Copos de avena

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Copos de avena
Rolled oats.jpg
Valor nutricional por cada 100 g
Energía 380 kcal 1610 kJ
Carbohidratos 67 g
 • Azúcares 1 g
Grasas 6 g
Proteínas 16 g
Tiamina (Vit. B1) 0.7 mg (54%)
Vitamina E 0.7 mg (5%)
Hierro 4 mg (32%)
Fósforo 474 mg (68%)
β-glucanos (fibra soluble)*  4 g
% CDR diaria para adultos.
Fuente: Morton 1987

Los copos de avena fueron pensados inicialmente como cereales de desayuno y, hoy en día, es la forma más habitual de consumo humano de avena.

Producción[editar]

La avena, como los demás cereales, tiene una dura cáscara exterior no comestible denominada gluma que se debe retirar para que el grano se pueda destinar a alimentación. Una vez eliminada la gluma, el grano todavía queda protegido por el salvado.

Este cereal contiene entre dos y cinco veces más grasas que el trigo, principalmente en el salvado y en el endospermo. Además, contiene grandes cantidades de una enzima capaz de digerir esas grasas, lo que hace que el grano de avena se enrancie rápidamente. Por este motivo, el procesamiento del grano de avena requiere con un ligero tostado a baja temperatura. Este tratamiento térmico inactiva las enzimas evitando el deterioro rápido del producto y otorga al grano parte de su característico sabor. Además, este paso desnaturaliza las proteínas de reserva y las hace menos solubles, dando al grano más integridad durante la cocción.

A continuación, el grano tostado se expone al vapor para ablandarlo y hacerlo maleable, y después se prensa entre rodillos para aplanarlo y que así reabsorba rápidamente el agua durante la cocción o el simple remojo. Cuanto más finos se prensen los granos, más rápidamente se rehidratan: los copos de avena normal tienen 0,8 mm de grosor; la avena de "cocción rápida" aproximadamente 0,4 mm, y la "instantánea" es todavía más delgada.[1]

Referencias[editar]

  1. McGee, H. (2008): La cocina y los alimentos. Ed. Debate, Barcelona.