Charrismo sindical

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En México se bautizó como charrismo sindical al fenómeno de la alianza entre los líderes sindicales y el aparato gubernamental y patronal, en recuerdo de un caso paradigmático de supeditación y entreguismo de la lucha obrera por parte de sus dirigentes.


Historia del concepto[editar]

Durante el sexenio del presidente Miguel Alemán (1946-1952) se buscó impulsar desde el gobierno, un proceso de industrialización con la ayuda de la iniciativa privada nacional y extranjera. Para ello fue necesario garantizar un panorama de "estabilidad" para los posibles inversionistas, lo que significaba controlar las demandas de los trabajadores en general.

El mecanismo ideal para ello fue el corporativismo, que impulsado desde el gobierno "izquierdista" del general Lázaro Cárdenas del Río, supeditó el movimiento obrero a la estructura burocrática del grupo hegemónico en el poder, mismo que a la larga conformaría el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Así pues, dentro del programa de industrialización alemanista, no tenían cabida los sindicatos independientes, mismos que representaban un obstáculo para la clase política y la económica en ascenso. Tal fue el caso de los sindicatos de la minería, del petróleo y del ferrocarril, que rompiendo con la sumisión de la ya para entonces corrompida Confederación de Trabajadores de México (CTM), intentaron formar hacia 1948 una agrupación sindical distinta.

Luis Gómez Z. y Valentín Campa del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana (STFRM) impulsaron decididamente esta iniciativa. Sin embargo el entonces Secretario General del mismo sindicato, Jesús Díaz de León (apodado "el charro" por su afición al jaripeo y los caballos), leal al gobierno, demandó a los primeros por un desfalco de 200 mil pesos, como una estrategia de desprestigio y hostigamiento hacia ellos y su seguidores. Ante tal situación los comités Ejecutivo General y General de Vigilancia y Fiscalización suspendieron a Díaz de León.[1]

Al poco tiempo, comenzaron las detenciones; miembros del ejército y la policía ocuparon las oficinas del sindicato en la capital, y el 26 de octubre Luis Gómez Z., es encarcelado. Un día después, en medio del hostigamiento y la persecución, Díaz de León es reinstalado como Secretario General, y casi inmediatamente comienzan a constituirse con la ayuda del gobierno, comités seccionales "charros" afines a éste.

Referencias[editar]