Cursiva
Tipográficamente, la letra cursiva (o carta, como se conoce en algunos países latinos) es un estilo de escritura cuyas características más comunes son la inclinación de sus letras y la concatenación de las mismas en una palabra; por extensión, se llama cursiva (también itálica o bastardilla) a todo tipo de letra inclinada. Este estilo permite escribir con una mayor velocidad.
Etimología y paleografía[editar]
Lo cierto es que su origen y, por lo tanto, su definición está en la escritura a mano apresurada. De hecho, la palabra «cursiva» proviene de curro (-is, -ere, cucurri, cursum), ‘correr’ en latín, por ser el tipo de letra obtenida al escribir con cierta agilidad. De esta forma, existe una relación de reciprocidad entre las letras de tipo cursivo y la agilidad en su escritura; la escritura ágil «cursiviza» la grafía, y la letra cursiva agiliza la escritura.
Paleográficamente, las letras de tipo cursivo se oponen a las letras caligráficas o redondas, hechas, en teoría, con más detenimiento y más correctamente elaboradas. Por supuesto, eso no quiere decir que la letra cursiva esté hecha de una forma más descuidada o sea menos estética. De hecho, algunas de las letras más complejas y elaboradas son, precisamente, cursivas como el caso de la normal.