Ataraxia

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Se denomina ataraxia (del griego ἀταραξία, «ausencia de turbación») a la disposición del ánimo propuesta por los epicúreos, estoicos y escépticos, gracias a la cual un sujeto, mediante la disminución de la intensidad de sus pasiones y deseos, y la fortaleza frente a la adversidad, alcanza el equilibrio y finalmente la felicidad, que es el fin de estas tres corrientes filosóficas. La ataraxia es, por tanto, tranquilidad, serenidad e imperturbabilidad en relación con el alma, la razón y los sentimientos.

Para el Epicureísmo[editar]

Según Epicuro, existen dos clases de deseos: los naturales necesarios, relacionados con la supervivencia; y los naturales no necesarios, que provienen de la cultura, política y vida social. La satisfacción de los deseos es lo que produciría placer, el cual a su vez, para los epicureístas es lo que conduce a la felicidad, sin embargo, existen placeres que son completamente vanos y que conducen a un dolor mayor que el placer inicial, estos placeres producen intranquilidad y deben ser evitados por la razón, ya que alejan de la "ataraxia". La filosofía es una vía hacia la ataraxia, ya que esta es considerada también: «la tranquilidad espiritual propia del sabio que distingue los deseos naturales de los que no lo son y es capaz de alejarse de aquello que es vano».

Las clases están divididas en:

  1. Los placeres naturales y necesarios: Solo los placeres que tienen que ver con la vida del individuo.
  2. Los placeres naturales pero no necesarios: Son todos los placeres que constituyen las variaciones superfluas de los placeres naturales (comer bien, vestir bien, etc)
  3. Los placeres no naturales y no necesarios: Son todos los placeres vanos, nacidos en las vanas opiniones de los hombres (deseo de potencia, honor, etc). Estos placeres no quitan dolores del cuerpo, siempre llevan problemas al alma.

Según el Estoicismo[editar]

El estoicismo fue la última gran escuela de filosofía griega en ser fundada, y continuó existiendo hasta que en el año 529 d.C. el emperador Justiniano clausuró la Escuela de Atenas.

La vía para llegar a la ataraxia es alcanzar la libertad y la tranquilidad sólo siendo ajeno a las comodidades materiales, la fortuna externa, y dedicándose a una vida guiada por los principios de la razón y la virtud. Asumiendo una concepción materialista de la naturaleza, siguieron a Heráclito en la creencia de que la sustancia primera se halla en el fuego y en la veneración del logos; que identificaban con la energía, la ley, la razón, y la providencia encontradas en la naturaleza.

Para ellos consiste principalmente en adecuar los deseos propios a la racionalidad de la naturaleza (logos), aprendiendo a diferenciar las cosas que dependen del propio sujeto de las que son independientes de éste. Para esto también es necesario, en pos de encontrar la ataraxia, eliminar los miedos a los dioses y a la muerte, así como no quejarse por las inclemencias del destino.

Para los escépticos[editar]

En el caso de los escépticos, una corriente filosófica basada en la duda, no creen en una verdad objetiva porque todo es subjetivo, dependiendo del sujeto que estudia y no del objeto estudiado.

Promulgan la suspensión de juicio (a priori, universal y necesario); porque al no creer en nada, no entraban en conflictos con nadie, para conseguir la ataraxia, como serenidad e imperturbabilidad del ánimo.

Para el budismo[editar]

El Budismo, doctrina oriental basada en las enseñanzas de Buda hacia el siglo VI a.C., afirma que la causa principal del dolor por desasosiego es el deseo (cualquier deseo, que por ir siempre asociado al temor y la esperanza, desasosiega el corazón). Por lo que la fuga o redención del dolor yacen en la extinción o desnudez –nirvana- de todo deseo o afección perturbadora, como especialmente del deseo de vivir.

Véase también[editar]