Tamunangue
| El tamunangue | ||
|---|---|---|
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| Localización | ||
| País | Venezuela | |
| Localidad | estado Lara | |
| Datos generales | ||
| Tipo | Fiesta folclórica popular | |
| Comienzo | 12 de junio, víspera de Fiestas en honor de San Antonio de Padua | |
| Finalización | 13 de junio fin de las Fiestas | |
| Motivo | Fiestas en honor de San Antonio de Padua | |
| Costumbres | Recitar versos, bailes, batallas, golpe tocuyano, esgrima ceremonial. | |
El tamunangue, también conocido como son de negros, es una de las manifestaciones culturales y dancísticas más relevantes de Venezuela. Es una celebración festiva y religiosa que tiene su epicentro en el estado Lara. Se ejecuta en honor a San Antonio de Padua. La tradición integra elementos de las culturas indígena (jirajaras), africana y española. Su práctica es un complejo ritual de promesa y devoción.
Esta tradición tiene su origen en el valle de El Tocuyo (municipio Morán). Su existencia está documentada desde el siglo XVII. El baile se desarrolló asociado a las ferias en la plaza mayor. Su nacimiento se relaciona con la fundación de la Cofradía de San Antonio de Padua en 1609. Esta hermandad estaba destinada a morenos y esclavos. El tamunangue se consolidó bajo el culto al santo y se extendió posteriormente por todo el estado Lara.
El evento se caracteriza por su diversidad coreográfica y musical. Se compone tradicionalmente de ocho segmentos o «sones». Estos segmentos combinan la danza con una esgrima ceremonial ejecutada con varas. La celebración principal ocurre los días 12 y 13 de junio, víspera y día de San Antonio. Los músicos utilizan una familia de cuatros venezolanos y percusión, como el tambor cilíndrico. Este sincretismo cultural y su profundo significado hacen del tamunangue un pilar de la identidad larense.
Origen
[editar]El tamunangue tiene su origen en el valle de El Tocuyo, estado Lara. Su práctica está documentada desde el siglo XVII. Este baile surgió asociado a las ferias celebradas en la plaza mayor. En dicho espacio se desarrollaban actividades como el trueque, juegos de azar, peleas de gallos y diversas manifestaciones dancísticas y musicales. Entre estas expresiones, el tamunangue se consolidó rápidamente. Se reconoce por su composición cultural de triple raíz: africana, indígena y española.
La población de origen africano practicaba este baile en las haciendas. También lo hacían los residentes de las barriadas. Tradicionalmente, ellos acompañaban la danza con el consumo de cocuy y el uso de chimó (tabaco en pasta). Es importante señalar que esta danza adquirió un carácter místico y religioso desde sus inicios, el cual trasciende el mero regocijo social. Su nacimiento se relaciona con la fundación, en 1609, de la Cofradía de San Antonio de Padua. Esta hermandad, con sede en el convento de San Francisco, estaba destinada a morenos y esclavos.[1]
La ciudad de El Tocuyo se identifica como un centro principal de esta tradición. Sin embargo, su función fue más bien la de un punto de concentración y consolidación. Allí se integraron distintas expresiones danzarias y musicales bajo el culto a San Antonio, conformando así el tamunangue. La práctica se extendió por todo el estado Lara. En el estado presenta variaciones locales en la música y el baile, aunque siempre conserva sus características esenciales.[2]
El santo al que veneran los tamunangueros es San Antonio de Padua. La devoción a San Antonio debió llegar a Venezuela tempranamente, dado que existe registro de una iglesia dedicada a él en Isla Margarita en 1605. En el país, al santo se le invoca para encontrar objetos perdidos. Las mujeres solteras le piden conseguir pareja, y los campesinos le ruegan por buenas cosechas, lluvia y protección contra enfermedades. Entre los campesinos de Lara, San Antonio es llamado afectuosamente «el Negro Antonio».[3]
Características
[editar]El tamunangue es una de las manifestaciones tradicionales de mayor alcance en Venezuela. Se caracteriza por su diversidad musical y coreográfica. Su presencia es fuerte en el estado Lara. Se celebra principalmente en honor a San Antonio de Padua e integra elementos culturales de raíz indígena, hispánica y africana.
La motivación del tamunangue es devocional. Las fechas centrales de su celebración son el 12 y 13 de junio (víspera y día de San Antonio). No obstante, el tamunangue se puede ejecutar cualquier día del año.
Cuando se realiza como pago de promesa (o por requerimiento especial), la ejecución tiene lugar delante de la imagen del santo, y las varas del baile se recogen del altar. Cuando el tamunangue es de carácter festivo y no por promesa, la imagen del santo no aparece, aunque el capitán sí porta las varas.[2]
La práctica coreográfica se mantiene en dos ámbitos. Los grupos locales ejecutan las danzas en honor a San Antonio. Los grupos de danza folklórica también interpretan el tamunangue en su repertorio.[4]
Celebración y ritual
[editar]La celebración en honor a San Antonio comienza la víspera de la festividad, el 12 de junio. Los devotos le ofrecen velorios en sus hogares.
En la noche del 12 de junio, se prepara un altar en el espacio más amplio de la casa. El altar recibe a amigos y familiares. Se decora con flores y numerosas velas. Sirve como lugar para la imagen del santo y las varas que se usarán en el baile.
El grupo de músicos o cantaduría se sitúa frente al altar. Se disponen en parejas según el registro de sus voces. Ejecutan duetos acompañados de cuatros y cincos.
La velada musical comienza con un pasacalle instrumental. Le sigue la salve mayor en la que participan todos. A continuación, los asistentes rezan un Padrenuestro y un Avemaría. Esto da paso al primer tono, interpretado por las parejas a dos voces. Siguen la décima y una loa recitada al final.
Las anfitrionas sirven una comida preparada con antelación después de la medianoche. La música continúa tras la cena hasta el amanecer. La velada se reanuda en el patio con golpes y música alegre después de concluir los cantos sagrados. No se realiza baile en este momento.[2]
El día 13 de junio la celebración continúa con la misa solemne matutina. Le sigue una procesión por las calles de la localidad. Los músicos y los batalladores preceden la imagen del santo. Ellos entonan cantos.
Los capitanes batalladores ejecutan movimientos al ritmo lento de las coplas dedicadas a San Antonio. Estos movimientos se asemejan a una esgrima ceremonial, más que a una danza. El sacerdote y los devotos siguen la procesión hasta regresar a la iglesia. Una vez en el atrio, la imagen se coloca para ser adorada durante todo el día. En ese momento da comienzo el baile del tamunangue. Este baile es una fervorosa expresión de pago de promesas por las gracias recibidas.[4]
Estructura musical
[editar]El tamunangue se compone tradicionalmente de ocho segmentos que se interpretan en secuencia. Sin embargo, el orden de estos segmentos puede variar según la región.
Los ocho segmentos son: la batalla, el yiyivamos, la bella, la juruminga, la perrendenga, el poco a poco, el galerón y el seis figuriao. A nivel local, todas estas danzas, a excepción de la batalla, se denominan sones. En algunas regiones, se añade un octavo son llamado bella doble o bella trovada.
Los sones del tamunangue se dividen en dos conjuntos principales:
- Primer grupo (batalla, bella, galerón, seis figuriao): el estilo distintivo de este grupo es el uso de dúos vocales que avanzan mediante un movimiento paralelo. Cada dúo es responsable de cantar una cuarteta (estrofa de cuatro versos). Si un dúo no completa la cuarteta, un nuevo dúo vocal toma los dos versos restantes de la estrofa. Los vocalistas suelen ubicarse en un orden específico. Esta disposición permite que el canto se vaya sucediendo de un dúo al inmediatamente contiguo.
- Segundo grupo (yiyivamos, juruminga, perrendenga, poco a poco): la característica central de este grupo es la alternancia entre un solista y un coro. El solista entona versos libres o sueltos. Por su parte, el coro (generalmente a dos voces) repite un estribillo fijo de una o dos palabras, dependiendo del son. A medida que la pieza musical avanza, el rol de solista rota, siendo asumido por uno o dos cantantes adicionales.[4]
Armonía y métrica
[editar]La mayoría de los sones (piezas musicales del tamunangue) se interpretan en modo mayor. El son del seis figuriao es la única excepción, ya que utiliza el modo menor. Por su parte, la batalla alterna o modula entre el modo mayor y su respectivo relativo menor.
Las tonalidades más frecuentes para ejecutar estas piezas son sol mayor y la mayor. Coincidentemente, sol menor y la menor son las tonalidades empleadas para el son del seis.
En cuanto a la métrica, casi todos los sones adoptan un compás de 6/8. La única excepción es la batalla, que se distingue por usar un compás de 2/4.
Tradicionalmente, la ejecución instrumental y el canto están reservados para los hombres. La intervención de las mujeres se limita estrictamente a la danza. El registro vocal de los cantantes masculinos es agudo.[4]
Ejecución de sones
[editar]La batalla
[editar]La batalla constituye la sección inaugural del tamunangue y marca el inicio de la celebración. Se lleva a cabo durante la procesión en honor a San Antonio. Su propósito es despejar el camino para el desfile. Esto se logra mediante un duelo simulado con garrotes, ejecutado por dos participantes. Un jugador ataca mientras el otro se defiende, alternando roles.
Para comenzar, los participantes toman sus garrotes del altar, haciendo una reverencia ante el santo. Luego, cruzan los palos para saludar a los músicos. El juego consiste en una secuencia preestablecida de pasos, similar a las artes marciales. Combina ataque y defensa. La batalla solo finaliza cuando uno de los jugadores deja caer su garrote.
La música tiene un compás binario (dos tiempos). Esto establece un vínculo entre el aspecto marcial o de marcha y el ritmo acompasado de la procesión. Los cantos son cuartetas de romance (ABCB). Este segmento utiliza un tambor percutido por una persona sobre el cuero y otra que lo acompaña rítmicamente con palos o laureles. También se usan maracas y panderos.[5]
El yiyivamos
[editar]Es el primer son o baile de la serie. Se distingue por la interacción íntima entre músicos, cantantes y bailarines. Las parejas deben seguir las instrucciones dadas por los solistas. Estos improvisan coplas de versos hexasílabos.
Las parejas ejecutan con gracia y picardía diversas figuras: media vuelta, vuelta completa, medio lado, espalda con espalda, media orilla y pecho a pecho. Predomina un flirteo constante entre el hombre y la mujer. El son incluye un coro que responde OÉ BANGUÉ, EA, PUE, con una marcada rítmica afrodescendiente. El compás es binario de 6/8, una característica distintiva de los sones del estado Lara.[6]
La bella
[editar]La bella es el segundo son. A diferencia del yiyivamos, las parejas de baile tienen total libertad. No están obligadas a seguir las indicaciones de los cantores. Es un baile ágil y desenfadado que mantiene el mismo paso básico del Yiyivamos. Su desarrollo se centra en el galanteo, la picardía y el carisma del hombre hacia la mujer.
Esta variante se conoce como bella corrida (para diferenciarla de la bella trovada, de tonalidad menor, y la bella doble, propia de Sanare. Es de tonalidad mayor. Sus cantos se realizan a dúo con versos octosílabos en cuartetas de romance (ABCB). Una pareja entona los dos primeros versos. Otra pareja responde inmediatamente con la continuidad de la estrofa, creando hermosos dúos e improvisaciones.[7]
La juruminga
[editar]Como tercer son, la juruminga requiere que los bailarines sigan las instrucciones de los cantores, al igual que el yiyivamos. Su rasgo distintivo es el estribillo «juruminga no má». Un coro responde de diversas formas: tumbirá, uvillá, ubirá, entre otras.
El yiyivamos, la bella, la juruminga y la corría del poco a poco comparten un paso básico. Este define las figuras del baile y la forma de sujetar las varas. En Sanare, los versos de la juruminga se inspiran en temas laborales (el hombre en el campo y la mujer en el hogar). En contraste, en El Tocuyo y otras zonas, se centran en el coqueteo, el humor y la espontaneidad del momento. Los versos son hexasílabos. La música posee un aire de «son de negro».[8]
La perrendenga
[editar]Este es el cuarto son. Se destaca por el juego de varas entre el hombre y la mujer, enfatizando el galanteo. Ellas combinan figuras que simulan una especie de «pelea florida» o batalla con las varas. Su coro característico responde tomé ay tó.
La estructura de su canto difiere de los sones anteriores (yiyivamos, juruminga y la bella). Presenta una pausa en el esquema rítmico. Los versos son octosílabos. Forman coplas variadas para la improvisación. En Sanare, se le llama perrendinga. Tiene la particularidad de incluir una fuga o «carrerita» (corría) que remata al finalizar los versos, similar a la corría del poco a poco.[9]
El poco a poco
[editar]También conocido como «los calambres», este es el quinto son. Posee un gran componente teatral, desarrollado a través de la mímica en dos actos principales:
- Los calambres: el hombre simula estar enfermo, borracho o sufrir calambres. La mujer lo lamenta e incluso llora su muerte. Es revivido por la música de la corrida.
- El caballito: el hombre imita a un caballo brioso y salvaje que da coces. La mujer intenta montarlo, siendo derribada. Al igual que el acto anterior, la pareja culmina el son con la corrida o guabinero.
Los cantos son improvisados por solistas con versos pentasílabos. El coro responde con «o así». En algunas regiones, se le añade una tercera parte llamada «la guabina». En esta, el hombre simula pescar una guabina (que la mujer personifica). Intenta tocarle las piernas. Ella se defiende con el garrote o vara.[10]
Bella trovada
[editar]Este son se distingue por su tonalidad menor y la manera en que se distribuyen los cantos. Una estrofa es compartida por dos dúos, cada uno cantando una mitad. El baile es notablemente tranquilo y galante. Es común que se baile como parte del pago de promesas, especialmente con niños. En ese caso, las parejas cargan a los infantes mientras danzan.
Bella doble
[editar]Exclusiva del municipio Andrés Eloy Blanco (Sanare), esta pieza comparte similitudes con la bella menor o trovada. La diferencia clave es que los cuatro versos de la estrofa son cantados de forma continua por un solo grupo. No comparten la estrofa como en la bella mayor y la trovada. Este son también se utiliza para que los participantes bailen llevando a sus hijos en brazos, cumpliendo así con sus promesas.[11]
El galerón
[editar]El galerón es el sexto son. Se asemeja al joropo, pero con un ritmo más lento y «cruzado». Posee un compás ternario (tres tiempos) con pulsos de 6/8, lo que lo hace muy interesante rítmicamente. Sus estrofas son cuartetas de romance (ABCB) de cuatro versos octosílabos.[12]
En el baile del galerón dentro del tamunangue, coinciden figuras esenciales con el joropo nacional. Estas incluyen el valseo inicial abrazado, el patrón rítmico fundamental de 3x4 (distinguido por un ligero salto en el segundo tiempo), y la combinación de un vigoroso zapateo masculino con el valseo femenino. Mantienen el agarre de las manos.
Entre los pasos característicos de esta especie se encuentran el floreo (cruce de brazos tomados), el levantamiento alternado de las piernas con palmada por debajo, y el zapateo masculino ejecutado en una postura casi en cuclillas. Las figuras no siguen un orden estricto. Se desarrollan según la conveniencia y destreza de cada pareja.[4]
El seis figuriao
[editar]Conocido también como seis corrío, es el último son. Lo ejecutan tres parejas. Una de ellas actúa como guía y ordena las figuras. Esta danza es la más compleja y vistosa. Está compuesta por entre 32 y 36 figuras, aunque en la mayoría de las localidades solo se realizan 16, que se repiten con cada pareja. Musicalmente, tiene un ritmo binario de 6/8 y tonalidad menor. Los versos, cantados por parejas, son octosílabos en cuarteta de romance (ABCB). Las varas no se utilizan para este son, a excepción del pueblo de Guarico (donde la pareja guía sí las usa).[13]
La salve mayor
[editar]La salve mayor es un canto de naturaleza religiosa ofrecido a San Antonio. Se trata de un rezo musicalizado. El texto bíblico inalterado del Ave María es entonado frente al altar.
Se interpreta al inicio y al final del pago de promesas o de la festividad de San Antonio cada 13 de junio. En el contexto de los velorios, esta es la salve cotidiana o salve mayor. Da inicio a las canturías. Su esquema armónico es definido, con un tono de velorio y pasacalle, y un tiempo cuaternario.[14]
Instrumentos musicales
[editar]El conjunto instrumental del tamunangue se basa en una rica familia de cuatros, la cual provee el esqueleto armónico del acompañamiento. Esta agrupación incluye varios tipos de instrumentos de cuerda pulsada:
- Cuatro venezolano: es el instrumento ya conocido a nivel nacional. Tiene cuatro cuerdas afinadas tradicionalmente como cambur pintón (La, Re, Fa# y Si).
- Cuatro requinto: se afina igual que el cuatro nacional (A – d – f# – B), pero produce un registro más agudo. Esto se debe a que posee un diapasón más largo y una caja de resonancia más pequeña.
- Medio-cinco: posee cinco órdenes de cuerdas. El cuarto orden está duplicado. Su afinación es una tercera mayor o una quinta justa por encima del cuatro regular.
- Cinco tocuyano, cuatro monterol o tamunanguero: está estructurado de manera similar al medio-cinco en cuanto al encordado, pero se afina en un registro más grave.
Este colectivo de cordófonos no solo es el sustento armónico, sino que también resulta fundamental para la ejecución conjunta del preludio y los interludios instrumentales. Estos interludios son obligatorios en cada uno de los sones del tamunangue. Dentro de este ensamble sonoro, cada instrumento de cuerda lleva a cabo su propio patrón rítmico distintivo.[15]
El ritmo del tamunangue se complementa con un tambor cilíndrico grande. Este tambor mide entre 1.5 y 2 metros de largo y tiene un solo parche. El instrumento es tocado por dos personas: una se sienta a horcajadas para percutir el cuero, y la otra golpea el cuerpo de madera con un par de palos. Además, el conjunto instrumental utiliza pandero, maracas criollas y una tambora.[4]
Vestimenta
[editar]La vestimenta tradicional del tamunangue es colorida y variada. Las mujeres visten faldas o vestidos de colores vivos. Los hombres suelen llevar pantalones caqui y una franela blanca de media manga. Los participantes que poseen un liquiliqui (traje tradicional) lo usan, o bien, visten su mejor atuendo. Ambos sexos calzan alpargatas criollas. Todos los participantes portan una vara florida. Las mujeres del pueblo de Sanare son la única excepción, pues no la llevan.[16]
Actualidad
[editar]El tamunangue se realiza en diversos estados de Venezuela, especialmente en el centro-occidente del país. En el distrito capital existe la Sociedad de amigos tamunangueros dirigida por el profesor José Esteban Pérez quien forma parte del grupo folklórico Alma de Lara, patrimonio cultural venezolano y quien organiza en la capital diversos tamunangues donde la gente asiste con comida, instrumentos típicos del estado Lara y el indispensable cocuy de penca, que es la bebida que acompaña esta tradición venezolana.
Véase también
[editar]- Joropo tuyero
- Joropo oriental
- Danza de las tijeras
- Baile de bastones
- Fandango de Veracruz
- Fandango de Colombia
Referencias
[editar]- ↑ Carbonell B., 2006, p. 341.
- ↑ a b c Peñín y Guido, 1998, p. 662
- ↑ Aretz, 1970, p. 13-17.
- ↑ a b c d e f Peñín y Guido, 1998, p. 663
- ↑ Paredes Cedeño, 2006, p. 5.
- ↑ Paredes Cedeño, 2006, p. 7.
- ↑ Paredes Cedeño, 2006, p. 9.
- ↑ Paredes Cedeño, 2006, p. 12.
- ↑ Paredes Cedeño, 2006, p. 15.
- ↑ Paredes Cedeño, 2006, p. 17.
- ↑ Paredes Cedeño, 2006, p. 21.
- ↑ Paredes Cedeño, 2006, p. 22.
- ↑ Paredes Cedeño, 2006, p. 25.
- ↑ Paredes Cedeño, 2006, p. 28.
- ↑ Paredes Cedeño, 2006, p. 37.
- ↑ Paredes Cedeño, 2006, p. 3.
Bibliografía
[editar]- Aretz, Isabel (1970). El Tamunangue. Barquisimeto, Venezuela: Universidad Centro-Occidental. Consultado el 7 de diciembre de 2025.
- Carbonell B., José Antonio (2006). «Hacia la consolidación de los sones de negros o tamunangue como patrimonio nacional». Somos patrimonio. Experiencias de apropiación social del patrimonio cultural y natural 5. Bogotá, Colombia: Convenio Andrés Bello. Unidad editorial. ISBN 9586981932. Consultado el 7 de diciembre de 2025.
- Paredes Cedeño, Orlando Enrique (2006). Paredes Orlando, ed. Tamunangue o sones de negros. Un folleto necesario. Cabudare, Venezuela.
- Peñín, José; Guido, Walter (1998). Enciclopedia de la música en Venezuela. Caracas, Venezuela: Fundación Bigott. ISBN 9806428021.
