El sistema del Dr. Tarr y el profesor Fether

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El sistema del Dr. Tarr y el profesor Fether (The system of Dr. Tarr and Prof. Fether, en inglés) es un relato humorístico del escritor norteamericano Edgar Allan Poe, publicado por primera vez en el periódico Graham's Lady's and Gentleman's Magazine, en el mes de noviembre de 1845.

Argumento[editar]

Dos jóvenes caballeros van de viaje por el mediodía francés. Llegan a las cercanías de un manicomio privado, que suscita la curiosidad de uno de ellos. Su acompañante, que conoce al director de la institución, se aviene a presentarle, y al punto, a consecuencia de su fobia a los lunáticos, se despide. El joven es invitado a entrar por el director, que le informa cumplidamente de todo lo que quiere saber, pero pronto se ve sorprendido por la conducta de unos y otros. Al final, durante el transcurso de la cena, tienen lugar extraordinarios acontecimientos.


El sistema del Dr. Tarr y el Profesor Fether ('tar' en inglés es alquitrán, y 'feather' es pluma) pertenece a la serie de relatos grotescos de Poe, pero, como Los anteojos, presenta ciertos rasgos singulares. Ambos admiten la etiqueta de “cuentos de tesis”, es decir, que hacen pensar que su autor intercaló en los mismos convicciones u opiniones personales sobre cuestiones más o menos extraliterarias; curiosamente, ambos también se encuentran ambientados en Francia y protagonizados por dos pobres incautos.

Si en Los anteojos se recrea una dialéctica romántica-antirromántica, en el que nos ocupa la oposición se entabla entre locura y cordura. A este respecto, es bien sabido que el historial “psiquiátrico” de Poe se remonta muy atrás en el tiempo. Ya en vida, a menudo fue tachado de crápula y borracho por sus enemigos literarios, lo que estuvo cerca alguna vez de meterle en un duelo. Los exagerados contenidos presentes en sus relatos terroríficos, por otra parte, hacían preguntarse a unos y otros si el poeta andaría realmente en sus cabales.

Poe parece reírse de todos en El sistema..., que no supone sino un alarde relativístico. El cuento es en su mayor parte un juego de apariencias e ilusiones. Los locos parecen cuerdos y los cuerdos locos. Los pacientes ingresados en la maison de santé, con el inefable Monsieur Maillard a la cabeza, actúan, al menos en principio, con una afabilidad y un talante de lo más naturales, mientras que los cuerdos, en el clímax del final, se comportan como bestias sanguinarias de las que los locos huyen llenos de pavor.

No es seguro que Poe buscase en realidad otra cosa que un relato fácilmente publicable y que hiciese sonreír a su público lector. En cualquier caso, en contra de las comunes opiniones, como decimos, vertidas tradicionalmente sobre el escritor, demostró, o bien no conocer muy a fondo el tema en sí de su relato (en su ingenua apreciación locura parece consistir simplemente en aquel jocoso desvarío que te hace creer ser otra cosa de lo que eres en realidad, cuando es bien sabido que el asunto presenta algún intríngulis más), o bien buscó parodiar a la propia locura, a la que él, quiérase o no, nunca dejó de cortejar peligrosamente.

El autor, dado el tema que eligió, de haber sido un enajenado, tuvo en su mano la posibilidad de cargar las tintas hasta límites insospechados; quién hubiese reprochado a un lunático literario una conducta similar a la que espanta en el simio enloquecido que aparece en Los asesinatos de la rue Morgue, teniendo en cuenta, además, que Poe no se reprimió lo más mínimo en otros relatos de desvarío como El corazón delator, o El gato negro. Pero tal vez en este caso prefirió, tal y como aparece en el cuento, echar mano del “sistema de la dulzura”, y dejar las cosas en un estadio moderado y más o menos jocoso.