Uncaria tomentosa

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Conocida y utilizada desde siempre por pueblos indígenas del oriente peruano, la uña de gato se ha convertido, merced a su reciente "descubrimiento" por parte de la ciencia moderna, en una milagrosa alternativa para la cura de males relacionados con el cáncer y la inmunodeficiencia.


Descripción

La uña de gato (Uncaria tomentosa) es una liana trepadora de tronco leñoso y delgado que alcanza los 15 metros de altura. Crece en la Amazonía, a lo largo del flanco oriental de la cordillera de los Andes, y se desarrolla mejor a alturas entre los 200 y 800 msnm. Su nombre común responde, como los de una treintena de especies vegetales, a las filosas espinas curvas que presentan los tallos jóvenes y que la planta utiliza para sujetarse a los árboles. Su nombre científico se origina en las pequeñas pilosidades o tomentos que, a manera de pelusa, recubren la superficie de sus hojas tiernas.

Primeros en usarla

Si bien la uña de gato fue conocida y utilizada por los yáneshas y asháninkas de la selva central del Perú para la cura de enfermedades comunes, se sabe que su uso como planta medicinal fuera del ámbito indígena es reciente, remontándose a escasos treinta o cuarenta años. La historia de su descubrimiento científico data de 1830, año en que fuera descrita por primera vez como especie botánica. Pero fue recién en los años de los años cincuenta cuando el naturalista alemán Arturo Brell llevó a cabo los primeros estudios sistemáticos de la especie a partir de plantas colectadas en la selva central peruana. El descubrimiento científico de la uña de gato como planta medicinal y su posterior difusión en todo el mundo como "planta curatodo" se inicia bastante más tarde, casi un siglo después.

Historia

Arturo Brell llegó al Perú en 1926, de la misma manera silenciosa como desaparecería 52 años después. Venía invitado por el entonces párroco de la colonia alemana del Pozuzo, un pequeño pueblo de colonos europeos ubicado en lo más remoto de la selva central. Dos años más tarde emprendía, cargado de ilusiones y acompañado por un puñado de pioneros, la búsqueda de un lugar adecuado para establecerse, a salvo de las hordas de mosquitos y las inclemencias de un clima tan hostil como extraño. Luego de no pocas dificultades el grupo finalmente fundó el poblado de Villa Rica, en el valle del río Entaz. Gracias a las bondades del suelo y los esfuerzos de los recién llegados, ayudados por los nativos del lugar, la población floreció rápidamente. Es en ese entonces que Brell encontró el tiempo necesario para dedicarse de lleno a su verdadera vocación: la observación de los hábitos y costumbres de los yáneshas y amueshas.

Anticonceptivo

Brell encontró que los nativos empleaban una singular forma de control de la natalidad. Siguiendo procedimientos ancestrales, los indígenas utilizaban la corteza, semillas y hojas de ciertas plantas para preparar infusiones, las que causaban en quien las ingería un poderoso efecto inmunoinductor o inmnoacelerador, evitando el embarazo. Entre las plantas consumidas, Brell identificó un arbusto trepador kjbkgbiñbhjkiñliana gigantesca. La planta en cuestión era conocida fonéticamente como zavenna rossa. Más tarde, la planta sería identificada como perteneciente al género Uncaria, y se le comenzó a llamar uña de gato, es español.

Causas del éxito

Las propiedades curativas de la uña de gato se deben a la presencia, en el interior de sus tejidos, de una serie de compuestos químicos llamados alcaloides (hirsutina, isomitrafilina, isopteropodina, ácido gálico, entre otros). Sin embargo, lo que la ciencia no ha logrado descifrar es si estos efectos son producidos por sólo una de estas sustancias, por la combinación de algunas o por todas ellas en conjunto. Tampoco se sabe si son más efectivas las sustancias extraídas de los tallos tiernos, la raíz, las hojas o el tronco; o si las plantas deben ser cortadas en época de lluvias, durante el estío, antes de la floración o al secarse.

A pesar de ello, el problema se ha complicado en los últimos años. Con la uña de gato peruana, el deseo humanitario de poner a disposición del público un medicamento que soluciones los gravísimos problemas de enfermedades en las que la ciencia fracasa con frecuencia, mezclado con una profunda ignorancia acerca de la botánica y farmacología de la Uncaria tomentosa, el mercado herborístico peruano se ha viso invadido por un vasto abanico de "uñas de gato" y que corresponden con frecuencia a todo menos al extracto de la planta en cuestión. Desde aserrín y viruta de extrañas maderas hasta sofisticadas cápsulas rellenas de cualquier cosa pero cuya composición goza de la buena fe de quien las consume, las uñas de gato pueden ser encontradas en las calles y todos los expendios de medicinas del Perú.

Al margen de las experiencias populares y de los mitos sobre sus propiedades, existen evidencias científicas de que su toxicidad no existe al ser consumida en dosis terapéuticas. Esto, dicho en buen romance, significa que tomada regularmente y en dosis moderadas, por lo menos no hace daño. Pruebas de laboratorio llevadas a cabo en instituciones académicas serias, demuestran que la uña de gato posee una clara acción antiinflamatoria, que ejerce una acción benéfica regulando los mecanismos inmunológicos, los mismos que en determinadas circunstancias pueden inhibir el crecimiento de las células cancerosas.

Huertos

La uña de gato crece naturalmente y con relativa abundancia en algunas regiones de la cuenca amazónica. En los bosques secundarios de Ucayali, por ejemplo, se han hallado hasta 80 plantas por hectárea. Sin embargo, en la mayoría de los casos su densidad es mucho menor. Durante los últimos años, la demanda originada en sus publicitados efectos medicinales ha impulsado una extracción irracional de la especie, haciéndola desaparecer de extensas regiones. En los aeropuertos de la selva, por ejemplo, es común ver avionetas cargadas al topecon corteza de uña de gato. En los puertos fluviales, las barcazas transportan cada día toneladas de la famosa planta. La extracción es masiva y, por supuesto, incontrolada.

El problema se torna más grave aún, cuando algunas empresas multinacionales intentan apoderarse de los derechos de patente sobre el uso de ciertas plantas amazónicas. Los perjudicados, en todo caso, serán como siempre las poblaciones nativas, que verán disminuidos sus recursos para insertarse en el mercado y la vida nacional peruana de manera adecuada y sostenida, mientras se reduce indefectiblemente el valor agregado de los bosques donde viven.

Véase también

Plantilla:PNYanachaga-Chemillén