Himno nacional de Honduras

De Wikipedia, la enciclopedia libre
(Redirigido desde «Himno Nacional de Honduras»)
Saltar a: navegación, búsqueda
Himno Nacional de la República de Honduras
Flag of Honduras.svg
Información general
Himno de Honduras
Nombre alternativo Tu bandera es un lampo de cielo
Letra Augusto Constantino Coello
Música Carlos Hartling
Adoptado 13 de noviembre de 1915

El Himno Nacional de Honduras fue escrito por el poeta Augusto Constantino Coello Estévez y musicalizado por Carlos Hartling. El himno fue decretado como oficial, por decreto ejecutivo número 42 del 13 de noviembre de 1915.

En los actos oficiales, solamente se cantan el Coro, la VII estrofa y nuevamente el Coro.

Letra Del Himno Nacional De H O N D U R A S


Coro
Tu bandera tu bandera es un lampo de cielo
por un bloque por un bloque de nieve cruzado;
y se ven en su fondo sagrado
cinco estrellas de pálido azul;
en tu emblema, que un mar rumoroso
con sus ondas bravías escuda,
de un volcán, de un volcan tras la cima desnuda
hay un astro hay un astro de nítida luz.

I estrofa
India virgen y hermosa dormías
de tus mares al canto sonoro,
cuando echada en tus cuencas de oro
el audaz navegante te halló;
y al mirar tu belleza extasiado,
al influjo ideal de tu encanto,
la orla azul de tu espléndido manto
con su beso de amor consagró.
|-
|II estrofa

De un país donde el sol se levanta,

más allá del atlante azulado,

aquel hombre te había soñado

y en tu busca a la mar se lanzó.

Cuando erguiste la pálida frente,

en la viva ansiedad de tu anhelo,

bajo el dombo gentil de tu cielo

ya flotaba un extraño pendón.

III estrofa

Era inútil que el indio tu amado,
se aprestara a la lucha con ira,
porque envuelto en su sangre Lempira
en la noche profunda se hundió;
y de la épica hazaña, en memoria,
la leyenda tan sólo ha guardado
de un sepulcro el lugar ignorado
y el severo perfil de un peñón.

IV estrofa

Por tres siglos tus hijos oyeron
el mandato imperioso del amo;
por tres siglos tu inútil reclamo
en la atmósfera azul se perdió;
pero un día de gloria tu oído
percibió, poderoso y distante
que allá lejos, por sobre el atlante
indignado rugía un león.

V estrofa

Era Francia, la libre, la heroica,
que en su sueño de siglos dormida
despertaba iracunda a la vida
al reclamo viril de Dantón;
era Francia que enviaba a la muerte
la cabeza del rey consagrado
y que alzaba, soberbia a su lado
el altar de la Diosa razón.

VI estrofa

Tú también ¡Oh mi patria! te alzaste
de tu sueño servil y profundo;
tú también enseñaste al mundo
destrozando el infame eslabón.
Y en tu suelo bendito, tras la alta
cabellera de monte salvaje
como un ave de negro plumaje
la colonia fugaz se perdió.

VII estrofa

Por guardar ese emblema divino
marcharemos ¡Oh patria! a la muerte;
generosa será nuestra suerte
si morimos pensando en tu amor.
Defendiendo tu santa bandera,
y en tus pliegues gloriosos cubiertos,
serán muchos, Honduras, tus muertos,
pero todos caerán con honor.

'Explicación del Himno Nacional de Honduras'.[1]

El coro es una evocación descriptiva de la bandera y el Escudo Nacional, que se repite para demostrar adoración a esas dos grandes expresiones de la vida pasada, presente y futura de la patria.

Las voces constituyen desde la primera hasta la sexta estrofa, una aliación en orden cronológico de los principales hechos y fenómenos históricos comenzando con la existencia precolombina y terminando con la organización del estado libre soberano e independiente. La estrofa séptima es un llamamiento cívico, una voz de alerta a todos los hondureños como lógica conclusión de todo lo expuesto en las mencionadas estrofas.

Coro

Imagina a la bandera como un resplandor de cielo, que está cruzado por una franja blanca simbólica de paz, serenidad y pureza, que debe haber y sobresalir en el espíritu de los hondureños. Las cinco estrellas sirven para recordar que los estados centroamericanos formaron y han de formar una sola patria, fuerte, rica, y respetada.

El emblema es el escudo con la leyenda: República de Honduras, libre, soberana e independiente, 15 de septiembre de 1821, escrita en el óvalo.**El mar embravecido representa los dos océanos que bañan y protegen las costas hondureñas. El volcán viene a ser el territorio nacional protegido por esos dos mares. Sobre el volcán nace y resplandece el sol, que en tiempos pasados era imagen de adoración para los aborígenes como punto central del Universo.

Primera estrofa

Como una india virgen y hermosa personifica a Honduras, virgen porque en su suelo no haba puesto la planta ningún hombre extraño. Cerrados sus ojos a la luz de la civilización europea, arrullada por el incesante rumor de sus mares y hechada en actitud de largo reposo, con sus riquezas amontonadas alrededor, así estaba la india al hallarla Cristóbal Colón en el año de 1502.

El descubrimiento de tanta belleza natural, acaso inesperada, produjo admiración y embeleso en el espíritu de Colon por lo tanto el basto mar consagro el acto con su oleaje en la playa tal como si fueran besos de amor eterno.

Segunda estrofa

Cristobal Colón había concebido la existencia de otras tierras que ensancharan al mundo hasta entonces conocido por los europeos. Firme en su concepción y después de marchas fatigosas a través de Portugal y España venciendo muchas dificultades y realizando grandes esfuerzos en varios años pudo preparar la primera expedición y se aventuró a navegar por el océano Atlántico, sin detenerse hasta encontrar la tierra presentida.

En el cuarto y último viaje, Colón descubrió a Honduras, tomando posesión del territorio en nombre de los reyes españoles, Fernando e Isabel el 17 de agosto del mismo año de 1502. Regresó a España dejando iniciados los dominios de ella en el nuevo territorio que por lo tanto fue llamado Hibueras por eso cuando la india que personificaba a Honduras, despertó y levantó su frente, notó con asombro e inquietud, que flameaba la bandera española como señal de hallazgo de Colón en la tierra que tuvo esa suerte como corazón histórico.

Tercera estrofa

Al hallazgo siguió la ocupación y a ésta el ejercicio del dominio. Para realizar la ocupación vinieron los conquistadores que penetraron al territorio por diversos rumbos. Era natural que los nativos opusieran resistencia valiéndose de todas sus facultades materiales y morales. Llegó el año de 1537. Todo el país estaba sometido por los conquistadores, había sido vencida la gente de ``Copantl. Faltaban las tribus aguerridas de Cerquín, que arreglaron sus decidencias y se unieron frente al enemigo común, reuniendo un gran ejército que pusieron bajo el mando de Lempira.

Dispuesto a la defensa de sus lares Lempira estableció su campamento en las alturas de Congolón, Coyucotena y Piedra Parada que corresponde al municipio de Erandique. El gobernador Francisco de Montejo, mandó al capitán Alonso de Cáceres con los individuos disponibles para someter a Lempira. Este no aceptó la excitativa de sumisión y obediencia que le dirigieron aquellos por medio de unos comisionados especiales. Irritado Cáceres acudió al medio deshonroso de la traición: uno de los emisarios que mandó con bandera blanca, al estar a corta distancia de Lempira, disparó su arcabuz, hiriendo en la frente al héroe que rodó por la pendiente pedregosa.

Con la muerte de Lempira quedó implantado el dominio en forma de coloniaje, pues amedrentados los indios con la muerte de su jefe, se dieron por vencidos del todo. Y así fue inútil que aquel hombre ejemplar ofrendara su sangre generosa en la defensa por la libertad de su pueblo.

Cuarta estrofa

Tres siglos duró la dominación española. Durante ese tiempo, los nativos servían y obedecían en verdadera esclavitud, a los señores y autoridades coloniales, en nombre del Rey. Las ansias de libertad hervían en los espíritus oprimidos y las demostraciones por gozar de ese derecho esencial e inherente al hombre para que tenga responsabilidad se perdían en el viento.

Al fin los hijos grandes del pueblo sometido a la servidumbre del colonizaje, oyeron el eco del estruendo que producía el movimiento revolucionario que había más allá del Océano Atlántico.

Quinta estrofa

Era el nacimiento político de Francia en 1789, para establecer como regla de gobierno y de organización social posible, la voluntad del pueblo a base de reconocimiento de los derechos de Libertad, Igualdad y Fraternidad en oposición del absolutismo de los reyes, del clero y de los nobles señores, lo cual era un violento despertar a la nueva vida. Uno de los campeones de aquel movimiento formidable era Jorge Jacobo Dantón, orador y estadista que pretendiendo moderar la situación creada por el terror de 1793, fue decapitado al año siguiente.

El Rey Luis XVI era débil ante el poderío de sus ministros, de la nobleza y del clero, que se oponían a las reformas políticas y sociales en beneficio para el pueblo. Por eso y en vista que intentó salir de Francia aquel Rey fue condenado a muerte como reo, de los delitos de conspiración contra la libertad y atentados contra la seguridad del Estado. En ese tiempo se estableció la obligación general de rendir culto a la razón que fue elevada a la categoría de diosa de los franceses.

Sexta estrofa

Así como Francia nuestra patria sacudió la servidumbre y se presentó ante los países civilizados sin las cadenas que lo ataban y que rompió con la proclamación de la Independencia el 15 de Septiembre de 1821, para darse personalidad en el mundo. Los pliegos que contenían esa proclama llegaron a Tegucigalpa en la tarde del 28 de septiembre.

Y del suelo bendito de Honduras, aquella tarde inolvidable, tras la cima de aquellos cerros y montañas, coronadas con nubes que se confunden con los bosques rápidamente desapareció la dominación española, a manera de un ave negra y dañina que se perdiese en el horizonte.

Séptima estrofa

Porque Honduras sea siempre y en todas circunstancias libre, soberana e independiente sus hijos le juramos emplear todos los recursos y fuerzas de que disponemos, unidos esforzados y leales en la idea, el sentimiento y la voluntad y declaremos que luminoso y feliz será el destino si la muerte nos halla con el pensamiento puesto en la Patria demostrando que el amor de ella está por sobre todas las cosas.

Y por la defensa de la Bandera Nacional, que para nosotros es santa porque encierra la dignidad colectiva, y de presentar en todo el momento el triunfo y la grandeza de la paz y la guerra morirán al pie de ella, como leones, a millares, en terrible combate, todos los hondureños que sean necesarios, dejando en los sucesores en la sangre y el espíritu, modelos de honor que sabrán imitar dignamente.

HISTORIA DEL HIMNO DE HONDURAS[2]

La palabra “himno” se origina del vocablo griego “himnos” derivado a su vez de “hydo” que significa “yo canto”. Un himno es la expresión y el símbolo de las naciones; su mérito radica en que expresan las virtudes cívicas de los pueblos que representan. Se cree que el primer himno fue escrito veinte siglos antes de Cristo y estaba dedicado al dios de los brahmanes, Brahma, en India. El primer himno patriótico se entonaba en Francia y se llamaba “La Fronda”. Un siglo después surgieron “La Carmagnole”, “La Marsellesa” y “La Cai-rá”.

El Himno Nacional de Honduras es el canto oficial de todos los hondureños en el que demostramos un sentimiento colectivo de amor, gratitud, lealtad y respeto hacia el país. Simboliza el alma de la patria. Antes de que se oficializara el actual himno se cantaron: “La Granadera” del Dr. Rómulo E. Durón “Himno Marcial” de José Antonio Domínguez “Una Salva Hondureños”, anónimo “Himno Nacional” de Valentín Durón “Himno Hondureño” de Félix Tejeda

Ya desde 1904 el presidente Manuel Bonilla le pidió a varios escritores nacionales que redactaran himnos para escoger el que podría convertirse en el himno nacional, pero fue en el año de 1910, durante la presidencia de don Miguel Dávila, que se abrió el concurso para escribir la letra y la música del himno nacional, por iniciativa de los diputados Rómulo E. Durón y Ramón Valladares. El Congreso Nacional emitió el decreto número 115 para convocar al concurso que en 1912 fue declarado desierto ya que ninguno de los 10 trabajos que se presentaron cumplía con los requisitos exigidos.

En 1915 el Poder Ejecutivo, liderado por el presidente Alberto Membreño emitió el decreto número 42 en el que se declaraba oficial el himno cuya letra había sido redactada por el señor Augusto Constancio Coello Estévez –cuando sólo tenía 21 años-, la música del señor de origen alemán Carlos Hartling y más adelante la explicación del señor Gualberto Cantarero Palacios. Este decreto se publicó en la Gaceta #4 529 del 15 de enero de 1916 y fue aprobado por el decreto número 34 del 23 de enero de 1917.

Nuestro Himno Nacional está compuesto por ocho estrofas, incluyendo el coro. Cada estrofa la conforman ocho versos decasílabos y son en total 64 versos. Musicalmente el himno consiste en siete estrofas llamadas solos y el coro que se repite al final de cada estrofa. Debe cantarse en compás de cuatro cuartos, el coro en “allegro” (de alegre, airoso, marcial y expresivo) y los solos en “andante” (lento, pasivo, moderado y triste). Se canta en la tonalidad de Si bemol Mayor al cuarto tiempo del compás. Para dirigir su ejecución los compases se marcan con el primer tiempo hacia abajo, el segundo hacia la izquierda, el tercero a la derecha y el cuarto hacia arriba.

Se dice que nuestro himno engloba cuatro aspectos: el histórico porque en las primeras seis estrofas se relatan de manera cronológica los principales eventos de la historia de Honduras, comenzando con la época precolombina y terminando con la independencia; es patriótico por la séptima estrofa que nos exhorta a defender la patria; es jurídico por los decretos en que se ampara (#42 de emisión y #34 de aprobación) y es artístico por su letra y música. Se ha dicho que este himno es difícil de entonar para las voces masculinas; que la letra es muy extensa y que la música es incongruente, no tiene ritmo elevado ni carácter masculino, pero se considera que es original porque narra nuestra historia y porque su música no se parece a la de los himnos de otros países.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]