Revolución permanente

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Revolución permanente es un término teórico del trotkismo, usado por León Trotski, con quien está más comúnmente asociado el término al haber escrito, en 1929, el libro La revolución permanente y que fuera publicado al año siguiente en Berlín por la Oposición de Izquierda. Tradicionalmente esta teoría se contrapone a la teoría de Stalin del socialismo en un solo país.[1]

La teoría de la revolución permanente se publica en un contexto de persecución a la Oposición Comunista de Izquierda por parte del Stalinismo en la URSS y buscando la contraposición a la política aceptada por la Internacional Comunista sobre el socialismo en un solo país. Es de esta manera que la teoría de la revolución permanente levanta nuevamente las banderas del internacionalismo como fundamentales para que triunfe la revolución socialista mundial.

Según la concepción trotskista de la revolución permanente, la burguesía contemporánea de los países subdesarrollados es incapaz de llevar a cabo la revolución democrático-burguesa debido a algunos factores como su debilidad histórica y su dependencia del capital imperialista. Por lo tanto, es el proletariado el que debe conducir a la nación hacia la revolución, empezando por las tareas democráticas y continuando por las socialistas. Además, la revolución no puede limitarse a una nación concreta, sino que debe ser internacionalizada, porque solo sobrevivirá si triunfa en todo el planeta.

Anteriormente, este término lo usaron los jacobinos en 1793 durante la Revolución francesa. Más tarde, Karl Marx lo usa para señalar una estrategia revolucionaria donde el proletariado ejerce una lucha independiente de la burguesía.[2]

A mediados del siglo XIX, Proudhorn acuña el termino 'revolucion permanente' (revolucion en permanence) haciendo alusion a que no hay revoluciones sino una revolucion identica a si misma y perpetua[3]

Tesis fundamentales de la revolución permanente[editar]

En su obra León Trotsky define la revolución permanente a través de 14 tesis fundamentales. Aquí se resumen algunas destacando la importancia del internacionalismo para que triunfe la revolución socialista mundial y el lugar de la pequeña burguesía en la organización de las revoluciones por venir. Para ver las tesis completas dirigirse aquí.

1° La teoría de la revolución permanente exige en la actualidad la mayor atención por parte de todo marxista, puesto que el rumbo de la lucha de clases y de la lucha ideológica ha venido a desplazar de un modo completo y definitivo la cuestión, sacándola de la esfera de los recuerdos de antiguas divergencias entre los marxistas rusos y para hacerla versar sobre el carácter, el nexo interno y los métodos de la revolución internacional en general.

2° Con respecto a los países de desarrollo burgués retrasado y en particular de los coloniales y semicoloniales, la teoría de la revolución permanente significa que la resolución íntegra y efectiva de sus fines democráticos y de su emancipación nacional tan solo puede concebirse por medio de la dictadura del proletariado, empuñando este el poder como caudillo de la nación oprimida y, ante todo, de sus masas campesinas. […]

4° Sean las que fueren las primeras etapas episódicas de la revolución en los distintos países, la realización de la alianza revolucionaria del proletariado con las masas campesinas solo es concebible bajo la dirección política de la vanguardia proletaria organizada en partido comunista […]

7° La tendencia de la Internacional Comunista a imponer actualmente a los pueblos orientales la consigna de la dictadura democrática del proletariado y de los campesinos, superada definitivamente desde hace tiempo por la historia, no puede tener más que un carácter reaccionario. Por cuanto esta consigna se opone a la dictadura del proletariado, políticamente contribuye a la disolución de este último en las masas pequeño-burguesas y crea de este modo las condiciones más favorables para la hegemonía de la burguesía nacional, y por consiguiente, para el fracaso de la revolución democrática. La incorporación de esta consigna al programa de la Internacional Comunista representa ya de suyo una traición directa contra el marxismo y las tradiciones bolchevistas de Octubre. […]

9° La conquista del poder por el proletariado no significa el coronamiento de la revolución sino simplemente su iniciación. La edificación socialista solo se concibe sobre la base de la lucha de clases en el terreno nacional e internacional. En las condiciones de predominio decisivo del régimen capitalista en la palestra mundial, esta lucha tiene que conducir inevitablemente a explosiones de guerra interna, es decir, civil, y exterior, revolucionaria. En esto consiste el carácter permanente de la revolución socialista como tal, independientemente del hecho de que se trate de un país atrasado, que haya realizado ayer todavía su transformación democrática, o de un viejo país capitalista que haya pasado por una larga época de democracia y parlamentarismo.

10° El triunfo de la revolución socialista es inconcebible dentro de las fronteras nacionales de un país. Una de las causas fundamentales de la crisis de la sociedad burguesa consiste en que las fuerzas productivas creadas por ella no pueden conciliarse ya con los límites del Estado nacional. […] La revolución socialista empieza en la palestra nacional, se desarrolla en la internacional y llega a su término y remate en la mundial. Por lo tanto, la revolución socialista se convierte en permanente en un sentido nuevo y más amplio de la palabra: en el sentido de que solo se consuma con la victoria definitiva de la nueva sociedad en todo el planeta. […]

12° La teoría del socialismo en un solo país, que ha surgido como consecuencia de la reacción contra el movimiento de Octubre, es la única teoría que se opone de un modo consecuente y definitivo a la de la revolución permanente. […] La división mundial del trabajo, la subordinación de la industria soviética a la técnica extranjera, la dependencia de las fuerzas productivas de los países avanzados de Europa respecto a las materias primas asiáticas, etc., hacen imposible la edificación de una sociedad socialista independiente en ningún país del mundo. […]

14° […] La lucha de la oposición comunista de izquierda por una política justa y un régimen saludable en la internacional Comunista está íntimamente ligada a la lucha por el programa marxista. La cuestión del programa es, a su vez, inseparable de la cuestión de las dos teorías opuestas: la de la revolución permanente y la del socialismo en un solo país. Desde hace mucho tiempo, el problema de la revolución permanente ha rebasado las divergencias episódicas, completamente superadas por la historia, entre Lenin y Trotsky. La lucha esta entablada entre las ideas fundamentales de Marx y Lenin de una parte, y el eclecticismo de los centristas, de otra.

Referencias[editar]

  1. León Trotski. «¿Qué es la revolución permanente? (Tesis fundamentales)». www.lahaine.org. Consultado el 26 de diciembre de 2018. «La teoría del socialismo en un solo país, que ha surgido como consecuencia de la reacción contra el movimiento de Octubre, es la única teoría que se opone de un modo consecuente y definitivo a la de la revolución permanente.» 
  2. «La revolución permanente». www.pts.org.ar. Consultado el 26 de diciembre de 2018. 
  3. Arendt, Hannah (1993). «1. El signifcado de la revolucion». Sobre la revolucion. Barcelona: Paidos. p. 67. 

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]