uno de los de mayor duración de los que se tiene noticia. Y paralelamente a la actividad ciclónica tropical, 2012 también fue un año de sequías, olas de calor, aumento de los hielos marinos en la Antártida y disminución en el Océano Ártico, tal como nos muestra un valioso mapa elaborado por la NOAA en el que se resume estas ideas.[3] . Sin embargo, una cuidadosa observación de este mapa nos muestra que muchos de los ejemplos señalados se contrarrestan entre sí, lo cual es indicador de que no se trata de extremos climáticos, sino, como es lógico, de extremos meteorológicos, lo que nos lleva, como corolario, al hecho de que utilizar ejemplos locales, regionales o de corta duración (semanas) para fundamentar ideas sobre el cambio climático o sobre el supuesto calentamiento global de la atmósfera resulta, cuando menos, una idea con bases falsas o insuficientes.

Vaguadas[editar]

Una vaguada es, probablemente, el fenómeno meteorológico de mayor extensión y duración que existe. Puede definirse como un área alargada de baja presión con lluvias muy persistentes y duraderas. Pueden alcanzar más de 10.000 km de longitud, especialmente en el Pacífico Sur (que es la zona oceánica de mayor extensión) y las lluvias que genera, aunque intermitentes, pueden durar varios meses.

Inundaciones[editar]

Galernas y mar de leva[editar]

Referencias[editar]

  1. EXTREME WEATHER EVENTS AND THEIR PROBABILISTIC PREDICTION BY THE NCEP ENSEMBLE FORECAST SYSTEM
  2. Arthur N. Strahler. Geografía física. Barcelona: Ediciones Omega, 2005, tercera edición, séptima reimpresión, p. 40
  3. Meteorología extrema en octubre de 2012 a escala global [1]

Véase también[editar]