Batalla de Vilcapugio

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Batalla de Vilcapugio
Guerra de la Independencia Argentina/Guerra de la Independencia de Bolivia
Plano Vilcapugio.jpg
Antiguo plano de la batalla.
(La anchura del terreno retratado es de unos 50 km).

Fecha 1 de octubre de 1813
Lugar Vilcapugio, Departamento de Oruro, Bolivia
Coordenadas 19°2′38″S 66°32′19″O / -19.04389, -66.53861Coordenadas: 19°2′38″S 66°32′19″O / -19.04389, -66.53861
Resultado Victoria realista
Beligerantes
Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg Imperio español Bandera Argentina.png Provincias Unidas del Río de la Plata[1]
Comandantes
Joaquín de la Pezuela Manuel Belgrano
Fuerzas en combate
4000 hombres y 12 cañones[2] 3500 a 3600 soldados y 14 piezas de artillería[2] [3]
Bajas
153 muertos
260 heridos
600 muertos
1000 heridos
100 prisioneros

La Batalla de Vilcapugio (en idioma quechua, ‘pozo santo’) fue una contienda en el marco de la Guerra de Independencia de la Argentina, en la Campaña del Alto Perú, en la que las tropas al mando del general Manuel Belgrano fueron derrotadas por las tropas realistas comandadas por Joaquín de la Pezuela, el 1 de octubre de 1813.

Retrato de Joaquín de la Pezuela (1761-1830).
Retrato de Manuel Belgrano (1770-1820).

La campaña se había reanudado luego de los triunfos del Ejército del Norte en las batallas de Tucumán y Salta, a instancias del gobierno de Buenos Aires. Belgrano, por entonces ya enfermo de paludismo, y con dificultades para abastecer el ejército a su mando con muchos reclutas nuevos y deficiente artillería ―pues escaseaban las mulas― acató sin embargo la orden desde su establecimiento en Jujuy.

El ejército armado por Belgrano contaba con el coronel Baltasar Cárdenas, que tenía a su mando a 2000 indios mal organizados y armados, y a las fuerzas de la ciudad de Cochabamba, bajo las órdenes del coronel Cornelio Zelaya. Ambos tuvieron órdenes de sublevar las poblaciones indígenas situadas a espaldas de los realistas. Belgrano, a su vez, sabedor de que el ejército realista no tenía casi mulas para mover su artillería y provisiones, planeaba atacar por el frente, intentando realizar el clásico movimiento de pinzas, con la seguridad de que el general Pezuela no se atrevería a jugarse en una batalla el destino de la campaña.

A fines de septiembre de 1813, el grueso del ejército comandado por Belgrano arribó a la pampa de Vilcapugio, que es una meseta circundada por montañas de altas cumbres, unos 140 km al norte de la ciudad de Potosí. En la aldea de Condocondo (a orillas de la laguna de Huari) estaban establecidas las tropas realistas al mando del general De la Pezuela y su comandante, el salteño Saturnino Castro. Este logró cerrar el paso a las tropas de Cárdenas, cortando así las comunicaciones entre el campamento de Belgrano y las tropas del gobierno de Buenos Aires en Cochabamba. Entre los papeles de Cárdenas, Castro logró secuestrar las instrucciones secretas de Belgrano.

De la Pezuela, que se encontraba en una estricta defensiva debido a la desmoralización de su ejército, gracias a los documentos caídos en su poder, se enteró de los planes de Belgrano, por ello se dio cuenta de que tenía solo dos opciones. La primera, resistir en sus posiciones los esperados ataques de Belgrano y Zelaya, plan que con seguridad a la larga le traería la derrota. Contra todo lo esperado, tomó la segunda opción, y avanzó por las montañas, presentando batalla en Vilcapugio el 1 de octubre.

La lucha tomó por sorpresa a las tropas argentinas. Aun así, las secciones veteranas del Ejército del norte contuvieron e hicieron retroceder el ala izquierda y centro realista, hasta el punto que el mismo Pezuela reconocería en sus partes al virrey de Lima que daba por perdida la batalla, pero su propia ala derecha se mantenía en el campo de acción, y derrotaba a la sección izquierda argentina. Si el Ejército del norte hubiera continuado la persecución de las deshechas tropas españolas, o atacado la sección del este, que se encontraba en el campo de batalla, la victoria hubiera sido segura.

Pero un toque de reunión, más la llegada de un escuadrón de caballería realista al mando del coronel Saturnino Castro, introdujo el pánico entre los argentinos, quienes se dieron a la desbandada. El ejército realista se reorganizó, se adueñó de toda la artillería ―incluido su comandante, José Bernaldes Polledo― con la que continuó cañoneando la posición de las pocas tropas de Belgrano que continuaban en el campo de batalla, los cuales debieron procurar salvarse de una completa destrucción. Ante la situación, Belgrano acordó con Eustoquio Díaz Vélez que fuese este quien tomara la ruta hacia Potosí para reunir a los hombres dispersos.

El resultado de la batalla fueron más de 1500 bajas, más de 400 fusiles perdidos y casi todo el parque de artillería.

Con posterioridad, Díaz Vélez se posicionaría en Potosí a la cabeza de un cuerpo de tropas, gran parte de las dispersas luego de Vilcapugio. Belgrano, con el resto del ejército, se ubicó sobre el flanco izquierdo del enemigo. Las tropas se reorganizaban para proseguir la Campaña del Alto Perú, según las órdenes del gobierno de Buenos Aires.

A pesar de que se puede pensar que una fatalidad ―la caída de los papeles privados de Cárdenas en manos de Castro― trastocó el plan argentino, no es menos cierto que Belgrano confió demasiado en la supuesta falta de movilidad de su oponente. La ubicación de su campamento tan cerca del de los realistas con demasiada anticipación al resto de sus aliados resultó un error gravísimo, ya que les dio a los españoles la oportunidad de realizar el ataque por sorpresa. Más aún, sabiendo que tres días más le hubieran asegurado rodear el campamento español con la totalidad de sus fuerzas.

Referencias[editar]

  1. Los patriotas de la Provincia de Charcas que participaron en la batalla lo hicieron como parte de las Provincias Unidas.
  2. a b Artículo de Historia militar Argentina en el sitio web Biblioteca de Armas.
  3. «Batalla de Vilcapugio», artículo en el sitio web Revisionistas (Buenos Aires).

Enlaces externos[editar]