Asistencialismo
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El asistencialismo es la obligación que contraen los gobiernos con sus ciudadanos a través de una constitución por la cual se señala el carácter de dignidad de todo ser humano sin distinticiones de ningún tipo, y además, el gobierno ha de asistirles en lo que se refiere a la subsistencia mínima básica como son:
- servicios básicos a personas sin hogar,
- duchas públicas
- lavandería
- albergues
- comedores sociales.
Los gobiernos pueden ofrecer estos servicios en especies, poniendo a disposición del necesitado lo arriba indicado, o bien en dinero a través de medidas como la renta básica universal que aplican gustosos países como Finlandia. Debido a la cultura económica imperante, este servicio podría ser subcontratado por los ayuntamientos a empresas privadas. Es importante señalar el carácter de servicio público, y por tanto de que ni está en venta ni pueden cobrar por ello.
Algunas ONGs también hacen bienes y servicios para la comunidad, y podrían denominarse asistencialismo, pero lo hacen como servicio al público, desinteresado, sin ánimo de lucro, y con la experiencia y el convencimiento de que el servicio al prójimo es el mejor empleo que puede tener el hombre. La diferencia entre que lo ofrezca el ayuntamiento (entidad pública) o una asociación, empresa u ong (asociación privada) es simplemente que el único ente con dicha obligación es el público, pues el privado no está obligado a ello.
Entre los operadores modernos de la cooperación internacional, el concepto de asistencialismo es considerado como poco conveniente, es considerado un simple paliativo que, en la mayoría de los casos, no lleva a la solución de los problemas sociales de los individuos o grupos más necesitados de la sociedad. Ésto se debe a que, por supuesto que no soluciona la base del problema, pues tampoco lo busca, sino más bien busca solucionar de modo inmediato satisfacer las necesidades básicas a una comunidad de seres humanos.
Sería el contrario del adagio atribuido a Gandhi:

