La nave de los necios

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Este artículo se refiere a literatura, para el cuadro de El Bosco, véase La Nave de los locos

La nave de los Locos o de los necios (en el original alemán, Das Narrenschiff, en su traducción latina, Stultifera Navis) es una obra satírica y moralista publicada en Basilea en 1494 y escrita por el teólogo, jurista y humanista conservador de origen alsaciano y cultura alemana Sebastian Brant (o Brand).

Es una sucesión de 112 cuadros críticos (el número puede variar dependiendo de las ediciones) acompañados cada uno con un grabado, en los que Sebastian Brant critica los vicios de su época a partir de la denuncia de distintos tipos de necedad o estupidez. También se ha entendido la obra como una velada crítica a la iglesia de la época (en latín, navis se refiere también a la nave de un templo, y se conoce a la Iglesia Católica como la nave de San Pedro).

Ediciones[editar]

La Stultifera Navis de viaje al País de los Tontos. Grabado en madera de 1549.

El éxito de la obra fue enorme en su época, al menos hasta el siglo XVII. Hubo seis ediciones originales, en alemán del alto Rin. En Estrasburgo catorce, y quince en París. En Alemania hubo hasta nueve ediciones piratas (por ejemplo, La nueva nave del país de los necios, Estrasburgo, 1495, con cinco ediciones). Fue traducida al latín con el título de Nave Necia, Naves Necias o Stultífera Navis.[1] Con respecto a las ilustraciones, los grabados que la acompañan han sido reelaborados varias veces, y se atribuyen a Alberto Durero, a Haintz-Nar y a Gnad-Her, entre otros.

Antecedentes de la obra[editar]

La imagen de un grupo de locos viajando en barco hacia la tierra de los tontos (o Narragonia, en el original alemán), así como otros elementos del libro de Sebastian Brant, entronca con varias tradiciones de la literatura clásica y medieval, y como se verá sobrevive hasta nuestros días. Se le relaciona con Jasón y los argonautas y con la literatura didáctica medieval (como el Schildbürgerbuch, o Libro de los papanatas, cuyos personajes son necios y cuya intención es moralizante). También recoge la tradición de las danzas de la muerte (puesto que en la obra hay danzas de necios, como en los capítulos 1, 61, 62 y 85). Se incluyen en la obra numerosas citas bíblicas y a refranes de la época.[2] En cuanto a los antecedentes personales, es sabido que S. Brant publicó durante los años precedentes una serie de hojas volanderas (primero en latín, luego en alemán) en las que se solía incluir una pequeña ilustración, contando sucesos relevantes o noticias curiosas. Dado que Brant aprendió a hablar alemán de manera tardía, estas hojas permiten conocer hoy sus progresos en el aprendizaje de ese idioma, que también anticipan el estilo moralizante y su voluntad didáctica (la combinación entre imagen y texto y la redacción en alemán y no en latín son prueba de que su principal destinatario era el gran público, al igual que La Nave de los Necios).

Estructura[editar]

Una parte de la crítica[3] afirma que "La Nave de los Necios" carece de estructura, siendo una simple sucesión de cuadros aislados (De los cocineros y de los bodegueros, De la intención declarada, Del necio grosero… etc.). La unidad vendría dada entonces por la lengua y la versificación, por la figura del necio como personaje central, por su ubicación en una nave o por el estilo emblemático.

El Necio[editar]

Interpretación de Hieronymus Bosch de la Nave de los necios.

Se ha intentado rehacer una clasificación de necedades a partir de la obra de Brant. Zeydel[4] entre otros autores, han visto el viaje a Narragonia como un viaje hacia uno mismo, anticipando Brant una temática moderna de autodescubrimiento del yo. Es importante también apreciar que la literatura medieval (así como el propio Brant) no hacía distinciones entre los tipos clásicos de necedad latina (stultus, fatuus, insipiens y demens).

Influencia posterior[editar]

Con posterioridad a esta obra se continuaron escribiendo historias de necios. La secuela más conocida es el Elogio de la locura (1509), del humanista Erasmo de Róterdam, quien conocía la obra de Brant (recordemos la identidad entre locura y necedad que preside las concepciones de la época). La influencia de Brant llega a Rabelais o Anne Porter (autora de La nave de los necios, 1962). Otra obras reciente relacionada con el estudio de la necedad es célebre ensayo del economista italiano Carlo Maria Cipolla titulado Allegro ma non tropo.

Michel Foucault dedicó a este libro el primer capítulo de su Historia de la locura en la época clásica, y lo relacionó con auténticos barcos de dementes que navegaban por los canales de una ciudad a otra.[5] El pintor Hieronymus Bosch recreó en un cuadro su propia nave de los locos.

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. La nave de los necios. Estudio introductorio de Antonio Regales Serna, págs. 38 y 39.
  2. La nave de los necios. Estudio introductorio de Antonio Regales Serna, págs. 26 y sig..
  3. La nave de los necios. Estudio introductorio de Antonio Regales Serna, págs. 30 y sig
  4. Zeydel, E. H., Sebastian Brant, New York, pág 83, citado en La nave de los necios. Estudio introductorio de Antonio Regales Serna, pág. 32
  5. Michel Foucault, Historia de la locura en la época clásica. Fondo de Cultura Económica, México 1967, vol. I, p. 21

Bibliografía[editar]