Enrique Lacordaire

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Henri-Dominique Lacordaire en el convento de Sainte-Sabine en Roma, por Théodore Chassériau (1840), Museo de Louvre.
Lacordaire, ca.1855

Jean-Baptiste Henri Lacordaire O.P. (Recey-sur-Ource, 12 de mayo de 1802-Sorèze, 21 de noviembre de 1861), político, orador y religioso francés.

Biografía[editar]

Abogado de la Universidad de París, se inscribió en el enciclopedismo, pero la lectura de Chateaubriand le llevó de nuevo a la fe (1823). Sacerdote en 1827, entró en contacto con Felicite de Lamennais y formó parte de la redacción de L’Avenir, ("El Porvenir"), junto con Charles de Montalembert. Trazaron un programa sobre el pensamiento social cristiano. L'Avenir tuvo un gran impacto en la opinión pública, abogaba por la renovación de la Iglesia, lo que despertó recelos dentro de los mismos católicos, luego el periódico fue cerrado y reprobado por el Papa Gregorio XVI. Ya que fue puesta en duda la ortodoxia de la revista se sometió a la decisión pontificia y se apartó de Lamennais.

A partir de 1834, se dio a conocer como orador en las conferencias cuaresmales de Nuestra Señora de París. Lacordaire sublimó el romanticismo de su época, supo encontrar la oratoria adecuada para conmover al auditorio que lo escuchaba, en una generación que era escéptica, pero buscaba lo divino y lo humano. El deseaba explicar su pensamiento sobre los derechos, los efectos y las reivindicaciones de los hombres y los pueblos, su pensamiento sobre la libertad, el progreso, el salario y el capital, que para esa época eran las cosas modernas.

Lacordaire consideraba que el cristianismo debe brindar felicidad a los hombres, paz a las naciones y progreso a la humanidad, que la libertad que Cristo trajo al mundo es para la igualdad y la fraternidad.

Lacordaire se puso en contacto con el joven Federico Ozanam, este se interesó en la reincorporación de Lacordaire a la cátedra, a las conferencias, al púlpito. Junto con otros amigos hizo todas las gestiones posibles por su amigo.

El 5 de marzo de 1835, el Padre Lacordaire volvió a hablar desde el púlpito, esta vez en la Catedral de Notre-Dame, con más de 6.000 personas como auditorio, entre ellos Alejandro Dumas, Balzac, Chateaubriand, Lamartine, Montalembert, Ozanam, Victor Hugo, Tocqueville, Ampére, Considerant, Cochín, en fin, la intelectualidad francesa de la época.

Su prédica armonizaba la palabra con la inteligencia, hacía vibrar las fibras espirituales de la intelectualidad, y muchos que no eran católicos iban a nutrirse de la sabiduría de este sacerdote que conmovía con sus palabras. Una síntesis de sus conferencias eran publicados en el periódico El Universo, redactadas por Federico Ozanam. Aquellos que no asistían a las cátedras se mantenían informados por la prensa.

En 1839 recibió en Roma el hábito de santo Domingo y regresó a su patria, donde dedicó los últimos años de su vida a la consolidación de la Orden de Predicadores, logrando restaurar esa orden en francia después de haber estado proscrita por casi 50 años. Durante algún tiempo su labor estuvo dedicada a promover y despertar vocaciones sacerdotales para los Predicadores, orden que dirigió en dos ocasiones.

Junto con Federico Ozanam, el Padre Maret, Charles Coux y otros católicos sociales, el Padre Lacordaire fundó el periódico L’Ere Nouvelle (La Nueva Era), del cual fue su primer Director. En seis días tenían 3.200 suscriptores y llegaron a vender 20.000 ejemplares en las calles.

Los ideales que sustentaron al anterior periódico L'Avenir sirvieron de base y como fermento para la creación de un movimiento político demócrata-cristiano, dirigido por laicos y religiosos, entre ellos se destacaban Federico Ozanam y al Padre Lacordaire. Este movimiento es el pionero y precursor de la actividad política de los cristianos sociales.

El Partido de la Confianza, así se llamó dicho movimiento demócrata cristiano. En su programa defendía la legitimidad de la República, apoyo a los proyectos democráticos del gobierno, llevar representantes cristianos a la Asamblea Nacional Constituyente, además defender la Justicia Social, la Libertad Política y religiosa, así como la familia como base de la sociedad.

En las elecciones de abril de 1848 varios cristianos sociales resultaron electos para integrar la Asamblea Nacional. El Padre Lacordaire, sin presentarse como candidato, salió electo en representación de París, y de Marsella; también resultaron electos Montalembert y Tocqueville, otros católicos sociales. Lacordaire se sentó a la izquierda donde encontró a su ex compañero Lamennais. Unos meses después Lacordaire renunció a su cargo de Diputado, luego también renunció a la dirección del periódico La Nueva Era.

Desde 1848 a 1853 Lacordaire vivió en la Comunidad de la Orden de los Predicadores, en el Convento de Saint Joseph des Carne, luego abandonó París para hacerse cargo del Colegio de Sorense.

Lacordaire fue Miembro de la Academia Francesa, es considerado el mejor orador sagrado de Francia, falleció el 20 de noviembre de 1861.

Su verbo, su pluma y su ejemplo de hombre cristiano comprometido con lo social ha servido de modelo dentro del cristianismo social.

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