Tratados de Locarno

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Los tratados de Locarno, comúnmente denominados Acuerdos de Locarno, es el nombre que recibieron los siete pactos[1] destinados a reforzar la paz en Europa después de la I Guerra Mundial firmados por los representantes de Bélgica, Checoslovaquia, Francia, Alemania, Reino Unido, Reino de Italia y Polonia en la ciudad suiza de Locarno (cantón del Tesino o Ticino), el 16 de octubre de 1925.

Los acuerdos y sus firmantes[editar]

El ministro de exteriores polaco, Skrzyński, representante de su país en Locarno.

Fueron el fruto de una serie de reuniones a las que asistieron, entre otros, los ministros de Asuntos Exteriores alemán (Gustav Stresemann), francés (Aristide Briand) y británico (Joseph Austen Chamberlain), así como el jefe de gobierno italiano Benito Mussolini.

Los ocho documentos incluían:[1]

  1. Un acuerdo de garantías mutuas entre Francia, Reino Unido, Alemania, Italia y Bélgica.
  2. Un acuerdo de arbitraje entre Bélgica y Alemania.
  3. Un acuerdo de arbitraje entre Francia y Alemania.
  4. Un acuerdo de arbitraje entre Alemania y Polonia.
  5. Un acuerdo de arbitraje entre Alemania y Checoslovaquia.
  6. Una propuesta de alianza entre Francia y Polonia.
  7. Otra entre Francia y Checoslovaquia.
  8. Una declaración de los firmantes del acuerdo de garantías mutuas (véase el primer punto) sobre la manera de interpretar ciertos puntos de la carta de la Sociedad de Naciones.

Significado de los acuerdos[editar]

En el primero de los acuerdos, Francia, Alemania y Bélgica reconocían mutuamente sus fronteras y se comprometían a respetarlas. Se estableció que Renania, una región histórica cuyo territorio formaba parte de estos tres países, se consideraría zona neutral desmilitarizada. Los británicos e italianos actuaron como garantes de tal compromiso, pero no contrajeron obligaciones militares que les comprometieran a su cumplimiento. Aunque Francia firmó convenios de seguridad con Polonia y Checoslovaquia,[1] estos documentos no ofrecían el mismo reconocimiento fronterizo para los países limítrofes con el margen oriental de Alemania. No obstante, se acordó el arbitraje obligatorio en el caso de conflictos entre Alemania y Francia, Bélgica, Polonia y Checoslovaquia. Los tratados debían aplicarse dentro del marco de la Sociedad de Naciones, en la que en 1926 fue admitida Alemania. En un principio, el espíritu que guio estos compromisos contribuyó a mejorar las relaciones entre Francia y Alemania, pero la situación empeoró en la década de 1930. El dictador alemán Adolf Hitler denunció el principal Tratado de Locarno cuando ordenó la remilitarización de Renania en 1936, iniciando una política agresiva en Europa central, que al no recibir respuesta por parte de los otros signatarios de los Acuerdos condujo tres años más tarde a la II Guerra Mundial.

Notas y referencias[editar]

  1. a b c MacDonald, William: "The Locarno Agreements", Annals of the American Academy of Political and Social Science , 126 (1926)

Enlaces externos[editar]