Carlos Nakatani

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Carlos Nakatani (Ciudad de México 1934 – Ciudad de México, 2 de febrero de 2004) fue un pintor, escultor, cineasta y escritor; el hijo de un inmigrante mexicano de origen japonés, conocido por su invención de una botana simplemente conocida como "Cacahuates japoneses" en la ciudad de México. Nakatani es mejor conocido por sus pinturas, las cuales mezclan influencias mexicanas y japonesas, como parte de una generación de artistas que rompió con el arte mexicano establecido desde el siglo XX. A pesar de ser huraño, ganó un gran número de reconocimientos por su trabajo y fue un miembro del Salón de la Plástica Mexicana.

Vida[editar]

Carlos Nakatani nació en el Centro Histórico de la Ciudad de México en 1934. Hijo de una madre mexicana y Yoshio Nakatani, quien inmigró a México.[1] [2] Su padre hizo su fortuna con la invención de una botana llamada "cacahuates japoneses", los cuales originalmente vendía en el Mercado de la Merced y después estableció la compañía Nipon. Estos cacahuates permanecen populares en la capital mexicana hasta hoy.[3] [4] Mientras valoraba su herencia latina a través de su vida al disfrutar de la vida nocturna de la capital desde los 1950s a 1970s y leyendo autores latino americanos como José Lezama Lima, fue mayormente influido por su herencia asiática.[5]

Nakatani era llamado “hermanito” por sus compañeros artistas, especialmente Gilberto Aceves Navarro.[1] Era muy huraño y ascético, comía solo lo que necesitaba para vivir y compraba muy poco.[3] Se casó con Mercedes Martínez con quien tuvo dos hijas, Mayra, una vendedora de arte y Karla, una actriz.[1] [4]

Nakatani murió el 2 de febrero de 2004 a la edad de 70 años después de sufrir un ataque cardiaco en su hogar.[2] [3] Tres semanas antes de esto, él predijo su muerte diciéndole a Gilberto Navarro.[1] [4] Karla le dedicó a una actuación teatral después de su muerte.[4]

Carrera[editar]

La carrera artística de Nakatani incluyó cinematografía y literatura junto con las artes visuales. Poco antes de que iniciara como pintor, creó una película en blanco y negro. En 1967 scribió y dirigió un drama acerca de su padre "Yoshio".[5] Sus otros trabajos cinematográficos incluyen “Una próxima luna” en 1965 y La excursión, estelarizando a Graciela Lara, José Luis Loman, Rocío Lance, Rafael Espinosa, Rubén Islas y Marta Aura.[1] [6]

Escribió dos novelas. “Papá extranjero” es acerca de su relación con su padre. La otra novela consiste de 400 poemas y manuscritos que narran la vida de Mozart.[1] [4]

Sin embargo, Nakatani es mejor conocido por su pintura.[3] Desde 1956 a 1992, exhibió su trabajo individualmente y colectivamente en México, los Estados Unidos, Cuba, Guatemala, Francia, Yugoslavia, Suiza, Australia, Nueva Zelanda y otros países. Su trabajo puede ser encontrado en las colecciones permanentes del Palacio de Bellas Artes y la Biblioteca Nacional de Francia.[2] Al momento de su muerte, estaba trabajando en una serie de ochenta pinturas que serían exhibidas en el museo José Luis Cuevas en la Ciudad de México. Solo dieciséis de éstas fueron terminadas e incluidas en una retrospectiva llevada a cabo en el mismo museo nueve meses después de su fallecimiento bajo el título de “Tanta melancolía”.[2] [3] Ha tenido una exhibición mayor póstuma en el Museo Universitario del Chopo en la Ciudad de México como parte de una exhibición de artistas japoneses mexicanos y artistas japoneses en México.[7]

Sus premios incluyen el Salón Nacional de Grabado de la Plástica Mexicana en 1976, el Premio Salvatore Rosa en grabado y acuarelas y el premio L’Arengario en Roma.[2] También era un miembro del Salón de la Plástica Mexicana.[8]

Trabajo artístico[editar]

Nakatani fue un pintor, escultor y cinematógrafo conocido por su uso del color.[2] El trabajo de Nakatani es clasificado junto con el de la Generación de la Ruptura ya que rompía con las tradiciones establecidas en la primera mitad del siglo XX.[5] Él fue casi autodidacta. Originalmente usó pigmentos a base de agua y luego cambió a usar óleos.[2]

Su arte fue caracterizado por su delicadez, sobriedad y sutileza de acuerdo con la crítica de arte Teresa del Conde, mezclando influencias japonesas y mexicanas.[1] Su trabajo muestra influencia del paisaje japonés y otras pinturas asiáticas. Sus pinturas frecuentemente tenían espacios grandes y vacíos con colores tranquilos, contenían también, pocas formas humanas, aunque la humanidad es sugerida a través de sus representaciones de la naturaleza.[2]

Referencias[editar]

  1. a b c d e f g Patricia Cordero (Febrero 4, 2004). «Muere artista de 'la Ruptura'». Monterrey: El Norte. p. 3. 
  2. a b c d e f g h Carlos Paul (Febrero 4, 2004). «Falleció Carlos Nakatani, uno de los más refinados coloristas del siglo XX». Ciudad de México: La Jornada. Consultado el Octubre 21, 2012. 
  3. a b c d e Maria Eugenia Sevilla (Septiembre 29, 2004). «Llenan amigos 'vacios' en lienzos de Nakatani». Ciudad de México: Reforma. p. 5. 
  4. a b c d e Patricia Cordero (Febrero 4, 2004). «Dan el ultimo adios a solitario de La Ruptura». Ciudad de México: Reforma. p. 3. 
  5. a b c Mercedes Iturbe (Octubre 24, 2004). «Dialogo postumo con el padre». Ciudad de México: Reforma. p. 6. 
  6. «La Excursion». Theiopolis. Consultado el Octubre 21, 2012.
  7. Merry MacMasters (Febrero 13, 2011). «México, espacio libre de creación para artistas japoneses: Hagino». Ciudad de México: La Jornada. p. 2. Consultado el Octubre 21, 2012. 
  8. «Miembros del Salón». Ciudad de México: Salón de la Plástica Mexicana. Consultado el 21 de octubre de 2012.