José Sabino Navarro

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José Sabino Navarro.

José Sabino Navarro (n. Corrientes; 11 de diciembre de 1942 - f. Córdoba; 1971) fue un dirigente político peronista, uno de los fundadores de la organización político militar Montoneros.

Infancia y adolescencia[editar]

La convicción peronista de José "el Negro" Sabino Navarro provino directamente de su padre, quien desde pequeño lo llevaba a escuchar los discursos públicos del General Juan Domingo Perón.

Asimismo, fue una gestión directa de Evita la que permitió que la madre de Sabino Navarro pudiera viajar a Buenos Aires para que la operaran. A los 12 años, la familia se trasladó definitivamente a Buenos Aires, y a los 15 años José Sabino acompañó a su padre hasta los basurales de José León Suárez, apenas se enteraron de la masacre, para buscar algún sobreviviente. En 1959 conoció a Pina, su mujer y madre de sus hijos, en la Algodonera Textil, empresa donde ambos trabajaban. Entre 1962 y 1963 hizo la conscripción y recibió su primera instrucción militar.[1]

La militancia sindical[editar]

Al finalizar la conscripción Sabino pasó a trabajar en Deutz Cantábrica y se incorporó a SMATA, llegando a ser delegado, ganando prestigio entre sus compañeros por sus luchas sindicales, y debido también a una feroz paliza que le propinó al ya fallecido José Rodríguez, entonces Secretario General del sindicato, quien había traicionado una huelga. Ahí empieza a distanciarse del sindicato y comienza a surgir la idea de acompañar la lucha político sindical con el desarrollo de acciones armadas.

La lucha armada[editar]

Era un fervoroso militante en la Juventud Obrera Católica. Ahí conoce a Juan García Elorrio, director de la revista Cristianismo y Revolución, y comienza a participar en actividades en ese ámbito. En agosto de 1968 Sabino participó del primer congreso del peronismo revolucionario y, en enero del año siguiente, concurrió al plenario peronista en Pajas Blancas, Córdoba. Para entonces, ya no le quedaban dudas acerca de la necesidad de complementar la lucha político sindical con la lucha armada. Dos meses más tarde se produjo una de las últimas apariciones públicas de Sabino, cuando fue invitado por los trabajadores de la empresa Renault para intervenir en un conflicto gremial. A principios de 1969, comenzó a participar en los primeros operativos armados. Con armas en mal estado y sin municiones, encararon los primeros operativos para autoabastecer el grupo.[2]

Su integración a Montoneros[editar]

Tras el asesinato de Aramburu, en mayo de 1970, el grupo de Sabino Navarro comenzó a relacionarse con el grupo Montoneros. A mediados de 1970, José Sabino Navarro se transformó en uno de los dirigentes de la conducción de Montoneros. En septiembre, la organización incipiente tiene un enfrentamiento con la policía en William Morris, provincia de Buenos Aires. Caen muertos Fernando Abal Medina y Gustavo Ramus, dirigentes de la organización, y él logra escapar. Fue buscado intensamente por las fuerzas represivas del gobierno de facto de Lanusse. Lo detectan en Villa Ballester, donde se enfrenta con una patrulla y mata a dos policías a quienes les quita sus armas. En 1971, Sabino se traslada a Córdoba y queda a cargo de la regional y su reestructuración, tras su debilitamiento después de la Toma de La Calera.[3]

Su muerte[editar]

El 21 de julio de ese año viaja a Río Cuarto, junto a "El santafecino" Jorge Cotone, estudiante en esa ciudad. Van a realizar una operación de apoyo al conflicto de trabajadores de Fiat. Con otros compañeros toman un garaje y sustraen 2 vehículos para llevarlos a la ciudad de Córdoba.[4]

La policía es alertada, monta operativos de control en toda la ruta que va de Río Cuarto a Córdoba y a los 40 ó 50 kilómetros, comienzan los enfrentamientos. El grupo montonero logra superar los primeros cercos pero deben abandonar uno de los vehículos, y en otro combate cae, en Berrotarán, el "Negro" Juan Antonio Díaz, quien también había participado en la toma de La Calera.

El grupo, ya sin auto, se interna en el monte, que es bastante ralo y ofrece poca protección. Cecilio Salguero, otro de los militantes, se queda cuidando la retaguardia, para que los demás pudieran huir y es detenido al día siguiente.

El "Negro" Sabino y Cotone siguen su huida y van obteniendo provisiones en las pocas casas que encuentran. A esa altura son rastreados por helicópteros y por la infantería.

Se movilizan de noche y en cada intento de salir a la ruta se ven obligados a combatir y deben volver a internarse en el monte. Una noche encuentran el camino que buscaban, y que conducía al dique Los Molinos. Roban un Citroen, pero son perseguidos y Sabino es herido en un hombro. Para avanzar sustraen un colectivo que el propio Negro maneja, mientras continúa la persecución y el tiroteo. Chocan y se internan de nuevo en el monte.

Luego de más de una semana de combates y persecución, están casi sin munición y Sabino Navarro había perdido bastante sangre, sin recibir atención médica. Le pide a Cottone que siga e intente salvarse, que él va a quedarse. Ante la negativa de Cottone a abandonarlo, Sabino se lo ordena: "Yo no caigo -le dijo-, no quiero caer (vivo) y me muero". A los 200 metros -contaría después Cottone-, cuando ya se alejaba, se escuchó un disparo. La policía lo busca durante semanas, hasta que lo encuentra muerto en una cueva, escondido entre las piedras, con su revólver 38 todavía en su mano derecha. Para dificultar su identificación, o quizás como trofeo, le cortaron las manos y escondieron su cuerpo, enterrándolo debajo de otra sepultura.

Recién en 1974, Oscar Bidegain y Ricardo Obregón Cano, entonces Gobernadores de las provincias de Buenos Aires y Córdoba respectivamente, consiguieron la información del lugar en el que se encontraban los restos de Sabino Navarro. Fue la hermana del Negro Sabino (Lucy) quien por casualidad, se enteró por un militante montonero quien, cuando Lucy ingresó en la carnicería que tenían con su marido en la calle Italia en J. L. Suárez, no logró ocultar a tiempo un ejemplar de el periódico El Descamisado, en el cual había una gran foto de Sabino y un artículo sobre su muerte y el lugar probable de su entierro en un cementerio de Córdoba, debajo de un ataúd que los militares habían ocultado, para evitar que la familia lo recuperara y también porque temían que fuera convertido en mártir de la guerrilla (Lucy desconocía que el hijo del socio de la verdulería y carnicería era montonero). De allí en más se hicieron las diligencias correspondientes para informar a Bidegain y Obregon Cano. Arnaldo Lizaso, también un histórico dirigente peronista, colaboró con el traslado del cuerpo hasta el cementerio de Olivos, en donde se produjo un tiroteo entre los participantes del cortejo y miembros de organizaciones sindicales.

Notas[editar]