Disciplina

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La definición de disciplina en su forma más simple es la coordinación de actitudes, con las cuales se instruye para desarrollar habilidades, o para seguir un determinado código de conducta u "orden". Un ejemplo es la enseñanza de una materia, ciencia o técnica, especialmente la que se enseña en un centro (Docente - asignatura).

A menudo, el término "disciplina" puede tener una connotación negativa. Esto se debe a que la ejecución forzosa de la orden —es decir, la garantía de que las instrucciones se lleven a cabo— puede ser regulada a través de una sanción. También puede significar autodisciplina, en el sentido de "hacerse discípulo de uno mismo", es decir, responder actitudinalmente y en conducta a comprensiones e ideales más altos.

Uso[editar]

Altar romano con la palabra disciplina.

La disciplina significa instruir a una persona o animal a tener un determinado código de conducta u orden. En el campo del desarrollo del niño, la disciplina se refiere a los métodos de formación del carácter y de la enseñanza de auto-control y de un comportamiento aceptable,[1] por ejemplo, enseñar a un niño a lavarse sus manos antes de las comidas. Aquí, lavarse las manos antes de las comidas es un patrón particular de comportamiento, y el niño está siendo disciplinado para adoptar ese patrón. Para la disciplina también da lugar a la palabra disciplinador, lo que denota una persona que impone orden.

Sin embargo, por lo general el término "disciplina" tiene una connotación negativa. Esto se debe a la necesidad de mantener el orden - es decir, que las instrucciones de garantizarlo se lleven a cabo. El orden es a menudo regulado a través del castigo.[2]

Ser disciplinado es entonces, sujeto al contexto, ya sea una virtud (la capacidad de seguir instrucciones en forma correcta) o un eufemismo para el castigo (que también puede ser denominado como "procedimiento disciplinario"). Como sustantivo concreto, la disciplina se refiere a un instrumento de castigo, por ejemplo, en la mortificación de la carne (ver también: flagelación). Este instrumento también se puede aplicar a uno mismo, por ejemplo, en penitencia por no ser lo suficientemente disciplinados.

Una disciplina académica se refiere a un cuerpo de conocimiento que se está dando a - o ha recibido - un discípulo. Entonces, el término puede denotar una "esfera de los conocimientos" en la cual la persona decidió especializarse. En un instituto de enseñanza superior, el término disciplina es a menudo sinónimo de facultad.

La disciplina militar[editar]

La disciplina militar se refiere a la regulación de los comportamientos de los miembros de cualquier militar, que implica reglas que rigen la orientación de los objetivos y el comportamiento dentro y fuera de la institución, incluyendo la socialización de los procesos que ocurren en entrenamiento militar[3] Disciplina Militar: "Disposición mental y estado de adiestramiento tales que provocan obediencia y adecuada conducta uniforme a toda circunstancia." RAG 11. Fuerza Aérea Argentina.

Las reglas de disciplina son más firmes o más laxos en función de la cultura dominante de los militares del país o la institución.[4] Ya en el momento del ejército romano, la disciplina se aplica a través de la justicia militar , pero con recopilaciones más amplias de leyes, como la del Codex Theodosianus, que contenía las disposiciones relativas a la disciplina militar.[5]

La disciplina ha sido una de las palabras no bien entendidas, pues se la considera como una limitación a la libertad, un código de prohibiciones innecesarias y una adhesión a exigencias supuestamente arbitrarias; se entiende como el juzgamiento de las acciones realizadas por el personal militar, juzgamiento que es considerado muy riguroso y especialmente estricto, pero que jamás vulnera los principales y primarios derechos constitucionales y humanos del militar como persona, como ser humano.

En la práctica normalmente, se tiende a confundir a la disciplina con su exteriorización y/o con los medios para satisfacer la obediencia, la subordinación, el respeto al superior, etc., son las manifestaciones de ese cuerpo legal.

Rosario Ortega y Rosario Del Rey (2007) señalan que lo que se entiende como disciplina (desde una versión constructivista-consensualista) se refiere a un sistema de normas que una organización se proporciona a sí mismo. Las cuales se han creado de forma democrática y se han revisado críticamente por todos los miembros de la comunidad. Al disciplinar se instruye a una persona a tener determinado código de conducta u orden. Por otro lado Ortega y Del Rey cuestionan la disciplina dentro de la escuela, ya que es muy distinto porque no llega a ser democrática, a los alumnos no los hacen participes en la elaboración de estas. Lo cual genera que los estudiantes no las reconozcan como obligaciones propias o responsabilidades que tienen que asumir. En el caso de los niños la disciplina ayuda a formar el carácter y a enseñarle el auto-control y comportamientos aceptables.

La disciplina escolar[editar]

La disciplina escolar se refiere a la regulación de los niños y el mantenimiento del orden (reglas) en las escuelas. Estas normas pueden, por ejemplo: definir los estándares esperados de la ropa, la hora normal, el comportamiento social, las tareas, pruebas y la ética de trabajo.

Analizando la naturaleza institucional del aula, podemos establecer de qué manera este espacio está regulado y qué efectos tiene sobre el alumno; así tenemos el modelo de jerarquía piramidal, es decir, una estructura organizada por niveles que va concentrando progresivamente el poder en la cúspide. En éste lugar la autoridad se encarga de establecer, de regular y de fijar los lineamientos de todo otro individuo en los diversos niveles de la pirámide institucional. Cada nivel jerárquico ejerce su poder hacia la base de la pirámide.

Es así como el primer ejecutor de la disciplina en la escuela es el docente, enseguida puede ser el prefecto de sección y en su caso la autoridad del Consejo Disciplinario Escolar. El encargado de la disciplina escolar decide así lo que es correcto y lo que no lo es, pero también encarna la responsabilidad social del adulto ante los niños, que ha de velar por la adecuación de éstos a un orden social que les es ajeno, determinando las consecuencias adecuadas a la falta cometida.

En el pasado la disciplina en las instituciones educativas se lograba a través del miedo, es decir, el uso del castigo, que llegó a ser incluso de tipo físico. Pero con el paso del tiempo esto se dejó atrás, y se prefirió fortalecer las conductas adecuadas que castigar las inapropiadas. En otras palabras, es posible educar sin recurrir al castigo, gracias a que toda persona, por naturaleza quiere aprender siempre y cuando, en este proceso, sea tomado en cuenta su necesidad e interés.

Mucho es lo que se dice acerca de la disciplina, y es lo que el docente, tanto en ejercicio como en formación, debe profundizar de manera tal que pueda establecer pautas en su trabajo como educador y crear su propio criterio. Este criterio debe tomar muy en cuenta el nivel escolar del alumno que es diferente en cada país.

En México, la Ley General de Educación establece tres tipos de educación: básica, media superior y superior.

La educación básica está integrada por tres niveles de acuerdo a la edad de ingreso y egreso de los niños:

  • preescolar (de 3 a 6 años)
  • primaria (de 6 a 12 años)
  • secundaria (de 12 a 15 años)

Es en estos niveles principalmente en donde se desarrollan en las personas las competencias básicas y el pensamiento que los conducirá a lo largo de su vida. De ahí la importancia de establecer una disciplina escolar adecuada en esta etapa de la educación.

En México, en el año 2011, la Secretaría de Educación Pública (SEP) presentó los “Lineamientos Generales del Marco para la Convivencia Escolar en Educación Básica del Distrito Federal”, documento que a partir de entonces sirve como referencia para establecer las conductas esperadas en los alumnos, determinar las faltas y las sanciones que se aplicarán en cada nivel educativo, así como procurar un ambiente de seguridad y orden para la comunidad escolar. Este documento se pretende extender para toda la República Mexicana, así como lo han hecho en otros países.

Habitualmente se produce un desplazamiento muy significativo, ya que la disciplina escolar aparece como tarea primaria, cuando en realidad ésta ha de ser el proceso de enseñanza-aprendizaje. Cada vez más la tarea de disciplinar capta mayor energía, tiempo y dedicación, postergando la misión de la institución hasta tanto no se logre un clima disciplinado, aumentando considerablemente la frustración de los participantes, tanto alumnos como maestros. El sistema termina en un extremo ocasionando deserción, reprobación o violencia.

Frecuentemente el 'sistema disciplinario' tiene deficiencias, y lejos de afrontarlas, determina que los actos de indisciplina se deben a factores individuales y de la constitución psíquica y social de los alumnos.

Sin un orden escolar el aprendizaje es prácticamente imposible: no hay atención sostenida ni concentración en las temáticas y tareas que han de abordarse. Más allá, la indisciplina produce un cierto efecto que distrae tanto a los alumnos como al maestro. Por tanto, la disciplina ha de ser exitosa en el sentido de que debe operar como elemento de contención que abre la posibilidad del pensamiento.

La disciplina en el empleo[editar]

En empresas sindicalizadas, la disciplina puede ser una parte regulada de un acuerdo de negociación colectiva y sujetos a procedimientos de queja.

En materia de empleo del Reino Unido, una audiencia de la disciplina (también conocida como una audiencia disciplinaria) se lleva a cabo por un empleador cuando se alegue que un trabajador ha caído por debajo del nivel exigido en un aspecto relativo a su empleo. Una audiencia de disciplina puede ponerse en marcha con respecto a una cuestión de mala conducta o mal desempeño. El empleador está autorizado a responder a las acusaciones durante la audiencia de la disciplina.

La autodisciplina[editar]

La autodisciplina se refiere a la capacitación o entrenamiento que se da a sí mismo para llevar a cabo una determinada tarea o para adoptar un patrón particular de comportamiento, incluso si uno preferiría estar haciendo otra cosa. Por ejemplo, negarse a sí mismo un placer extravagante con el fin de lograr una escritura más exigente de calidad es una muestra de autodisciplina.

La autodisciplina es, en cierta medida un sustituto de la motivación, cuando uno utiliza la razón para determinar el mejor curso de acción que se opone a los deseos de uno. Comportamiento virtuoso es cuando las motivaciones están alineadas con nuestros objetivos: hacer lo que uno sabe que es mejor y hacerlo con mucho gusto.

Comportamiento Contingente, por el contrario, es cuando uno hace lo que sabe que es lo mejor, pero debe hacerlo oponiéndose a las motivaciones propias.[6] Trasladarse de un comportamiento contingente a un comportamiento virtuoso requiere un entrenamiento y algo de autodisciplina.

La disciplina, por tanto, es parte fundamental de nuestra vida ya que es una cualidad del ser humano, forja carácter y autoestima, nos ayuda a desarrollarnos moral, física y mentalmente, hace a una persona más responsable y educada, ya que implica seriedad, responsabilidad y bienestar común para las personas que la aplican.

Referencias[editar]

  • Becker, Wesley C. (2010). Los padres son maestros. Programa de manejo infantil (en versión en español) (3ª. edición). México: Trillas. p. 200. ISBN 9786071704481. 
  • American Academy of Pediatrics, ed. (5 de mayo 2015). «Stages of Adolescence». Adapted from Caring for Your Teenager. Consultado el 7 de mayo de 2015. 

Notas[editar]

  1. Papalia, DE; Wendkos-Olds, S.; Duskin-Feldman, R. (2006), A Child's World: Infancy through Adolescence (10th ed.), New York: McGraw-Hill
  2. 2. Douglas, Murray A.; Strauss (2007), "Discipline by Parents and Child Psychopathology" , in Felthous, A.; Sass, H., International Handbook of Psychopathology and the Law , New York: Wiley, pp. 1–2 , http://pubpages.unh.edu/~mas2/CP85%20-%20Discipline%20by%20parents-S%2BDoug-Ed%20Book.pdf
  3. Caforio, Giuseppe (2003). Handbook of the sociology of the military. Springer. Springer. pp. 262–63. ISBN 978-0-306-47295-4 . http://books.google.com/books?id=9qJ7dBicsiIC&pg=PA262.
  4. 4.[1] Caforio p
  5. Southern, Pat (2007). The Roman Army: A Social and Institutional History. Oxford UP. Oxford UP. pp. 159. ISBN 978-0-19-532878-3 . http://books.google.com/books?id=b3UHGXny-NwC&pg=PT159.
  6. Fowers, Blaine J. (2008). From Continence to Virtue: Recovering Goodness, Character Unity, and Character Types for Positive Psychology. 18, pp. 629–653.