Concilio Quinisexto

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El Concilio Quinisexto, también conocido como Segundo Concilio Trullano,[1] fue convocado por el emperador Justiniano II, el año 692 en Constantinopla. Se llamó quinisexto por ser un complemento de los anteriores concilios quinto y sexto: el II y III concilios de Constantinopla. Es el cuarto Concilio de Constantinopla, aunque la Iglesia Romana utiliza dicho nombre para designar al sexto concilio celebrado en Constantinopla, dado que no reconoce ni este cuarto concilio del año 692, (que sí es importante para la Iglesia Ortodoxa pues contiene la parte principal para su derecho canónico) ni tampoco reconocerá el quinto del año 754.

Moneda con la efigie de Cristo y de Justiniano.

Historia y contexto[editar]

Justiniano II fue un príncipe muy creyente. En las inscripciones numismáticas se atribuía el nombre de servus Cristi «siervo de Cristo», y fue el primero de los emperadores bizantinos en grabar la efigie de Cristo en el reverso de las monedas. También se distinguió por perseguir a los maniqueos.

Durante su reinado se celebró un concilio (años 691/2), en el que se completaron las decisiones dogmáticas de los dos concilios ecuménicos anteriores, el quinto del año 553 y el sexto del año 680/1, con una amplia serie de cánones, siendo por ello conocido con el nombre de Quinisextum, aunque también es llamado Concilio Trullano II, por el lugar donde se celebraban las sesiones: la sala cupulada o sala trullos, del palacio imperial de Constantinopla.

En el fondo, es un concilio oriental, sin representantes de occidente ni delegados papales. El papa Sergio I (687-701) no lo reconoció, y cuando lo llevaron preso a Bizancio, el pueblo romano no lo permitió, pero sus sucesores fueron deportados a Bizancio. El emperador, contrariado, decidió no auxiliar a los romanos cuando los longobardos quisieron invadir Italia.

Temas tratados[editar]

En este Concilio se trataron cuestiones disciplinares, pues en los anteriores sólo se habían tratado temas dogmáticos: se habían condenado los Tres Capítulos y el monotelismo.

Se confirmó el canon 28º del Concilio de Calcedonia sobre el rango eclesiástico de las ciudades y el papel del emperador (no aprobado por el papa); se desprecia la práctica del celibato de los presbíteros (sólo lo practicaban los monjes; por eso, los obispos eran monjes); se prohibió el consumo de sangre, el ayuno del sábado de Cuaresma y representar a Jesús como un cordero.

Se ratificaron 102 cánones y las decisiones de los anteriores Concilios Ecuménicos. Se sancionaron los denominados «85 Cánones Apostólicos» y se aprobaron las decisiones disciplinarias de varios Concilios regionales. Se añadieron una serie de cánones a los ya existentes. El Concilio Quinisexto fijó el fundamento de la Ley Canónica Ortodoxa.[2]

En uno de ellos aparecen las autoridades canónicas antiguas que deben ser seguidas. Es la parte disciplinar de los concilios precedentes. El objetivo principal es legislar oriente y reconoce matrimonio de clérigos. Aunque defendía Roma ponía en segundo lugar a Alejandría.

Aceptación[editar]

Es reconocido por la Iglesia Ortodoxa y contiene la parte principal para su derecho canónico. En oriente se considera que es la continuación de Concilio de Constantinopla III o culmen de los concilios ecuménicos quinto y sexto: «quinisext» o «quintosexto», por los cánones disciplinares. El séptimo concilio ecuménico reconocido por la Iglesia Oriental es el Concilio de Nicea II, convocado en el año 787.

La Iglesia Católica Apostólica Romana sigue sin reconocer el Concilio Quinisexto, y lo denomina también synodus erratica. Es ecuménico, pero fue omitido de la lista, por encontrar la jerarquía de Roma discrepancias con algunos de sus cánones.

Notas[editar]

  1. El Tercer Concilio de Constantinopla también es denominado: Primer Concilio Trullano, Concilio Trullano, o Concilio Trulano.
  2. «Los Siete Concilios Ecuménicos».

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]