Fotografía analógica

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La fotografía analógica,[1] de rollo o de carrete, también conocida como fotografía tradicional, argéntica[2] o química,[3] es el retrónimo con el que se describe al proceso fotográfico tradicional, en comparación con la fotografía digital, de aparición más reciente. Se basa habitualmente en un proceso físicoquímico que involucra el uso de un material fotosensible activo (aplicado sobre placas de vidrio o sobre una película flexible de material traslúcido, actualmente plástico) y su estabilización (revelado), para la obtención y el procesado de las imágenes.

Proceso[editar]

Para la obtención de imágenes fotográficas se emplea un soporte conocido como película fotográfica, en donde el elemento sensible a la luz es el halogenuro de plata, el cual es el compuesto activo presente en la emulsión fotográfica; esta, a su vez, es un coloide en suspensión, sobre una base de gelatina muy pura. El tamaño y cantidad de los cristales de halogenuro de plata determinan la sensibilidad de la película, conocida también como velocidad (término que puede confundirse con la velocidad de obturación), la cual está normalizada y se expresa en una escala de sensibilidad fotográfica estandarizada por la ISO. Cuando se abre el obturador por un breve instante, la luz que pasa por el objetivo incide sobre la película, y deja sobre ella la impresión de la imagen, que en este punto recibe el nombre de imagen latente; ésta se irá descomponiendo a partir de ese momento, hasta ser revelada. En realidad la luz da inicio a un proceso físicoquímico, produciendo un punto de sensibilidad en el compuesto, obteniendo así una imagen latente, lo que a la postre, cuando la película se sumerja en el revelador, mediante un proceso de reducción-oxidación, ocurrirá la descomposición del halogenuro en plata metálica negra, obteniéndose así una imagen visible.

Revelado[editar]

El proceso de revelado consta de dos pasos básicos: revelado y fijado, los cuales se dividen a su vez en pasos intermedios según el tipo de película a tratar. La imagen así obtenida tiene sus valores de luz invertidos respecto a la captura original, por lo cual se conoce a la película tratada como negativo.

Una vez seca, de esta película o "negativo" se pueden hacer copias de la imagen sobre papel o bien sobre otra película, en cuyo caso obtendremos una diapositiva o positivo traslúcido, que nos permitirá observar la fotografía por proyección o transparencia. Las imágenes obtenidas, al invertir nuevamente los valores de luz, por ampliación o contacto, nos dan como resultado un "positivo". A este proceso se le llama positivado.

Si utilizamos en la cámara una película especialmente tratada, para diapositivas, obtendremos las imágenes directamente en positivo al revelar la película.

Formatos[editar]

El formato más popular de película química es la película de 35mm (también conocida como película 135), utilizada en la mayoría de cámaras réflex y compactas hasta el final del siglo XX. Después de dicho formato, los más populares son el formato medio (120, 220), Polaroid (de revelado instantáneo), y los grandes formatos (4x5 ", 5×7" y 8×10" principalmente). Algunos formatos tuvieron su entrada en el mercado pero no se popularizaron, como el relativamente de reciente introducción Advanced Photo System (conocido mejor por su acrónimo, APS); sin embargo, sus dimensiones han servido de base para los formatos actuales de sensor en fotografía digital.

Véase también[editar]

Referencias[editar]