Combate naval del Buceo

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Combate naval del Buceo
Guerra de Independencia de la Argentina
Fecha 14-17 de mayo de 1814
Lugar Puerto del Buceo (Montevideo, Uruguay)
Resultado Victoria patriota
Beligerantes
Bandera Argentina.png Provincias Unidas del Río de la Plata Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg Imperio español
Comandantes
Guillermo Brown Miguel de la Sierra
Fuerzas en combate
8 buques
147 cañones
1400 hombres
11 buques
155 cañones
1200 hombres
Bajas
Desconocidas[1]
3 buques capturados
2 incendiados
100 muertos y heridos
450 prisioneros

La Batalla naval del Buceo, parte de la Campaña Naval de 1814, se desarrolló entre el 14 y 17 de mayo de 1814 y enfrentó a la flota española al mando del Comandante del Apostadero de Montevideo el capitán de navío Miguel de la Sierra y la fulminante escuadrilla formada por el gobierno revolucionario de Buenos Aires que comandaba Guillermo Brown. Dicha batalla se libró en el Puerto del Buceo ubicado actualmente en Montevideo, Uruguay, y resultó en una completa victoria para el gobierno revolucionario bonaerense y en el pronto fin de la dominación española sobre la totalidad de la Provincia Oriental (actual territorio de Uruguay).

Antecedentes[editar]

Brown (óleo de F.Goulu, 1825).

La ciudad de Montevideo se encontraba bajo sitio terrestre desde el 20 de octubre de 1812, por lo que las posibilidades de supervivencia de la ciudad dependían en gran parte del mantenimiento del tránsito marítimo.

La flota de guerra realista que se encontraba en Montevideo, había sido siempre superior a las fuerzas navales porteñas, pero había comenzado, por entonces, a sufrir quebrantos. A excepción de la división ligera de Romarate,y del queche Hiena (que había sido recién acondicionado tras su captura por los españoles en el Río Negro) no había en Montevideo una verdadera escuadra. Las unidades nominadas como corbetas eran auténticas potalas faltas de todo y peor era aún el caso de las fragatas mercantes.La mayoría de los tripulantes de la supuesta escuadra española,jamás habían pisado barco alguno, teniendo que luchar contra los barcos insurgentes en su primer día de mar.

La nueva flotilla bonaerense, organizada a merced de los esfuerzos del ministro de Hacienda, don Juan Larrea y al auxilio pecuniario del norteamericano Guillermo Pío White, cuyo jefe era el irlandés Guillermo Brown, iba en cambio creciendo en poderío y eficacia.


En el mes de marzo, Brown fracasó en el primer encuentro frente a la Isla Martín García, con el capitán español Jacinto de Romarate, pero este no pudo sacar provecho de la victoria por falta de recursos (ausencia de pólvora y balas), mientras que Brown en una maniobra audaz e inesperada volvía al ataque y, en un rápido desembarco recuperaba la isla, forzaba a la división de Romarate a internarse en el Río Uruguay separándolo de la fuerza de Montevideo. Los insurgentes perdieron en este encuentro una goleta varada en la propia isla y la fragata Hércules que también varó (aunque pudo retirarse) fue duramente atacada a metralla por los buques españoles y por una batería en tierra que habían realizado desembarcando cañones.La Hércules sufrió unas 100 bajas entre muertos y heridos.

Unas gestiones de Fernando Otorgués, hicieron que las naves regentistas zarparan desde Montevideo rumbo a Soriano, por lo cual dejaban a Montevideo desprotegida ante cualquier ataque naval, lo que aprovechó Guillermo Brown para bloquear el puerto de Montevideo el 20 de abril, dejando a la plaza desabastecida tanto por tierra como por mar. Luego de eso, la escuadra regentista que se encontraba rumbo a Soriano, se enteró del bloqueo por parte de Brown, y no vaciló en volver a Montevideo, para presentar batalla a los juntistas. El 14 de mayo regresaron los regentistas al Puerto de Montevideo.

Naves de la Batalla[editar]

Montevideo.

La escuadra española contaba con 11 barcos de guerra, 155 cañones y 1.180 tripulantes; Brown tenía a su mando 8 buques, 147 cañones y 1.252 combatientes.

Transcurso de la Batalla[editar]

Si bien el número de navíos era parejo, los realistas carecían desde hacía tiempo de tripulantes y oficiales bien entrenados, debiendo proceder a la leva de prisioneros, soldados o ciudadanos en general sin ningún entrenamiento marinero. Mientras que el Cabildo de Montevideo era de la opinión de presentar batalla, los comandantes militares en su mayoría eran contrarios, dando como justificación lo antes expuesto. Finalmente una votación decidió la salida.

Sin Romarate, con mucho su mejor comandante por táctica y valor, debía tomar el mando el capitán de fragata José Primo de Rivera y Ortiz de Pinedo, responsable del Tercer bombardeo de Buenos Aires (1812) y quien no comprometiera apoyo alguno a Romarate por temor a enfrentar a Brown. No obstante Primo de Rivera dio constante parte de enfermo para excusarse por lo que el mismo Comandante del Apostadero debió hacerse cargo tanto de la instrucción como de la operación.

La sitiada población de Montevideo siguió parte del combate desde las azoteas. Los revolucionarios bloqueaban el puerto de Montevideo cuando fueron atacados por los españoles. Brown ordenó retirarse hacia el Buceo para eludir el fuego de artillería de los sitiados, y presentó batalla, navegando hacia el Este. Brown, quien dirigió gran parte del combate herido en una pierna por el retroceso de un cañón, consiguió capturar un bergantín y dos corbetas enemigas y forzar la huida de los restantes barcos. El 17 por la mañana entró al puerto de Montevideo, en precipitada fuga, la corbeta Mercurio, perseguida por el buque insignia de Brown, el Hércules. Según explica Brown, la escuadra que zarpó del puerto montevideano era superior a la suya y por ello se propuso “no empeñar inmediatamente la acción, sino darla a una distancia regular de Montevideo”. Lo consiguió con muy pocas perdidas por medio de “un falso ataque que sostuvo principalmente la fragata Hércules”. Luego Primo de Rivera (almirante español), prevalecido de pequeñas ventajas iniciales, hizo rumbo al Este, y “como por la tarde cambiase el viento, me halle en proposición de cortarle su retirada a la que se manifiesta muy inclinado”. “El queche Hiena, que estaba a la cabeza de la escuadra estuvo al tiro de fusil de la Hércules, mas aprovechándose de su mando, después de haber recibido dos andadas a metralla de bala, se largo y separo de sus compañeros. En él se descubrirá el distintivo del Jefe, y no obstante eso, se complacía en huir”

En efecto, Sierra abandonó la batalla. En declaraciones posteriores durante el juicio seguido en España a los marinos (exceptuado Romarate), la defensa del capitán de navío José de Posadas, segundo de Sierra en los hechos del Buceo indica que él abandonó al Hiena por no haber entendido las señales del insignia para que el resto de la escuadra siguiera su estela al sur del banco Inglés, rompiendo contacto con el enemigo. Efectivamente, los realistas carecían entre otras cosas de un sistema de señales y por ende de una eficaz directiva táctica, por lo que es factible que la retirada de Sierra no fuera en principio por cobardía sino por una decisión de retirarse no comprendida por su flota, lo que no obsta que volviera sobre la marcha al no verse acompañado.

Conclusión[editar]

La batalla culminó con 500 realistas capturados, más los muertos en batalla y 2 barcos quemados más los 3 capturados. La victoria de Buceo dejó a las autoridades coloniales de Montevideo totalmente aisladas y sin posibilidades de abastecerse. La rendición era inevitable.

Referencias[editar]

  1. Bajas desconocidas, pero teniendo en cuenta que solo en la voladura del bergantín Cisne ya hubo 20 muertos entre los rioplatenses

Bibliografía[editar]

  • Carranza, Ángel Justiniano, Campañas Navales de la República Argentina, Volumen I - Tomos 1 y 2, Secretaria de Estado de Marina, 1962.
  • Carranza, Ángel Justiniano, Campañas Navales de la República Argentina, Volumen III - Notas a los Tomos 1 y 2, Secretaria de Estado de Marina, 1962

Enlaces externos[editar]