Laureano Barrau

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La rendición de Gerona, pintado en Roma por Barrau en 1884.

Laureano Barrau (Barcelona, 1863Ibiza, 21 de octubre de 1957)[1] fue un pintor catalán.

Laureà Manuel Innocenci Barrau i Buñol[2] nació en una numerosa familia burguesa. Su padre era un ingeniero industrial que había establecido negocios comerciales en Inglaterra.[3] Comenzó sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona,[4] donde estudió con el pintor Antonio Caba. Después se trasladó a Madrid, donde estudió los antiguos maestros españoles en el Museo del Prado.[4]

En agosto de 1884 ―a los 20 años de edad―, el Ayuntamiento de Barcelona le concedió la pensión Fortuny,[4] [5] [6] una beca similar al Premio de Roma (que se otorgaba en París), que le dio la oportunidad de estudiar durante tres años en la ciudad eterna a los grandes maestros italianos. Concurrió a varias exposiciones nacionales e internacionales, obteniendo varios premios.

Sin embargo, con ese dinero Barrau viajó a París, donde ingresó en la Academia de Bellas Artes ―donde se hizo conocer como Lauréane Barrau―.[7] Tuvo como tutor al pintor Jean-León Gerome (1824-1904).[4] En 1885, ya en Roma, empezó a enviar sus obras como pensionado del Ayuntamiento barcelonés.[8]

Desde 1887 expuso regularmente en la sala Parés de Barcelona, una de las más importantes galerías españolas del momento, y la más destacada de Cataluña.[4] Ese año de 1887 sorprendió a todos con su gran cuadro La rendición de Gerona, en el que las rígidas fórmulas del cuadro de historia se animan con una palpitación totalmente desusada.[1] En 1888 obtuvo una segunda medalla en la Exposición Internacional de Barcelona.[1] y un segundo premio en la Exposición Universal de Bruselas.[4] En 1891 ―a los 28 años― recibió el título de socio del Salón de la Sociedad Nacional de Bellas Artes de París.[2] En 1892 obtuvo una tercera medalla en la Exposición Nacional de Madrid.[1] Se dedicó a toda clase de asuntos con una paleta fresca y una factura briosa y correcta.[1]

Las Nacionales de Bellas Artes le concedieron un tercer premio (en 1892) y un segundo premio (en 1904). Realizó numerosas exposiciones, individuales y colectivas, en París, Barcelona, Madrid, Nueva York y Roma.

Viajó por toda Andalucía, y en Sevilla pintó varios cuadros con asuntos de la fábrica de tabacos, que fueron grandemente celebrados, como lo fue siempre su producción general, muy buena parte de la cual pintó en Caldes d’Estrac (Caldetas), donde tenía su casa.[1]

En 1909 marchó a Buenos Aires, donde alcanzó provecho y buena fama. Vuelto a su país, siguió trabajando y exponiendo tanto individual como colectivamente en España y en el extranjero.[1]

Laureà Barrau obtuvo medallas en las principales ciudades de Europa y hoy sus cuadros cuelgan en museos de España, París, Bruselas, Buenos Aires, Montevideo y Río de Janero.[2]

En 1911 trasladó su residencia a la isla de Ibiza (en el mar Mediterráneo), donde ―cautivado por el encanto y la belleza de la isla― permaneció el resto de su vida.[4]

En 1929 fue nombrado «societaire» de los Salones de París.[4]

Hacia 1930, Barrau y su esposa Berta Vallier se instalaron en la casa del Puig de Missa en la aldea Santa Eulària des Riu (Santa Eulalia del Río), donde Barrau pintó lo que se considera sus mejores obras, llenas de luz y color.[2] Permaneció en Santa Eulalia por el resto de su vida.

En 1950 presentó su última exposición en la Sala Busquets (de Barcelona), donde dio prueba de la lozanía y la entereza de su pintura, que se mantuvo con todas sus antiguas virtudes hasta el último momento.[1]

En la madrugada de ayer murió en su domicilio de la villa de Santa Eulalia (Ibiza) [...] Hace ocho días [el 14 de octubre de 1957] sufrió una fractura de coxis a consecuencia de una caída. Ha fallecido como el buen cristiano que fue toda su vida.

artículo en La Vanguardia (Barcelona), del 22 de octubre de 1957[1]

Murió el 21 de octubre de 1957 a los 94 años de edad (aunque varios sitios en Internet,[4] copian la fecha errónea de 1950) y está enterrado en el cementerio de Santa Eulalia.[2]

Su obra se conserva en el Museo del Prado, el Museo Getty (en California), el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, su casa-museo en Santa Eulalia (Ibiza), en diversos museos de Buenos Aires, Montevideo, París y Río de Janeiro, así como en importantes colecciones privadas nacionales e internacionales.[3]

Notas[editar]

  1. a b c d e f g h i «Necrología: Ha fallecido el ilustre pintor don Laureano Barrau», artículo en el periódico La Vanguardia Española de Barcelona, del martes 22 de octubre de 1957.
  2. a b c d e Museo Barrau (biografía de Barrau).
  3. a b «BARRAU BUÑOL, Laureano», biografía.
  4. a b c d e f g h i LaureanoBarrau.blogspot.com (biografía donde lo apellidan «Barrau Muñoz»).
  5. «Crónica», artículo en el periódico La Vanguardia Española de Barcelona, del jueves 7 de agosto de 1884. Dice: «Al colega [periodista] á quien le aseguraron que el joven pintor don Laureano Barrau, autor del boceto núm. 8 para optar á la «Pensión Fortuny», en vista de las cuestiones á que había dado lugar el fallo del Jurado y las protestas formuladas por sus compañeros se hallaba dispuesto á renunciar al derecho que le corresponde para el desarrollo de su boceto, le informaron mal, puesto que dicho señor Barrau ni por un momento ha creido deber retirarse de las oposiciones, ya que el jurado le aprobó por unanimidad los tres primeros ejercicios».
  6. Artículo en el periódico La Vanguardia Española de Barcelona, del miércoles 29 de octubre de 1884. Dice: «Y conceder el premio de la pensión Fortuny á don Laureano Barrau, en cuya consecuencia pasará á Roma para estudiar la pintura».
  7. Lista de obras en poder del Gobierno de Francia.
  8. «Crónica», artículo en el periódico La Vanguardia Española de Barcelona, del sábado 16 de enero de 1886. Dice: «El pintor señor Barrau, pensionado por el Ayuntamiento para estudiar en Roma, ha remitido á la Corporación municipal una copia de la Sagrada Familia, original del célebre pintor veneciano Tiépolo. Esta obra ha sido expuesta en el salón de conferencias de los señores concejales».