Gas de lutita

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Gas de esquisto redirige aquí. No debe confundirse con el aceite de esquisto.
48 importantes yacimientos de gas de esquisto. 38 países, según la Energy Information Administration (EIA)

El gas de lutita, también conocido como gas de esquisto[1] o gas pizarra (en inglés: shale gas y en francés: gaz de schiste), es un hidrocarburo en estado gaseoso que se encuentra en la formaciones rocosas sedimentarias de grano muy fino. Este tipo de gas natural se extrae de zonas profundas en terrenos donde abunda el esquisto, las lutitas o las argilitas ricas en materia orgánica. El interior rocoso del esquisto presenta baja permeabilidad, lo que impide su ascenso a la superficie. Por ende, para la extracción comercial de dicho gas, es necesario fracturar la roca hidráulicamente.[2]

El shale o roca de esquisto es una formación sedimentaria que contiene gas y petróleo. Su característica definitoria es que no posee la suficiente permeabilidad para que los hidrocarburos puedan ser extraídos con los métodos convencionales, lo cual hace necesario la aplicación de nuevas tecnologías. Estas consisten en inyectar agua a alta presión conjuntamente con la aplicación de agentes de sostén, lo que permite que los hidrocarburos atrapados en la formación fluyan hacia la superficie.[3]

Importancia económica[editar]

A partir del 2010 el gas de esquisto tuvo un auge comercial importante, sobre todo en los Estados Unidos,[4] pero también es un recurso natural sensible en países como Francia y Canadá.

Críticas[editar]

El balance de la extracción del gas de esquisto está llamado a un debate ecológico y medioambiental pues, quienes se oponen a este tipo de extracción, lo acusan de destruir fuentes de agua dulce tanto exteriores como subterráneas.[5] Sin embargo, la contraparte sostiene que la distancia entre los acuíferos y el reservorio de shale hace imposible que exista contaminación. Este planteo está avalado por diversos trabajos científicos publicados en 2013 (dos de ellos del órgano oficial de la Asociación Nacional de Acuíferos de EE UU, la revista Groundwater)[6] que coincidieron en indicar que la contaminación de aguas subterráneas derivada de la fractura hidráulica "no es físicamente posible”.[7] [8]

También se le critica por aumentar la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero,la emisión subreportada de metano que exacerba el cambio climático mucho más que el bióxido de carbono (esto está mal, es lo mismo que dióxido de carbono),[9] y el dióxido de carbono.[5] Geológicamente, a la extracción de este tipo de gas, se le acusa de ser responsable de al menos dos temblores de tierra en Gran Bretaña[10] y otro en Arkansas.[11] Además, un grupo de especialistas se creó para investigar la relación entre la extracción de este gas y de una serie de temblores en la ciudad de Monterrey, en el Norte de México.[12]

En Quebec, un reciente estudio demostró que los yacimientos de extracción sufren de fuertes emanaciones de gas, lo que despertó un fuerte rechazo de la población local hacia esta industria.[13] Sin embargo, la Asociación Norteamericana de Suministradores de Gas Natural (NGSA) afirmó que no se había confirmado ningún caso de contaminación de acuíferos debido a dicho método de extracción.[14]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]