Esenios

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Los esenios (del griego «Εσσηνοι», «Εσσαιοι» o «Οσσαιοι»; Essinoi, Esenios, Ossa) eran un movimiento judío, establecido probablemente desde mediados del siglo II a.C., tras la revuelta macabea y cuya existencia hasta el siglo I está documentada por distintas fuentes.[1] [2] Sus antecedentes inmediatos podrían estar en el movimiento hasideo, de la época de la dominación Seléucida (197 a 142 a. C.)

Sobre el origen de la palabra esenios se han tejido varias hipótesis: puede provenir de la palabra "santos" en griego «ὅσιος» ossa, o ser una referencia a "los piadosos" hasidei, en arameo hesé. Escritos árabes se refieren a ellos como magaritas, "de las cuevas".

Documentos[editar]

Durante mucho tiempo fueron sólo conocidos por las referencias de autores antiguos, tales como Plinio el Viejo[2] , Flavio Josefo,[1] Filón, Dión Crisóstomo, Hipólito de Ostia y Epifanio de Constancia, aunque para algunos estudiosos, los esenios eran un grupo de ascetas que vivían aislados en comunidades separadas, probablemente la mayoría de los varios miles de miembros de la secta vivían en pueblos y ciudades[1] y una importante comunidad esenia vivía en Jerusalén,[3] en cuyas murallas se encontraba la "puerta de los esenios,[4] que ha sido encontrada ya por los arqueólogos.[3]

La Comunidad[editar]

Qumrán.

Tras la revuelta Macabea (166-159 a. C.), que habían apoyado pero cuyos resultados finales no compartieron, se retiraron al desierto para "preparar el camino del Señor", bajo el mando de un nuevo líder, el Maestro de Justicia.

Si alguien deseaba ser miembro de la comunidad (Yahad) debía ser instruido, aceptado y luego pasar dos años de prueba para ingresar definitivamente. A los que hacían el juramento y entraban en la comunidad se les exigía una vida entera de estudio de la Ley, humildad y disciplina. No volvían a jurar pues estaban obligados a decir siempre la verdad. Sus bienes pasaban a ser parte de toda la comunidad y, al igual que los frutos del trabajo personal, se distribuían según las necesidades de cada uno, dejando una parte para auxiliar a pobres, viudas, huérfanos, mujeres solteras de edad, desempleados, forasteros y esclavos fugitivos que, sin ser integrantes de la comunidad, requirieran ayuda. Se imponía también la observancia de un estricto código de disciplina, cuya base era la corrección fraterna mutua.[5] Por lo general, las mujeres no eran aceptadas dentro de la comunidad, y los hombres practicaban el celibato toda su vida,[6] aunque según Josefo, una parte de los esenios sí permitían el matrimonio[7] y entre las normas de Qumran se reconoce claramente la opción de casarse,[8] pero se exige monogamia estricta para todas las personas, incluso los reyes.[9]

Administraban la interpretación última de la Ley que había sido revelada a su fundador, a quien se hace referencia en sus escritos como el Maestro de justicia. Este personaje, del que se especula más gracias a los manuscritos del Mar Muerto, actuó hacia el 150 a. C. y se habría opuesto al Sumo Sacerdote Jonatán, hermano de Judas Macabeo, al considerar que había abandonado la fidelidad a Dios. Sus seguidores marcharon a Qumrán, sitio que los integrantes de la comunidad llamaron Damasco. La arqueología muestra que la ocupación de Qumrán fue intensa del 103 al 76 a. C., durante los reinados de Aristóbulo I y Alejandro Janeo, quienes persiguieron cruelmente a sus opositores.

El esenismo no se limitó a Qumrán. Se sabe que en el siglo I en Jerusalén había un barrio esenio. Muchos esenios, unos 4.000, según Flavio Josefo, vivían en las ciudades, de una forma particular, pacifista, en comunidad de bienes, manifestando su doctrina. Según este autor, parte de los esenios no se casaban, pero otros por el contrario sí lo hacían. Entre estos últimos estaban los de Qumrán, que debían contraer matrimonio a la edad de 20 años.

La comunidad de Qumrán se autosostenía con los trabajos agrícolas. En las ruinas es notable el número de depósitos de agua. Estos eran imprescindibles para las necesidades físicas de la comunidad en medio del desierto, pero también desempeñaban una parte importante de su ritual, que incluía numerosos lavados. Algunos han supuesto que, así como los terapeutas egipcios también, dentro de sus leyes y deberes los esenios eran vegetarianos, pero no hay absolutamente nada que indique tal cosa en los rollos de Qumran.

Se ha especulado con que Jesús de Nazaret y Juan el Bautista tenían relación con ellos o incluso pertenecían a la secta: "parece que Juan el Bautista y tal vez también Jesús y su familia fueron cercanos a esta comunidad. En cualquier caso, en los manuscritos de Qumrán hay múltiples puntos de contacto con el mensaje cristiano. No puede descartarse que Juan el Bautista viviera un tiempo en esta comunidad y haya recibido en ella, en parte, su formación religiosa".[10] Entre ellos se ha querido ver el germen del cristianismo y Renán llegó a escribir que "el cristianismo fue en gran medida el esenismo triunfante".[11] Quienes niegan la relación entre Jesús y los esenios citan una referencia en el evangelio de Juan 10:22-23, donde habla que Jesús asistió a la fiesta de la Dedicación o Jánuca, de la cual se cree que los esenios no participaban, por considerar dicha fiesta ilegal ya que no era ordenada por la Tanaj. Sin embargo, Jesús estaba en Jerusalén desde dos meses antes, cuando había ido a la Fiesta de las Tiendas (Juan 7:2-10).

Respecto a si Jesús perteneció a la congregación de los esenios o compartió sus puntos de vista, se sabe por los evangelios sinópticos que es posible que Jesús haya celebrado la Pascua en la fecha indicada en el calendario seguido en Qumran, ya que los mismos indican claramente que la última cena fue una celebración de Pascua (Mateo 26:17-19, Marcos 14:12-16, Lucas 22:7-15) y además que la unción de Betania ocurrió dos días antes de la fiesta de los panes sin levadura y la Pascua (Marcos 14:1-9), mientras que el evangelio de Juan indica que la unción de Betania fue seis días antes de la Pascua (Juan 12:1) y Jesús murió el día anterior a la Pascua oficial (Juan 16:31).[12] La Biblia sin embargo no menciona el término Esenio; tampoco se ha encontrado una fuente histórica en hebreo o arameo que designe a alguna comunidad o secta con el nombre griego de "Esenios" y los rollos de Qumran usan designaciones como "comunidad de los santos", "congregación de los pobres" y "asamblea de los numerosos".[13]

Controversias[editar]

En el siglo XIX, los esenios fueron popularizados por los escritos del espiritista Allán Kardec (1804-1869) y la teósofa Madame Blavatsky (1831-1891).

Estudios divulgados entre 1995 y 2009, particularmente los relacionados con el profesor Norman Golb de la Universidad de Chicago[14] y la Dra. Rachel Elior de la Universidad Hebrea de Jerusalén, sugieren que los manuscritos del Mar Muerto o rollos de Qumrán no fueron escritos por los Esenios, sino por sacerdotes saduceos expulsados del templo de Jerusalén. Para Elior, los Saduceos, una secta descendiente del sumo sacerdote Sadoc que ungió a Salomón como rey, son los verdaderos autores de los rollos de Qumrán, los mismos que pertenecieron al Templo y se trasladaron al Mar Muerto con la intención de protegerlos. Rachel Elior también afirma que los Esenios fueron introducidos por el historiador Flavio Josefo, mientras que no existe mención alguna de los Esenios en los manuscritos del Mar Muerto; a la vez que no se encuentra testimonio histórico de los Esenios en fuentes hebreas o arameas. Considera atípico que personas que hubiesen coexistido en vida comunitaria de forma parca y frugal –contrario a la ley de la Tora– no aparezcan mencionados en fuentes hebreas o griegas.[15]

La autoría saducea de los rollos del Mar Muerto ha sido refutada por varios expertos,[16] ya que las reglas de Qumran y el Documento de Damasco exigen explícitamente la comunidad de bienes[17] como requisito de ingreso,[18] lo cual era opuesto a las prácticas saduceas. Los qumranitas se designaban como "los pobres", mientras los saduceos pertenecían a la crema de la sociedad rica y aristocrática.[19] Aunque los autores de los rollos encontrados reclaman su origen sacerdotal y por tanto un origen común con los Saduceos, también denuncian que el Templo fue contaminado por la corrupción de los sacerdotes que quedaron allí, por lo cual es imposible que fueran estos últimos al huir quienes hayan preservado los rollos. Durante los años de control saduceo del Templo, del 134 al 76 a. C., durante los gobiernos de Juan Hircano, Aristóbulo I y Alejandro Janneo, los autores de los rollos fueron severamente perseguidos, luego es claro que no eran saduceos sino sus contradictores.[19] La angelología,[16] así como insistencia de los diversos rollos en seguir el calendario solar del libro de los Jubileos y 1 Henoc excluye también la posibilidad de una autoría saducea.

Según The Interpreter’s Dictionary of the Bible, los esenios eran aún más exclusivos que los fariseos y “a veces podían ser más farisaicos que estos mismos”. Sin embargo, mientras los fariseos, para salvar una propiedad, permitían que un sábado se sacara de un pozo a una res accidentada ("vosotros" Mateo 12:11), pero se oponían a curar a las personas en sábado, los esenios en cambio se oponían a rescatar una vaca de un pozo el sábado,[20] pero a la vez si se trataba del accidente de una persona un sábado, exigíann quitarse las ropas y rescatar con ellas a quien fuera que hubiera caído al agua, inmediatamente, el mismo sábado.[21] (Documento de Damasco XI:12-15)

Referencias[editar]

  1. a b c Flavio Josefo, Guerra de los judíos II,7. Barcelona: Ediciones Orbis; volumen I, libro II, parte VII, p.p. 122-126. ISBN 84-7634-100-8
  2. a b Plinio el viejo Historia Natural libro v - 73.
  3. a b Qumran - Centro de una secta judia del periodo del Segundo Templo y los Rollos del Mar Muerto Israel Ministry of Foreing Affairs.
  4. Flavio Josefo, Guerra de los Judíos 5,145.
  5. Documento de Damasco V:24-VI:1
  6. Plinio el Viejo, Historia Natural, 5,73; Flavio Josefo, Guerra de los Judíos II, 7, 2; Filón de Alejandría, Hypothetica 11,1
  7. Guerra de los Judíos 2,8,13
  8. Documento de Damasco VII: 7-8
  9. Documento de Damasco IV:20-V:2.
  10. Ratzinger, Joseph Papa Bendedicto XV (2007) Jesús de Nazaret I:14. The Doubleday Religious Publishing Group. ISBN 978-0-385-52504-6
  11. Ernest Renán: Jesús en su tiempo. Madrid: Palabra, 2004.
  12. Jaubert, Anne (1954) La date de la dernière Cène; Revue de l'histoire des religions 146 (2): 140-173 .
  13. García Martínez, Florentino (editor y traductor); Textos de Qumrán: 40; Editorial Trotta, Madrid, 1992 (6ª edición 2009).
  14. Golb, Norman (1995) Who wrote the Dead Sea scrolls?: The search for the secret of Qumran. New York: Scribner.
  15. Ilani, Ofri (2009). The Essenes, Dead Sea Scroll authors, never existed
  16. a b VanderKam, James C. (2005) "La Comunidad de los Manuscritos del Mar Muerto ¿Esenios o Saduces?"; Hershel Shanks (Ed.) Los Manuscritos del Mar Muerto: 105-124. Barcelona: Paidós.
  17. Regla de la Comunidad 1QS V: 2
  18. Regla de la Comunidad 1QS VI: 19-20, 22.
  19. a b Delcor M; F. García Martínez (1982) Introducción a la literatura esenia de Qumrán: 33. Madrid: Ediciones Cristiandad.
  20. Documento de Damasco (XI:12-15)
  21. 4Q 265, f.1, c.II:6-7.

Referencias bibliográficas[editar]

  • Vidal Manzanares, César (1993, Barcelona). Los esenios y los rollos del Mar Muerto. Martínez-Roca. 
  • Vidal Manzanares, César (1995, Madrid). Los manuscritos del mar muerto. Alianza. ISBN 84-206-4664-4. 
  • Schonfield, Hugh J. (2005, Madrid). El Enigma de los Esenios: los orígenes del cristianismo y el misterio del verdadero maestro. EDAF. ISBN 978-84-414-1618-5. 
  • Vidal Manzanares, César (2006, Barcelona). Jesús y los manuscritos del mar muerto. Planeta. ISBN 84-08-06528-9. 

Véase también[editar]