Francisco Antonio de Guerrero y Torres

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Francisco Antonio de Guerrero y Torres
Nacimiento 1727
Flag of Mexico.svg México, Villa de Guadalupe
Fallecimiento 1792
Ciudad de México
Nacionalidad mexicano
Ocupación Arquitecto
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Templo de La Enseñanza
Capilla del Pocito

Francisco Antonio de Guerrero y Torres (Villa de Guadalupe, 1727Muy noble y Leal Ciudad de México, 1792), arquitecto barroco mexicano.

Fue el más notable cultivador del estilo dieciochesco en la capital de la Nueva España, traduciendo el rococó galante a un lenguaje mexicano.

Fue aprendiz de Lorenzo Rodríguez. Participó, en 1753, en obras de construcción del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, sin embargo, en ese proyecto el arquitecto principal fue Pedro de Arrieta.

En un solar donde había una casona del siglo XVI, construyó un palacio para los condes de Santiago de Calimaya, entre el 5 de diciembre de 1769 y el 9 de mayo de 1772. Gracias a esta obra, Guerrero y Torres logró tanta fama que obtuvo el nombramiento de Maestro Mayor del Real Palacio, de la Catedral y del Tribunal de la Santa Fe. El edificio, de acuerdo con los deseos del conde, fue erigido dentro del más puro estilo mexicano y se utilizó, para ese efecto, cantera de Chiluca (que se reservó para los elementos estructurales, como jambas, entablamentos y botaguas), tezontle para recubrir los macizos de la fachada y, finalmente, detalles de azulejos de talavera poblana.

Entre 1779 y 1785, también en un solar ocupado por una casa-fortaleza del siglo XVI, construyó un nuevo palacio para la marquesa del Jaral de Berrio, hija única de la condesa de San Mateo de Valparaíso. Este palacio tiene la particularidad de contar con dos torretas esquineras (las casas solían tener sólo una, y ello ya era bastante ostentación de poder). El palacio es hoy conocido como Palacio de Iturbide.[1]

Construyó también la Capilla del Pocito, en la Villa de Nuestra Señora de Guadalupe, como un ex-voto, pues no cobró por su edificación, ni cobraron tampoco los constructores y albañiles, siendo los materiales obtenidos gracias a las donaciones del pueblo y del obispo. Esta capilla está construida en el llamado estilo "barroco de transición", pues contiene elementos del barroco tardío (ultrabarroco) entremezclados con elementos del incipiente estilo neoclásico.

Doña María Ignacia de Azlor y Echeverz, hija del marqués de Aguayo y superiora de un colegio de niñas, le encargó la construcción del Templo de la Enseñanza. El arco con el que termina el sotocoro (un arco degenerado en tres arcos) recuerda aquél que se yergue en el arranque de la escalera del palacio de los Condes de Santiago Calimaya. Además, la planta de La Enseñanza recuerda la de la Capilla del Pocito.[2] Empero, no existen los planos de Guerrero y Torres, pero sí los de las modificaciones que le hiciera Ignacio Castera, quien se desenvolvió más bien en un lenguaje neoclásico. Acaso Castera construyó el convento, mas no el templo. En todo caso, la obra no se realizó sino hasta 1795, tres años después de muerto Guerrero y Torres.[3]

Es en buena medida gracias a sus obras que la ciudad de México es llamada "la ciudad de los palacios". Esta frase se suele atribuir al barón de Humboldt, pero fue pronunciada por el viajero inglés Charles La Trobe.[4]

Sus obras más notables, todas en la Ciudad de México, son:

Notas y referencias[editar]

  1. El Folleto "Casas señoriales del Banco Nacional de México", cuya coordinación editorial estuvo a cargo del Fomento Cultural Banamex, A. C., Cándida Fernández de Calderón y Daniel Fernández Cotera.
  2. Joaquín Bérchez: "Francisco Guerrero y Torres y la Arquitectura de la Ciudad de México a finales del siglo XVIII", publicado en los Annali di Architettura, la revista del Centro internazionale di studi di architettura Andrea Palladio di Vicenza
  3. Página oficial de "El Colegio de México".
  4. Íbid.

Véase también[editar]

Anexo:Arquitectos de México