Tetraktys

La Tetraktys (Τετρακτύς en griego) Tetoakutes, Tetractys de la década, Tétrada Mística, Tétrada Sagrada o Década es una figura triangular que consiste en diez puntos ordenados en cuatro filas, con uno, dos, tres y cuatro puntos en cada fila.
Se atribuye a Pitágoras el descubrimiento de la representación de los ritmos básicos de la música griega mediante las razones 1:2, 3:2 y 4:3. Así, los pitagóricos estimaban que el orden y la belleza lo daban esos cuatro primeros números cuya suma es diez, que consideraban el número perfecto. Por ello, la tetraktys, que servía para representar esta idea de armonía, se convirtió en una figura simbólica de gran importancia para los pitagóricos.[1]
Al estudiar los conceptos de números que se encuentran en la Tetraktys y sus relaciones, los pitagóricos argumentaban que uno alcanzaba el logro de la sabiduría. El triángulo equilátero, con los diez puntos inscritos, constituía el lema y la insignia de la escuela pitagórica. Esa divisa era, dentro del lenguaje primitivo del símbolo, el más alto y completo tratado de cosmología, de filosofía y de moral referente al hombre y al universo, que jamás se hubiera conocido.[2]
Una oración de los pitagóricos llamada Juramento de los Pitagóricos muestra la importancia de la Tetraktys ya que la oración estaba dirigida a ella:
“¡Bendícenos, número divino, tú que engendraste dioses y hombres! ¡Oh santa, santa Tetractys, tú que contienes la raíz y fuente de la creación que fluye eternamente! Porque el número divino comienza con la unidad pura y profunda hasta llegar al santo cuatro; luego engendra a la madre de todo, la que todo lo abarca, la que todo lo limita, la primogénita, la que nunca se desvía, el incansable santo diez, el poseedor de la llave de todo.”[3]
Aristóteles, al referirse en la Metafísica a los sistemas de los filósofos que le precedieron, comenta de los Pitagóricos que:
«El número diez lo representaban mediante 10 puntos o alfas dispuestas bajo la forma de un triángulo equilátero. A este diagrama le denominaron la Tetractys de la Década»
y
«(Los pitagóricos) dicen que el diez es un número perfecto, más bien, el más perfecto de todos, porque comprende en sí toda diferencia numérica, toda clase de razonamiento y toda proporción. Porque si la naturaleza universal se circunscribe en las razones y proporciones numéricas y todo lo engendrado se regula, en su crecimiento y perfeccionamiento, de acuerdo con unas razones numéricas, y si, además, todo razonamiento, toda proporción y toda forma numérica los contiene la "década", ¿cómo no se la puede llamar número perfecto?».
La simbología de los números, iniciada hace dos mil años y medio por los pitagóricos, ha continuado su evolución durante varios siglos hasta la actualidad. No es una evolución lineal, obviamente. En cada etapa, se adaptó a las diferencias culturales ya los intereses específicos de los intérpretes. Pero sorprende cómo el principio general contenido en Tetraktys atraviesa todas estas idiosincrasias culturales y temporales.[4]
La tetraktys forma un triángulo de 10 puntos colocados en cuatro líneas, de la forma siguiente:
- La Unidad: Lo Divino, origen de todas las cosas. El ser inmanifestado, la mónada, dimensión cero o dimensión neutral, el germen de manifestación del absoluto, del dios sin forma y sin nombre, del infinito y eterno espíritu, el Tao.
- La Díada: Desdoblamiento del punto, origen de la pareja masculino-femenino. Dualismo interno de todos los seres. Representa la primera dimensión y podemos considerarlos como la dualidad de los dos principios, positivo y negativo, masculino y femenino, yin y yang, los pares de opuestos de toda manifestación en estado puro, en su simbolismo germinal. Esa dualidad la podemos considerar el principio de toda creación, el sol y la luna, el dios manifestado y su dual constitución femenina o negativa formando los atributos de la materia primordial o radiante.
- La Tríada: Los tres niveles del mundo: celeste, terrestre, infernal, y todas las trinidades. El triángulo representaba dos dimensiones, la tríada (un plano definido por un triángulo de tres puntos) y representa la superficie y esos dos principios manifestados ya en lo humano, dando nacimiento a un tercero. Tenemos por ejemplo el Trimurti, la Santísima Trinidad, la tríada dialéctica o el gankyil.
- El Cuaternario: los cuatro elementos, tierra, aire, fuego y agua, y con ellos la multiplicidad del universo material. El cuatro puede ser visto como un tetraedro, que representa las tres dimensiones. El punto central irradia sobre el triángulo. Tenemos como ejemplo el sello de fe. Pero no es sólo el eje de la tríada el que se revela, sino que en él está la díada (padre y madre) y la mónada (el germen, la suprema deidad Inmanifestada).
El conjunto constituye la Década, la totalidad de Universo: 1 + 2 + 3 + 4 = 10 → 1 + 0 = 1. Espeusipo señala[5] a este respecto que del 1 al 10, hay tantos:
- Números pares como números impares, lo cual es evidente porque el 10 es par.
- Números primos, 1, 2, 3, 5, 7, como números compuestos, 4, 6, 8, 9, 10.
- Números submúltiplos, 1, 2, 3, 4, 5, como múltiplos, 4, 6, 8, 9, 10.
Referencias
[editar]- ↑ Jámblico, Vida pitagórica, p.62, nota complementaria n.º 61 de Enrique A. Ramos Jurado, Madrid: Etnos (1991), ISBN 84-020-87915-01-9.
- ↑ Maynadé, Josefina. Los versos áureos de Pitágoras (Los símbolos y el hiero logos). pp. p.78.
- ↑ «JURAMENTO PITAGÓRICO». LA RAMA DORADA. 6 de octubre de 2009. Consultado el 12 de junio de 2026.
- ↑ Peñaloza, Rodrigo (20 de febrero de 2016). «ΤΕΤΡΑΚΤΥΣ: A TÉTRADA PITAGÓRICA (Rodrigo Peñaloza, 20-II-2016)». Medium (en inglés). Consultado el 12 de junio de 2026.
- ↑ Un fragmento de Speusippus, Memorias científicas , T. I, n°21. p. 281-289.
Enlaces externos
[editar]- Anatolio de Laodicea: Sobre la década pitagórica y los números que la forman (περὶ δεκάδος καὶ τῶν ἐντὸς αὐτῆς ἀριθμῶν).
- Espeusipo: fragmento sobre la década pitagórica.
- Texto francés, con presentación y anotaciones en este idioma, en el mismo sitio: trad. de Paul Tannery (1843 - 1904) publicada en su obra Contribución a la historia de la ciencia helena (Pour l’histoire de la science hellène, 1887); ed. de 1930, en París.
- Carmen Bonell: La Divina Proporción.
