Castillo de Miranda (Zaragoza)

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Castillo de Miranda
Bien de Interés Cultural
Patrimonio histórico de España
Castillo de Miranda.jpg
Declaración Decreto de 22 de abril de 1949
Figura de protección Monumento
Coordenadas 41°42′35″N 0°55′46″O / 41.70972222, -0.92944444Coordenadas: 41°42′35″N 0°55′46″O / 41.70972222, -0.92944444
Ubicación Juslibol, (Zaragoza)
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El Castillo de Miranda es una fortaleza medieval española situada en el extremo Sudeste del cabezo de Miranda, a unos 4 km desde Juslibol (al Norte de Zaragoza). El entorno en el que se encuentra el castillo es muy singular, ya que el escarpe, sus lomas de yesos, cortados y vales constituyen uno de los elementos más destacables del paisaje zaragozano, siendo el eje vertebrador del mismo el río Ebro. Este entorno supone una barrera natural entre dos paisajes completamente diferentes: por un lado el Ebro y los sotos fluviales, y por otro lado la estepa desértica. El castillo de Miranda se construyó en una ubicación de enorme valor estratégico, aprovechando las características que el escarpe le brindaba: control sobre gran parte de la vega del Ebro a su paso por Zaragoza y protección frente a las frecuentes riadas e inundaciones, que con los siglos han ido moldeando el valle.[1]

Es la más elaborada de las fortalezas menores que se conservan en las cercanías de Zaragoza.

Las demás fortificaciones del escarpe zaragozano (Juslibol, Alfocea, Sobradiel, El Castellar, Santa Inés y Pola) también se construyeron aprovechando estas características, situándose en puntos críticos desde el punto de vista militar (como barrancos, vados en el río etc.). Estas son fortalezas que deben ser estudiadas como partes de una línea defensiva que llegó a abarcar más de 20 Km. a lo largo del escarpe, establecida en el contexto de la Reconquista del valle del Ebro (siglos XI y XII).

Historia[editar]

Orígenes[editar]

Ruinas del antiguo pueblo sedetano de Miranda.

El primer asentamiento conocido en el Cabezo de Miranda consistió en el centro urbano de una pequeña comunidad de la I Edad del Hierro, según reveló el hallazgo de cerámicas pulidas, con perfiles característicos. Sobre este primer poblado se encontraron también los restos de otras ocupaciones de características ibéricas, según pareció confirmar el hallazgo de cerámicas a torno rápido decoradas con bandas marrones, y algunas monedas de bronce con letreros ibéricos. Las excavaciones que tuvieron lugar en 1971 revelaron la existencia de murallas de cuatro metros de espesor construidas en sillarejo, y una ordenación urbanística moderna que en total cubre unos 6.000 m². Se piensa que pudo ser uno de los poblados que componían el complejo de la civitas Salluiensis, la antigua Salduie de los sedetanos.[2]

Planta de la basílica de Miranda

El poblado, que delimitaba la frontera entre sedetanos y vascones, llegó por lo menos hasta tiempos de César Augusto, ya que se halló también terra sigillata en abundancia, así como los restos de un edificio basilical de corte clásico. El poblado, desaparecido su valor estratégico, debió ser abandonado ante la creciente competencia de Caesaraugusta.[3]

Edad Media[editar]

Pudo volver a ser habitado por los musulmanes en la Alta Edad Media. De ser así, los musulmanes debieron ser los constructores de un primer castillo en el cabezo, que más tarde, tras las campañas de Pedro I de Aragón entre los siglos XI y XII, los cristianos fortificarían como parte de le estrategia de reconquista del valle del Ebro y Saraqusta (actual Zaragoza). También se baraja la posibilidad de que la antigua basílica hubiese funcionado como mezquita rural durante este tiempo.[4]

A unos pocos kilómetros hacia el Este del Cabezo de Miranda existía un lugar conocido por los musulmanes como Mezi Meeger, situado directamente al Norte de Saraqusta. Pedro I conquistó esta zona en 1101 y cambió su nombre por el actual: Juslibol, que derivaba del grito de guerra de los cruzados "Deus lo vol" (Dios lo quiere). De esta época datan los restos de la fortaleza situada en lo alto de Juslibol conocida popularmente como Picote de San Martín, también de construcción musulmana y fortificada por los cristianos. De esta forma se constituyó una línea defensiva que abarcaría desde el Castillo de Pola (Remolinos) hasta el castillo de Juslibol. En este contexto Miranda se constituyó como una fortaleza de carácter ofensivo, ya que, junto con El Castellar y Juslibol, supondría uno de los principales focos desde los cuales se coordinaría la arremetida contra Saraqusta.

Saraqusta fue tomada el 18 de diciembre de 1118 por Alfonso I El Batallador, quien en 1134 entregó la población de Miranda a los Garcés, y más tarde, en 1160 pasó al entonces obispado de Zaragoza por donación de Ramón Berenguer IV. Podría decirse que el castillo de Miranda, desaparecido su valor militar, se convirtió en una fortaleza de carácter señorial. En el siglo XIII Miranda alcanzó su máximo apogeo, ya que llegó a disponer de parroquia y una antigua basílica romana convertida en iglesia. Volvió a manos de la corona, hasta que en 1323 Jaime II lo vendió al arzobispado de Zaragoza. A partir de entonces desaparece toda documentación sobre el pueblo y el castillo, lo que parece indicar que se produjo de nuevo su abandono, probablemente determinado por los cambios demográficos debidos en gran parte a la peste negra (antes de 1495 en todo caso, ya que en este año se realizó un importante censo en Aragón).

Siglos posteriores[editar]

En un momento indeterminado el castillo se convirtió en ermita ("Ermita de la Virgen de Miranda", según consta en el Diccionario de Madoz), agregada a la parroquia de Juslibol. Esta ermita siguió en uso hasta mediados del siglo XIX.[5] Desde entonces el castillo ha estado abandonado.

Actualmente[editar]

Lo que más ha deteriorado el castillo en los últimos tiempos ha sido el expolio y el vandalismo de las ruinas. Desde los años 70 se encuentra en los límites del campo de maniobras de San Gregorio, llegando a constituir una zona de prácticas militares y pruebas de tiro.

El castillo de Miranda es actualmente otro caso más de patrimonio histórico aragonés en peligro.

Debido a su cercanía al espacio natural del Galacho de Juslibol las ruinas del castillo de Miranda han adquirido cierto atractivo por su localización y las vistas que ofrecen del entorno.[6]

Descripción de la fortaleza[editar]

Está protegido en la parte Noroeste por un foso artificial de hasta 15 m de anchura y más de 10 de profundidad en algunos puntos. El lado suroeste de la colina se modificó eliminando una parte de la misma, formando un escarpe a modo de zócalo que aumentaba en varios metros la verticalidad del muro. La fortaleza, de planta irregular y adaptada a las condiciones del terreno, dispone de un camino de acceso por la cara Noreste defendido por una torre albarrana maciza de planta rectangular, muy inclinada (y con peligro de desplome) construida como todo el conjunto con encofrado de mortero de yeso y piedras irregulares (se observa un refuerzo de ladrillo en la base, probablemente de cuando el castillo funcionó como ermita).

La puerta, muy desfigurada, aparece delante del foso, en la esquina Norte, y da acceso a un camino que asciende en zig-zag hasta la parte superior, dividida artificialmente en dos niveles:

Restos de la ermita de Miranda, con la hornacina de la Virgen al fondo

La parte inferior, en la que se construyó un pabellón de planta rectangular que pudo tener varios pisos, reforzado con pilastras, y la torre principal, separada del anterior por un estrecho corredor que lleva al nivel superior de la fortaleza. En el nivel inferior de la torre principal estuvo la puerta de la ermita, orientada al Norte, y en el muro suroriental se dispuso una hornacina. Actualmente la torre presenta los restos de un tejado a dos aguas, en su momento recubierto de tejas que hoy aparecen diseminadas por el suelo. También parece haber aspilleras que han sido completamente tapiadas.

La parte superior, a la que se llega por el corredor. Está ocupada por el aljibe, actualmente lleno de tierra, además de un espacio abierto a modo de patio de armas o terraza con excelentes vistas a la vega del Ebro. La muralla que delimita la terraza ha perdido su altura, pero su trazado está bien conservado y todavía quedan vestigios de un contrafuerte en el lado Sur. La torre principal, que ha perdido casi la mitad del perímetro rectangular (probablemente destruida por intervención directa del Ejército para facilitar la vigilancia de las ruinas), tuvo en su momento dos plantas separadas por una bóveda de cañón de ladrillo parcialmente conservada (que actualmente se está desprendiendo). En el lado Este del segundo piso la torre dispone de una abertura elevada compuesta por un arco ojival de gran tamaño, que en el pasado funcionó como campanario de la ermita. Al parecer, la campana fue perdida durante la década de los 60, probablemente por expolio. A este segundo piso se accedía por una puerta en el muro Suroeste provista de arco ligeramente apuntado de finas dovelas de alabastro labrado, que conserva un remate muy alterado con dos hastiales en los lados cortos preparados para un tejado de dos aguas. Esta torre, probablemente bajomedieval, se elevó a base de tableros de encofrado de 0'80 x 1'20 m, sin agujeros pasantes para los gatos de las hormas. En el extremo más oriental del castillo, a modo de espolón al borde del precipicio, se hallan los restos de una estructura que debió perderse al ceder el escarpe hace mucho tiempo.

En la ladera del cerro, al pie del castillo, se construyó una cámara subterránea de grandes dimensiones excavada en la roca (alcanza casi 5 metros de altura). En las últimas décadas se han acumulado escombros y tierra en el interior de la estancia, elevando el suelo unos 2 metros respecto al suelo original, sepultando el arco de una puerta de la que solamente sobresale la parte superior y obstruyendo por completo el acceso que lleva a la salida de escape al río, que todavía puede verse y que todavía era transitable hasta la década de los 60. Actualmente los recintos subterráneos del castillo se hallan extremadamente deteriorados y vandalizados (pintadas, basura, suciedad, etc.), al igual que el resto del castillo.[7] [8]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. http://www.aragon.es/estaticos/GobiernoAragon/Departamentos/PoliticaTerritorialJusticiaInterior/Areas/01_Ordenacion_territorio/05_Publicaciones/01_Coleccion_Territorio/36_Zaragoza/35_60.pdf
  2. Fatás, G.:«Excavaciones en Castillo de Miranda»; Noticiario Arqueológico Hispánico, Madrid, 1972.
  3. Fatás, G.: «Un poblado zaragozano que perdura hasta el Imperio»; Estudios, I, Zaragoza, 1972, pp. 155-163.
  4. Asensio Estéban, J.A.: «El edificio de planta basilical del cabezo de Miranda de Juslibol (Zaragoza)»; SALDVIE n.º3 2003, pp. 213-241
  5. http://www.diccionariomadoz.org/
  6. http://www.zaragoza.es/ciudad/medioambiente/espacios/galacho/
  7. GUITART, C. (1986): Castillos de Aragón, 2 volúmenes, Zaragoza.
  8. GUITART, C. (1988): Castillos de Aragón, vol.3, Zaragoza.