El crepúsculo de los ídolos

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Portada de la primera edición (1889).

El crepúsculo de los ídolos, o cómo se filosofa con el martillo, también traducido como El ocaso de los ídolos o cómo se filosofa a martillazos (título original en alemán: Götzen-Dämmerung oder: Wie man mit dem Hammer philosophirt) es un libro escrito en 1887 por el filósofo alemán Friedrich Nietzsche.

El libro describe en primer término cómo el rito tanto apolíneo y dionisiaco se debaten constantemente en la vida de los seres humanos. Así entonces se tiene un primer acercamiento al comportamiento y la anhelada explicación de los clásicos. Sin embargo las críticas no se harían esperar y los ídolos que habían presidido el pensamiento de muchos intelectuales europeos durante diecinueve siglos, esta vez se veían fuertemente cuestionados por Nietzsche.

Índice

Estructura de la obra [editar]

El llama como primer farsante a Sócrates, porque su lírica enredada y su mayéutica no apoyaban en cierta medida el alcance del conocimiento y en menor medida el apoyo a otros filósofos que pudieran sobresalir como Diógenes. El segundo de los que Nietzsche llama farsantes es Kant, y esta vez no solo toca el espíritu “cristiano” que éste poseía, sino que despotrica sobre la inutilidad del conocimiento y de los planteamientos que el mismo Kant hacía. Por ejemplo tenemos como la “cosa en sí” y la “cosa para sí”, Nietzsche la discute como superflua, y como un aislamiento del ser humano con el conocimiento, pero sin tomar las riendas radicales del mismo, ya que el hecho de no conocer totalmente una cosa, no la separa completamente de querer superarla con un planteamiento como el de lo inalcanzable, sin dejar espacio un poco a la reflexión.

Transmutación de los valores [editar]

En el libro retoma la idea de la transmutación de los valores. Donde algunos ven falsedad, él ve la oportunidad para desestimar afirmaciones que según él afectan la filosofía y que en esa época (y es extraño en una época como el siglo XIX) no veía un avance como tal. Y es cuando decide hablar de los ídolos de este siglo como dogmáticos y no como avances, el problema de la filosofía consistía en su conservación como mera especulación y repetición de lo que otros ya habían hecho, creando toda una serie de doctrinas en torno a ella. La sectarización de la filosofía aparece como problema para el quehacer del filósofo mismo, por lo que se propone aquí una filosofía a martillazos libre de dogmas que permita a la filosofía replantearse y hacer análisis libres del encierro al que la han arrojado los grandes ídolos.

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