Androginia

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Androginia de raíz etimologica "androgynus" (andro: masculino, gyn: femenino), se refiere a un organismo que tiene características tanto masculinas como femeninas. Pero cuando los psicólogos hablan de androginia significa que una persona tiene un equilibrio entre lo que normalmente se consideran características psicológicas masculinas y femeninas.

Según la Real Academia Española, actualmente ambos términos pueden utilizarse como sinónimos, aunque proporciona para "Andrógino" una definición alternativa que específica "Dicho de una persona: Cuyos rasgos externos no se corresponden definidamente con los propios de su sexo". [1] El andrógino sería pues o bien un ser físicamente intermedio, con rasgos sexuales de hombre y de mujer, o bien un hombre o una mujer que no aparenta de forma clara el sexo al que pertenece.

Origen del término. Platón[editar]

El término fue mencionado por primera vez por Platón, que en su obra El Banquete menciona a un ser especial que reunía en su cuerpo el sexo masculino y el femenino y/o masculino-masculino y femenino-femenino.

Según cuenta el mito, estos seres intentaron invadir el Monte Olimpo, lugar donde viven los dioses, y Zeus, al percatarse de esto, les lanzó un rayo, quedando éstos divididos. Desde entonces, se dice que el hombre y la mujer andan por la vida buscando su otra mitad.

Este mito daría explicación a la homosexualidad y heterosexualidad en la antigüedad ya que según el cuento también habría andróginos compuestos por lo que serían dos hombres y andróginos integrados por dos mujeres.

Muchas veces habrás escuchado una teoría que interpreta el amor como una fuerza que empuja a una persona a buscar su complemento psicológico en la relación de pareja con otra persona (su "media naranja" o almas gemelas).

Para apoyar tal teoría se suele aludir al mito del andrógino que el filósofo ateniense Platón explica en su obra El Banquete:

Te habrán contado, pues, probablemente, muchas veces, que Platón nos relata cómo en otro tiempo existía una clase particular de ser humano que se llamaba andrógino; este ser reunía en sí a los dos sexos: el sexo femenino y el sexo masculino. Los seres humanos tenían formas redondeadas: la espalda y los costados colocados en círculo. Contaban con cuatro brazos, cuatro piernas, dos rostros y una sola cabeza. Tales cuerpos resultaban muy vigorosos y concibieron la idea de combatir a los dioses. Zeus, entonces, planeó un medio para debilitar a los seres humanos: dividirlos en dos. Desde entonces los humanos tuvieron que caminar sólo con dos piernas. Hecha esta división, cada mitad hace esfuerzos para encontrar a su otra mitad.

Cada uno de nosotros, diría Platón, "no es más que una mitad de ser humano, que ha sido separada de su todo como se divide una hoja en dos."

En el desarrollo de la cultura occidental posterior a la cultura griega se ha utilizado el mito del andrógino descrito por Platón para justificar la necesidad de complementación psicológica que los varones y las mujeres tienen entre sí.

Para establecer una relación de pareja, se llegó a afirmar alguna vez, que un varón necesita a una mujer; y una mujer necesita a un varón. Implícita, o explícitamente, se eliminan otras relaciones de pareja: si un varón, por ejemplo, no busca una complementación en una relación con una mujer, se afirmaba en el pasado, le faltaría algo. Y aquí se vuelve a apelar a la necesidad mutua que los varones y las mujeres tienen entre sí señalada por el mito del filósofo ateniense.

El mito del andrógino completo[editar]

Representación medieval de una persona andrógina
Crónica de Núremberg .

La androginia se encuentra en los mitos sobre los orígenes como símbolo de identidad religiosa suprema, de poder absoluto y trascendencia total. Representa la unión de los opuestos, la conjunción mítica de los sexos.[2]

Lo paradójico es que en el mito del andrógino descrito por Platón la clase de andrógino compuesto por un cuerpo de hombre y un cuerpo de mujer sólo es una de las tres clases que enumera Platón.

El filósofo de Atenas habla además de un andrógino compuesto - antes de la separación - por dos cuerpos de hombre. También nos habla de un andrógino compuesto - antes de la separación- por dos cuerpos de mujer.

Así, siguiendo el mito completo, después de la separación que como castigo aplicó Zeus, unos varones buscan a su mitad, que son mujeres. Unas mujeres buscan a su mitad, que son varones. Unos hombres buscan a su mitad, que son también hombres. Y otras mujeres buscan a su mitad, que son también mujeres. Dice Platón:

«A las mujeres, que provienen de la separación de las mujeres primitivas, no llaman la atención los hombres y se inclinan más a las mujeres; a esta especie pertenecen las tribades. Del mismo modo, los hombres que provienen de la separación de los hombres primitivos, buscan el sexo masculino... Si se casan y tienen familia, no es porque la naturaleza los incline a ello, sino porque la ley los obliga» (PLATÓN, Simposio (Banquete) o de la Erótica, ed. F. Larroyo, México, 1979, p. 364).

En conclusión: el mito del andrógino que Platón desarrolla supone una explicación, vital y emocional, de las relaciones de pareja tanto heterosexuales, como homosexuales.

En la mitología griega Tiresias, quien había sido alternativamente varón y mujer, había conocido así los secretos del goce pudiendo afirmar que la mujer gozaba nueve veces más que el varón.[3]

Hermafrodito es otro ejemplo en la mitología griega: como castigo de los dioses pasa a ser a la vez hombre y mujer.

En la India, el andrógino estaba representado por Shivá y su consorte Párvati, fundidos en un solo ser.[4]

Un mito judío del Talmud, del Midrash y el Zohar Jadash, refiere que el primer ser humano fue hermafrodita. Adan era varón y mujer a la vez. Dios tomó uno de sus lados para crear el amor, hendió verticalmente al ser bisexuado haciendo de uno un varón y del otro una mujer. El amor es, entonces, la búsqueda del otro porque sin el otro uno permanece como medio ser:
«Por lo tanto abandonará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una sola carne» (Genesis 2:24).[5]

Referencias[editar]

  1. Real Academia Española. «Diccionario de la lengua española. Andrógino» (en español) (html). Consultado el 01-31 de 2010.
  2. Glocer Fiorini, Leticia (2010). «Sexualidades nómades y transgénero». Diversidad sexual. Buenos Aires: APA, Lugar Editorial S.A. ISBN 978-950-892-363-9. 
  3. Méantis, G. (1964). Mitología griega. Buenos Aires, Hachette. 
  4. Zolla (1994). Androginia, la de los sexos. Madrid Debate Ediciones del Prado. ISBN 978-847-4443-94-3. 
  5. rabino Schulweis, Harold M. (enero-marzo 1983, Shevat - Nisan 5743). «Sexo y dios único». Maj'shavot Pensamientos, Consejo Mundial de las Sinagogas (año XXII nº1, pág. 42-51). 

Bibliografía[editar]

  • PLATÓN, Symposio (Banquete) o de la Erótica», Diálogos, ed. F. Larroyo, México, 1979.
  • OVIDIO, Las metamorfosis, Madrid, 1989.

Enlaces externos[editar]