José Manuel Núñez Ponte

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
José Manuel Núñez Ponte
Nombre José Manuel Núñez Ponte
Nacimiento 5 de mayo de 1870
Bandera de Venezuela Caracas
Fallecimiento 16 de junio de 1965
Bandera de Venezuela Caracas
Nacionalidad venezolano
Ocupación Maestro, Escritor
[editar datos en Wikidata ]

José Manuel Núñez Ponte (Caracas, 5 de mayo de 1870 - † Caracas, 16 de junio de 1965), fue un importante educador y escritor. Estudió en el Colegio Sucre de Caracas y cursó estudios superiores de Derecho en la Universidad Central de Venezuela, culminándolos en la Universidad de Carabobo donde recibió los doctorados de Ciencias Eclesiásticas (1896) y Ciencias Políticas (noviembre de 1897). Ejerció la carrera de abogado en Valencia y luego, al trasladarse a Caracas entró de lleno al ejercicio de la docencia.

Fue profesor en varios colegios caraqueños, el San Vicente de Paúl, el Católico Alemán y el propio colegio Sucre del cual fue director durante 52 años (1900 - 1952). El nombre de Núñez Ponte está ligado a la historia de la educación venezolana, la cual hizo la actividad de su vida.

Tuvo como discípulos a Rómulo Gallegos, a monseñor Manuel A. Pacheco y a muchos otros. Fue Secretario de monseñor Juan Bautista Castro

Los temas predilectos de su pluma fueron la historia, la religión, el lenguaje y la literatura. Destaca como ejemplo las figuras de los personajes más importantes de la historia del país y suscita interés por los grandes objetivos nacionales. Exalta entre otras, las siguientes figuras de: Rafael María Baralt, Cecilio Acosta, José Antonio Páez y Antonio José de Sucre.

En 1930, fue el primero en organizar en Venezuela una Semana de Bello. Su preocupación por la formación humana se afincó en una acendrada convicción religiosa; de allí que para fortalecer la aceptación de los valores espirituales muchos de sus ensayos se dirigen a destacar la acción de santos y creyentes.

Fue autor de las biografías del hoy venerable doctor José Gregorio Hernández (1924); el arzobispo Juan Bautista Castro y de otras notables figuras cristianas. Fue director del diario La Religión de 1920 a 1925. Dirigió la revista Cultura Venezolana de 1935 a 1943, y fue autor de varias publicaciones, folletos y opúsculos.

Una de sus obras más importantes es el "Ensayo sobre la abolición de la esclavitud", laureado en el certamen promovido por el Rector de la Universidad de Valencia en 1895. Individuo de número de la Academia Venezolana de la Lengua en 1931 y Director Vitalicio de dicha Academia de 1941 hasta 1964. Fue elegido miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua.[1] Falleció en su ciudad natal, Caracas, el 16 de junio de 1965.

Índice

Reseña Histórica y Hogar[editar]

Nacimiento[editar]

El 5 de mayo de 1870 en Caracas, nace José Manuel Núñez Ponte, durante la madrugada, en condiciones difíciles, debido a que la vivienda era en ese momento asaltada por los guardias civiles del ejército de Antonio Guzmán Blanco. La madre angustiada, ante aquella situación alzó la silla de montar, y con un esfuerzo impropio a su estado, para evitar el robo, violentamente lanza la silla por la pared, que delimitaba con el solar vecino, estos movimientos precipitaron el parto, por ello se decía que José Manuel Núñez Ponte, nacía antes de tiempo y se agregaba, que por eso quizás, vivió tanto.

Progenitores[editar]

Su padre[editar]

José Manuel Núñez García, nacido en Barcelona, de profesión carpintero, le gustaba la lectura y tenía muy buena memoria, era muy religioso y en su juventud fue acólito.

Su madre[editar]

Doña Mercedes Ponte, dedicada a los oficios del hogar, igualmente era muy religiosa.

Padrinos[editar]

Su bautismo ante la iglesia Parroquial Nuestra Señora de la Candelaria, fue el 20 de Junio de 1870 por el señor Alejo Senior, entrañable amigo de su padre y por la señora Luisa Núñez de Castillo, tía paterna.

Hogar[editar]

El lugar donde nace y crece, José Manuel Núñez Ponte era un hogar muy reservado y de condiciones muy religiosas. Ubicado en La Candelaria, entre las esquinas de Mirador a Esmeralda, casa No. 93.

Hermanos[editar]

Eran 9 hermanos y con él 10 hijos.

Niñez[editar]

Corría y jugueteaba en los ratos de solaz con los muchachos de su edad, por la quebrada de Anauco. Desde muy niño, cumplía con las prácticas religiosas aprendidas en su hogar, asistía a misa y a los actos litúrgicos y piadosos que se celebran en su parroquia, en la cual fue monaguillo.

Adolescencia[editar]

Acudía al Seminario de Caracas donde con sus amigos compartía el trabajo en esa honorable Institución y donde a la vez se enriquecía de conocimientos y afianzaba su cultura religiosa.

Adultez[editar]

Comenzó a ejercer la docencia, en el Colegio Peñalver de Valencia, la poca paga recibida, le bastaba para cubrir los gastos personales y de la universidad.

Estudios[editar]

Primaria[editar]

Desde los siete años en 1877, asistió a las aulas del colegio Sucre, dirigido - para esa época - por el Dr. Jesús María Sifones.

Bachillerato[editar]

Ingresó a cursar estudios de bachillerato a los 13 años en 1883. Tenía afición al estudio y poseía una gran memoria, repetía todo cuanto leía y oía; esta repetición la hacía con absoluta claridad, poniendo de manifiesto su capacidad de fácil retención.

Universitaria[editar]

A los 16 años, ya bachiller en filosofía, ingreso a la Facultad de Derecho de la Universidad de Caracas. En 1896, se graduó de Doctor en Ciencias Eclesiásticas y, en 1897, de Doctor en Ciencias Políticas (ambos en Valencia), lo que le permitió comenzar las actividades como abogado.

Trabajo[editar]

En la Universidad de Valencia, se encargó de la coordinación de la biblioteca de esa casa de estudios; y más adelante se le designó para dictar las cátedras de Filosofía y Literatura. Durante su estancia en Caracas fue profesor de perceptiva literaria y de gramática en el colegio Sucre. En 1900, después de fallecido el Dr. Jesús María Sifones, director del colegio Sucre, le fue ofrecida la dirección del mismo, cargo que aceptó trasladándose de nuevo a Caracas. Desde 1929 ocupó el importante y digno cargo académico de Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua, correspondiente de la Real Academia Española. Durante 23 años (de 1941 a 1964) fue director de la misma Academia, fue nombrado Director Vitalicio.

Noviazgo y Matrimonio[editar]

Ingresó como docente en el colegio Peñalver, dirigido por la virtuosa señora María Isabel Pérez Mujica, con quien más adelante formalizó noviazgo y con ella contrajo matrimonio el 8 mayo de 1902. Este matrimonio duró 46 años (1902- 1948), hasta que María Isabel cae enferma por problemas gástricos.

Esposa[editar]

María Isabel provenía de un hogar igualmente religioso de la parroquia del Socorro en la ciudad de Valencia.

Hijos[editar]

De esa unión procrearon dos hijos: José Manuel y José Rafael Núñez Pérez, (fallecidos).

Muerte[editar]

En sus últimos días, sólo se le veía en la misa y en actos religiosos, hasta su muerte el 16 de junio de 1965.

Su Época[editar]

95 años son una extensa época. Cada 10 años de su vida corresponden a una generación.

En la Política hubo[editar]

a.- Conflictos. b.- Revoluciones. c.- Dictaduras. d.- Caudillismo. e.- Democracia.

En la Economía destacó[editar]

a.- La Pobreza. b.- La Producción agropecuaria. c.- El “Boom” petrolero.

Y en la vida Social[editar]

a.- La familia. b.- Crianza. c.- Educación.

El Doctor José Manuel Núñez Ponte perteneció, a una familia media muy bien organizada y de principios católicos bien arraigados, creció al lado de sus padres orientado hacia el estudio, poco a poco se fue haciendo hombre y al conocer la realidad que lo rodeaba, tanto las cosas buenas como las malas por las que atravesaba el país, trató de colocarse en una posición que le permitiera orientar a los jóvenes, para conseguir beneficios a favor de su patria a la que amaba con verdadera pasión.

1870 Antonio Guzmán Blanco[editar]

Abrió sus ojos al mundo el niño José Manuel coincidió con el comienzo de la hegemonía. El país sufrió consternaciones, revoluciones y rebocamientos. En 1864, se abolió el fuero eclesiástico y los bienes de la Iglesia pasaron a ser distribuidos entre el Gobierno Nacional y la Universidad Central. Las familias y el clero que promovían el culto se consternaron por ello.

1877 Francisco Linares Alcántara[editar]

Insisten en sus obras religiosas y las reconstruyen con la ayuda del pueblo.

1879 segunda presidencia de Guzmán Blanco[editar]

El pueblo lo aclamaba porque quería modernizar el país con innovaciones, reorganizó la Universidad de Caracas, creó el Conservatorio de Bellas Artes y el museo de Historia Natural; abrió carreteras, ordenó la construcción del Ferrocarril Caracas - La Guaira, promovió la inmigración; entre otras obras inauguró la Plaza Bolívar, el Cementerio General del Sur y el Capitolio Federal. Reduce los 20 estados existentes en la nación a 7, y crea el Poder Legislativo. En esta época, Núñez Ponte era un estudiante universitario. Se encuentran testimonios de su colaboración activa y diligente para derribar la estatua del dictador, ubicada en las cercanías de la esquina de San Francisco, en la presidencia de Raimundo Andueza.

1892 Joaquín Crespo, seguidamente Ignacio Andrade[editar]

Aunque dictatorial permitió la libertad de prensa.

1899 Cipriano Castro “El Cabito”[editar]

Clausuró la Universidad de Caracas y restringió la libertad de prensa.

1908 Juan Vicente Gómez[editar]

Comienza la dictadura más sangrienta de nuestra historia, le tocó vivir al Doctor Núñez Ponte y a su familia alrededor de 27 años de oscuridad y silencio. En esta época se descuidó la instrucción y muchos venezolanos, la mayoría estudiantes, fueron encarcelados, se produjo el éxodo de los campesinos a las grandes ciudades que a la vez fomentó el consumismo.

1935 Eleazar López Contreras[editar]

Gobierno que representó un avance dentro de la política nacional.

1941 Isaías Medina Angarita[editar]

Encauza la participación del pueblo en la vida democrática mediante la reivindicación del sufragio directo.

1945 Rómulo Betancourt[editar]

El pueblo va a elecciones y se instala la Asamblea Nacional Constituyente.

1948 Rómulo Gallegos[editar]

Dilecto discípulo de Núñez Ponte, quien fue derrotado por una Junta Militar.

1953 Marcos Pérez Jiménez[editar]

Poder dictatorial, torturador y sangriento.

1958 Doctor Raúl Leoni[editar]

Durante su gobierno es cuando fallece Núñez Ponte.

Pensión de Jubilación[editar]

Ya de muy anciano, disfrutó de una pequeña pensión que le asignó el gobierno de Rómulo Gallegos.

Casa[editar]

La última casa que habitó está situada entre las esquinas de Fe y Esperanza número (6) en la parroquia la Candelaria, fue un obsequio de unos ex alumnos. Ellos reunieron una cantidad de dinero con la que pagaron la cuota inicial, pero la colecta no cubrió el valor total de la casa, el resto quedó hipotecado.

Hipoteca[editar]

Para cancelarla Núñez Ponte se vio precisado a vender un libro incunable que poseía en su biblioteca y del cual había en el mundo sólo 2 ejemplares, el mencionado libro se lo compró el Doctor Simón Becerro por 75.000 bolívares. Con este dinero liberó el Doctor Núñez Ponte la hipoteca de su casa, la cual quedó totalmente pagada. Todo esto le tocó ver y vivir al Doctor Núñez Ponte y aunque no tuvo participación directa en la política del país pudo captar y sufrir los desafueros que ocurrían sin dejar de cumplir a cabalidad con su rol de maestro. De sus aulas emergieron presidentes, periodistas, humoristas, literatos, abogados, médicos, ingenieros y especialistas de diferentes actividades científicas y humanísticas, que se desarrollaron en el país; pero lo más importante es que todos recordaron sus enseñanzas.

Humanista[editar]

Sus rasgos humanos[editar]

Eran morales y espirituales.

Su devoción[editar]

Fue a la Virgen, Nuestra Señora de la Merced y Nuestra Señora del Socorro de Valencia.

Su memoria[editar]

Desde niño fue estudioso, vivaz e inteligente, dotado de una gran memoria para captar y repetir todo cuanto se le enseñaba.

Disciplinas académicas preferidas[editar]

Que le gustaban fueron la gramática y la literatura castellana.

Su carácter[editar]

Era fuerte y, a la vez, paternal y benévolo con los jóvenes, esa dualidad especial que debe poseer todo docente con vocación.

Su pluma[editar]

Fue ágil, oportuna y precisa.

Su salud[editar]

Antes del año de nacido sufrió una enfermedad grave, no tenía esperanzas de salvación; sin embargo sobrevivió y se curó. En su niñez y en su juventud fue un muchacho enfermizo y en su madurez, gozó de una salud a toda prueba.

Su voz[editar]

Era fuerte y sonora; y se mantuvo sano hasta avanzado en años, con la mente lúcida y con el corazón dispuesto a presentar proyectos, como si tuviese que vivir siempre.

Su estatura[editar]

Elevada, de tez morena, de rasgos finos y de ojos de dulzura, su persona trascendía algo indefinible, un efluvio magnético, que halaba con poderosa fuerza.

Sus principios y valores espirituales[editar]

En sus manuscritos está presente la bondad, su amor, su constancia, su empeño de seguir enseñando, su piedad, su vida de oración constante a Dios por los demás.

Pedagogo[editar]

Doctorados[editar]

En 1896 Ciencias Eclesiásticas y en 1897 Ciencias Políticas.

Su verdadera vocación[editar]

Fue de “Maestro”, desde 1900 se dedicó a gobernar niños y niñas, a enderezar jóvenes por las vidas del saber y de las letras; y desde entonces su mundo fue ese. Fue llamado Maestro de Maestros. El agregaba que los gobiernos estaban obligados a distribuir a los pueblos el pan de la enseñanza y de la educación y los pueblos a su vez obligados a dejarse instruir y educar.

Es honrado con[editar]

La imposición de su nombre a un Liceo ubicado en la Urbanización Maripérez (Caracas), otro en la ciudad de Mérida, una escuela en Ruíz Pineda - Caricuao (Caracas), una calle en la Urb. El Mirador y con un busto en la plaza La Candelaria (Caracas) obra del escultor Poletto, luego de fallecer.

Literario y Publicista[editar]

Historia[editar]

Exaltaba los Valores patrios y las Figuras resaltantes en la Historia de Venezuela, sus relatos llevan sentimientos dedicados y honestos, con ideas democráticas, devoción cívica y con una visión amplia de nuestra realidad o de los héroes nacionales, de nuestro origen y de nuestras circunstancias, todo avalado siempre con testimonios veraces.

Cristianidad[editar]

Sus trabajos cristianos son reconfortantes y profundos. Siempre con Dios en sus pensamientos y en sus palabras escritas. Núñez Ponte demuestra que vive su fe bien al exponer sus propias ideas o bien a través de las citas que hace del tema sagrado de algunos personajes y escritores. Fue amplio conocedor de la historia de la iglesia, tanto antigua como moderna. Sopesó en amplitud los valores de la iglesia universal y de la iglesia venezolana.

Lengua y Literatura[editar]

Se esforzó por enriquecer el castellano y escribió sobre figuras resaltantes de la literatura. Cada uno de sus trabajos, dentro de su especialidad es rico en esfuerzo, inteligencia y sabiduría.

Académico[editar]

Director por 23 años consecutivos desde 1941 hasta 1964, del sillón “Q” de la Académica Venezolana de la Lengua, correspondiente a la Real Academia Española[editar]

El sillón fue ocupado, por el Dr. Aníbal Dominici, al morir la silla fue ocupada por el filosofo Rafael Villavicencio, después al morir lo tomó el filosofo e historiador José Manuel Núñez Ponte. Electo unánimemente como sus anteriores, desde 1941, hasta 1965, fecha de su muerte, fue elegido director de la misma academia por 23 años consecutivos y sustituido por el Dr. Rafael Caldera.

Director honorario[editar]

Cuando estaba cansado por la edad, los dolores, molestias, quebrantos y padecimientos, dispuso dejar su cargo de director y fue designado como director honorario cargo que se mantuvo hasta que falleció.

El sillón “Q”[editar]

Es un sillón que parte de otros y cada sillón se asigna con el nombre de cada letra del abecedario, unos en mayúsculas y otros en minúsculas y ellos se encargan de aprobar, consultar y agregar leyes al dialecto del español y a la Real Academia Española.

Orador y Demócrata[editar]

Pensamientos de Núñez Ponte[editar]

Los pensamientos de José Manuel Núñez Ponte se dejaron sentir no sólo a través de la palabra escrita, sino también oralmente. Tuvo figuraciones importantes en diferentes eventos nacionales e internacionales y en muchas ocasiones, tanto cívicas como patrióticas y religiosas.

¿Cómo se divulgaron sus trabajos?[editar]

La divulgación de sus trabajos se hizo a través de folletos, en diarios y revistas de la época y otras veces radio difundida.

¿En dónde se proyectaba su voz?[editar]

Su voz era animosa y clara, se proyectaba en los auditorios con sonoridad y expresión, sin necesidad de usar micrófonos.

¿Qué comunicaba?[editar]

Testimonios de su vida sin ningún tipo de reparo, ni de miedo, ni de prejuicios. Exaltó la vida de santos y de hombres ejemplares dentro de nuestra iglesia, tanto a nivel nacional como a nivel mundial. Por el lado del orador que señalaba pautas pedagógicas, que daba orientaciones cívicas y patrióticas que irradiaba por todas partes su profunda fe; y que ennoblecía con su palabra y con su vida a su familia, a su patria y a la iglesia.

¿En qué se esmeró?[editar]

En colocar en su justo puesto las virtudes cívicas. Recordó las condiciones que consideraba debía reunir un buen ciudadano. Sembró principios y grabo máximas para llegar a ser un hombre de bien. Propició siempre el deseo de superación, con el único fin de que cada uno de los hombres, pudiesen crecer y destacarse en su campo de acción o de trabajo.

¿A quién recomendaba como modelo ejemplar?[editar]

Recomendaba como modelo al humilde y gran Don Cecilio Acosta. Conservó siempre sus arraigados principios católicos. Fue un hombre recto y serio, pero jamás intransigente, ni fanático. Al contrario, fue tolerante y respetuoso con las ideas ajenas.

¿Qué solicitó?[editar]

Como a nadie en ayudar a los demás necesitados.

¿Cómo era Núñez Ponte?[editar]

Disciplinado, humilde, ilustrado, valiente, de firmes convicciones y gran corazón. Para él no existían distingos de clases entre sus muchachos. El trataba por igual al hijo del rico que al del pobre; al blanco que al negro.

¿Qué transmitió en sus clases?[editar]

En sus clases transmitió conocimientos, pero sobre todo trasmitió VALORES, como justicia social, conducta moral, vida digna y entrega generosa.

¿Qué propició?[editar]

Una educación integral, la educación del cuerpo, de la sensibilidad, del corazón, de la memoria, de la inteligencia y de la voluntad. Pero principalmente era indispensable motivar y unir todas las fuerzas vivas en beneficio de la juventud.

La Historia[editar]

Cultivador de la historia universal y nacional[editar]

Pone de manifiesto el conocimiento exhaustivo que de ella tenía, así como el deseo de transmitir y realizar cívicos y patrios con equidad y con justicia. Sus trabajos pueden servir hoy como fuente y referencia como muchas y otras investigaciones. Creyó necesario reconocerlos públicamente a fin de que los venezolanos estuviesen siempre dispuestos a estudiar y aprender de ellos lecciones útiles y a imitar y practicar lo noble y bueno que nos dejan.

Estableció comparaciones entre las concepciones de Bolívar y Santo Tomás de Aquino[editar]

En lo referente al fin del gobierno, a los regímenes políticos, a la democracia, la moralidad, etc. Compaginó citas de ambos, a fin de resaltar los valores morales y las rectas intenciones del Libertador y su similitud con los de Santo Tomás. A la vez resaltó la idea de democracia que estaba presente en la mente de Bolívar.

Admiración por el general Antonio José de Sucre[editar]

Por la obediencia, disciplina y alteza espiritual. Varón superior y de carácter sobresaliente, modelo perfecto del ciudadano, del amigo del cristiano, del magistrado, del héroe.

Pensamientos[editar]

  • “La educación es la formación y elevación de las almas, es la obra por excelencia que las apercibe para todas las actividades y esferas de la vida”.
  • “Dios es la omnipotencia inmutable, la sabiduría infalible, el perfecto amor, Él es quien nos guía, el autor de todas nuestras creces, dador de todo bien, providencia permanente de sus criaturas sin excepción”.
  • “La religión bien conocida, bien atendida, bien ejercitada, es la primera y más grande fuerza para la humildad, y aquélla será una nación floreciente”.
  • “Este mundo discorde, despecho y caótico, empezará a experimentar el sentido vivificador, el hambre de la verdad, del bien, de la calma, del bueno y sano juicio”.
  • “Dios es el solo tan bueno, que sabe sacar el bien del mal, en lóbregas tinieblas desplegar suaves visiones de luz”.

Referencias[editar]

  1. «Anuario. Relación histórica». Academia Mexicana de la Lengua. Consultado el 29 de abril de 2011.