Gamusino

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El gamusino es un animal imaginario que se utiliza en varias regiones de España, Portugal y Cuba para gastar diversas bromas, tanto a niños como a cazadores, pescadores novatos, excursionistas, etc. La más habitual consiste en convencer al novato de que el gamusino es un animal esquivo que sólo puede cazarse de noche.

Origen[editar]

El Diccionario de la lengua española (de la RAE) lo define como «animal imaginario, cuyo nombre se usa para dar bromas a los cazadores novatos».[1] Términos similares son el extremeño gangüezno, la forma andaluza gambusino, la versión portuguesa gambozino, en valenciano gambosí y el término catalán gambutzí (‘enano tan diminuto que apenas es visible’; este término fue recogido por el folclorista catalán Joan Amades en su Costumari Català en 1950); este último, a su vez, se relaciona con el provenzal gambosí o gabuzo (‘engaño’).

Variantes regionales[editar]

En diversas regiones de España se usan distintos nombres para animales o personajes imaginarios de naturaleza similar al gamusino. Así, se llama gambosí o gambutzí en Valencia y Cataluña o gamusino en Salamanca, gangüezno en algunas zonas de Extremadura; biosbardos, gazafellos o cocerellos en Galicia, cordoveyos en Asturias, gambozino en Portugal y gambusino o gamburrino en otros lugares de la península.[2] En el altoaragonés de la comarca de Ayerbe se utiliza por su parte el vocablo bambosino. En Francia existe un animal fantástico equivalente, el dahu, y la chasse au dahu (caza del dahu) es una broma tradicional.

En León el gamusino se utiliza, entre estudiantes, como broma a los novatos, a quienes se les hace creer que es una pieza de caza. Para ello, los experimentados hacen ver que corren y los cogen a la vez que el novato debe cargar con el saco en el que los encierran. Mientras el novato carga con el saco sin ver nada, los bromistas van llenando el saco con piedras. También sirve como juego para los más pequeños durante la noche. Se los invita a ir a cazar gamusinos, no paran de preguntar cómo son. Los responsables del juego hacen volar la imaginación a los más pequeños hasta el punto de hacérselos ver entre los árboles, mediante sombras con una linterna. Lo más probable es que una piedra o tronco sirva para ello. Los niños están convencidos de que lo que han visto es esta especie imaginaria.

En Cuba el gamusino se utiliza en ocasiones para gastar bromas a los soldados novatos recién ingresados en el servicio militar obligatorio. Con la intención de llevar a cabo el engaño, los bromistas describen al gamusino como un animal semejante a una jutía conga, pero de menor tamaño y cuya carne resulta ser de un rico sabor. También a excursionistas y espeleólogos novatos se les gasta esta broma y la forma de dar caza a los gamusinos cubanos es semejante a la de otras regiones. Según los bromistas el gamusino es un animal que gusta del ruido. Se lo puede atraer haciendo sonar una lata de tamaño mediano con los golpes de un palo. El cazador (la víctima) debe agarrar con una mano un saco que debe colocar tendido sobre el piso y con la boca abierta y de forma tal que el gamusino pueda entrar en él si se acerca corriendo. Junto a él y en el piso el cazador apoya la lata y comienza a hacerla sonar con el palo sostenido en la otra mano. El cazador debe cantar la cancioncita «Un, dos, tres, cuatro, gamusino al saco» de forma continua. El sonido y la cancioncita atraerían al gamusino, que entraría corriendo al saco. A pesar de lo absurdo de esta forma de cacería, son muchos los que caen víctimas de esta broma. En muchas ocasiones son varias personas que se ponen de acuerdo juntas para gastarle la broma a un novato y los bromistas tienden a hacer toda una puesta en escena comenzando por entablar conversaciones, frente a la persona que intentan engañar. Hablando de sus proezas en antiguas supuestas cacerías y de los gamusinos que han comido asados se van poniendo de acuerdo sobre una cacería a realizar en esa noche. Poco a poco implican a la víctima, que se va mostrando interesada y que valientemente participa en la cacería y es de los que más fuerte pegan a la lata y los que más alto gritan «Un, dos, tres, cuatro, gamusino al saco».

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]